El escándalo Vatileaks empeora

Paolo Gabriele, mayordomo del Papa, dice que cooperará con los investigadores en el estudio de los documentos confidenciales que supuestamente encontraron en su casa.

El Papa Benedicto XVI da una audiencia para la Renovación del Espíritu de grupo católico en la Plaza de San Pedro, el sábado. Fotografía: Alessandra Benedetti / Corbis.

Uno de los mayores escándalos del Vaticano  en las últimas décadas se ha ampliado, con el mayordomo del Papa acordando cooperar con los investigadores en la revisión de los documentos confidenciales que supuestamente encontraron en su casa, según su abogado.

La promesa de Paolo Gabriele de cooperar con los magistrados del Vaticano significa que los altos prelados pronto podrían ser nombrados en la investigación sobre las filtraciones de la correspondencia confidencial del Vaticano, que han arrojado una luz en las luchas de poder y las intrigas en las altas esferas de la Iglesia Católica.

Los medios de comunicación italianos informan que se sospecha de un cardenal, quien jugaría un papel importante en el escándalo Vatileaks. Sin embargo, el portavoz del Vaticano, el reverendo Federico Lombardi, negó la información. Dijo que muchos funcionarios del Vaticano estaban siendo interrogados en la investigación, pero insistió: «No hay ningún cardenal bajo sospecha.»

También calificó de «pura fantasía» la erupción de otros informes sobre la investigación sin fuentes en los medios de comunicación italianos, que han estado en un frenesí desde que los informes de detención de Gabriele surgieran el viernes pasado.

Gabriele, mayordomo personal del Papa desde 2006, fue detenido el pasado miércoles después de que los documentos fueran hallados en su apartamento en Ciudad del Vaticano. En custodia en un centro de detención del Vaticano, acusado de robo, se le ha permitido ver a su esposa y sus abogados.

El abogado de Gabriele, Carlo Fusco, dijo que su cliente «responderá a todas las preguntas y colaborará con los investigadores para averiguar la verdad».

El Gabriele, de 46 años de edad, siempre fue considerado muy leal a Benedicto XVI y su predecesor, Juan Pablo II, a quien sirvió brevemente. Fuentes internas del Vaticano dijeron que estaban desconcertados por su presunta implicación en el escándalo. Fusco informó el lunes que Gabriel estaba «muy sereno y tranquilo».

Hasta el momento, sigue siendo la única persona que ha sido arrestada, pero Lombardi destacó que la investigación continúa.

El escándalo estalló en enero, cuando el periodista italiano Gianluigi Nuzzi difundió las cartas del ex número dos del Vaticano, el administrador y monseñor Carlo Maria Viganò, al Papa. En las cartas, Viganò pidió no ser trasladado por haber denunciado presuntos actos de corrupción, que costó millones de euros a la Santa Sede. El prelado ahora es el embajador del Vaticano en EE.UU.

El escándalo se amplió en los meses siguientes, con los documentos filtrados a los periodistas italianos que pusieron al descubierto las luchas de poder dentro del Vaticano y sobre sus esfuerzos por mostrar una mayor transparencia financiera.

Texto: Guardian.co.uk.

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