«El ejemplo de Bolivia debe hacernos ver la cuestión del trabajo infantil desde un prisma diferente»

Una delegación del bloque de izquierda del Parlamento Europeo GUE – NGL conformada por Marina Albiol (Izquierda Unida, España), Tania González (Podemos, España), Inês Zuber (Partido Comunista de Portugal) ha sido invitada en La Paz por el inicio del tercer mandato de Evo Morales.

Yo he logrado entrevistar a la Europarlamentaria Lola Sánchez (Podemos, Gue-Ngl (12), que el pasado miércoles 21 de enero de 2015 ha participado en Bruselas en un debate sobre Bolivia, junto a René Fernández Revollo, Embajador de Bolivia antes la Unión Europea y Manfred Liebel, catedrático de la Universidad Libre de Berlín y coordinador de la Red Europea de Maestrías sobre infancia ENMCR.

Trabajo infantil

aspecto importante del Buen Vivir y del proyecto decolonial boliviano es el aporte del trabajo de los niños/as a la economía familiar como espacio de dignidad, socialización y empowerment: hay que recordar la fuerza emancipatoria del movimiento de los niños/as y adolescentes trabajadores organizados en UNATSBO, un sindicato con 10.000 miembros y un archipiélago de grupos y organizaciones de base que han pedido al presidente Evo Morales de investigar las ONGs de cooperación internacional; la nota publicada por la Cámara de Diputados el día 20 de diciembre de 2013 es muy clara: “Algunas ONGs de Bolivia están manipulando a niños con fines políticos y financieros”.

Contra la tendencia de las convenciones internacionales que prohíben el acceso al empleo por debajo de los 14 años, el Parlamento del Estado Plurinacional de Bolivia aprobó el 2 de julio de 2014 un nuevo Código del Niño y del Adolescente que da paso, bajo ciertas condiciones, al trabajo de los niños a partir de los 10 años.

PREGUNTA: ¿Qué opinión tiene del trabajo infantil?

RESPUESTA: El trabajo puede servir a muchos niños para garantizar su supervivencia, inviable de otro modo, pero también puede producirles la muerte o ponerles en riesgo de sufrir maltrato físico y psicológico. Hay que tener en cuenta las condiciones laborales, la seguridad, la higiene, los horarios, que se garantice que no sean maltratados y que puedan combinar el trabajo con el estudio.

PREGUNTA: ¿Qué novedades presenta el nuevo código de infancia de Bolivia?

RESPUESTA: El Código que entró en vigor en Agosto de 2014 en Bolivia es pionero a la hora de abordar el trabajo de Niños, Niñas y Adolescentes porque establece nuevas pautas para la comprensión y la aplicación de los derechos del niño. Se ha realizado con una importante participación de colectivo de niños, niñas y adolescentes trabajadores. Recoge el respeto de las tradiciones de las comunidades indígenas y de las diferente realidades sociales y culturales del país que no olvidemos es un estado plurinacional que cuenta con alrededor de cuarenta comunidades indígenas diferentes.

Teniendo todo ello en cuenta la ley, establece disposiciones muy concretas, restrictivas y garantistas para el desarrollo del trabajo por parte de niños, niñas y adolescentes mayores de 10 años y concede derechos y medidas para proteger a estos menores de edad trabajadores de la explotación y del abuso de poder, garantizando su dignidad.

PREGUNTA: ¿Qué avances considera en términos de protección de la infancia trabajadora?

 RESPUESTA: El código supone un avance en la protección de los niños trabajadores. Hasta ahora la única protección garantiza era a través de las regulaciones convencionales de la Organización Internacional del Trabajo que simplemente prohibían el trabajo de niños hasta la edad de 14 años.

Como se ha demostrado en numerosos caso esto simplemente visibilizaba el problema del trabajo infantil, y lo que es aún peor sumía a los menores en la clandestinidad y en la desprotección al carecer de cualquier tipo de derecho laboral. Es precisamente esto lo que el código boliviano pretende evitar.

En lugar de invisibilidad, ahora los niños de 10 a 14 años de edad pueden trabajar en casos excepcionales, derivados de la complejidad económica, social y cultural del país ya explicada, y bajo condiciones especiales, además se les garantiza los derechos laborales correspondientes y protección contra la violencia y la explotación. Para que un menor entre 10 y 14 años se necesita un permiso concreto del Ministerio de trabajo; Entre los 14 y 18 se precisa contar con la libre voluntad y consentimiento del menor.

Esta ley obliga al Estado, en todos los niveles políticos, a llevar a cabo programas de prevención y protección para niños trabajadores menores de 14 años de edad y especialmente a apoyar a las familias que viven en extrema pobreza.

El ejemplo de Bolivia debe hacernos ver la cuestión del trabajo infantil desde un prisma diferente. Un prisma que realmente se preocupe por los menores, por su dignidad y sus derechos.

Es necesario superar la prohibición que solo lleva a la invisibilización del problema a la explotación y a la desprotección del menor.

Lo prioritario es garantizar los derechos y la dignidad de todas las personas incluyendo los menores, y esto sólo puede alcanzarse regulando de forma estricta, con garantías el trabajo de menores, y sobre todo generado las bases de una política integral de protección con la activa participación de los sujetos protagónicos de derechos, en este caso los niños. Bolivia ha sido pionera.

Los niños trabajadores son expertos dentro de sus experiencias, sin embargo no son incluidos como legítimos contribuyentes en los debates políticos acerca de sus propias vidas. Los programas y políticas que se preocupan por el interés superior de los niños deben tener en cuenta las perspectivas, deseos y conocimientos de esos niños. ¿Por qué los niños trabajadores y sus organizaciones no están incluidos de manera activa en las discusiones y debates sobre políticas y programas que pudieran impactar fuertemente en sus vidas? Acaso esto no es una violación de su derecho a participar y del Artículo 12 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño?

Los conceptos y definiciones de la OIT sobre «trabajo infantil» ni captan ni pueden captar la complejidad de la vida de trabajo de los niños. Por el contrario, estas definiciones dependen de la universalización de las afirmaciones morales y legales. El trabajo infantil necesita ser considerado desde una perspectiva mucho más holística y compleja, prestando mayor atención a sus muchas variedades y formas.

La explotación de los niños y su trabajo es un problema importante y real, pero es un problema que surge de una estructura económica y política (en nuestro contexto contemporáneo, de capitalismo global no regulado). Esa estructura debe ser cuestionada. El trabajo y las condiciones de trabajo de los niños (y adultos) pueden y deben ser una experiencia positiva y enriquecedora. Para poner fin a la explotación de niños, debemos tratar los problemas de este sistema, que está contribuyendo a empeorar las condiciones de trabajo alrededor del planeta llevándonos a una carrera hacia la flexibilización, desprotección y precariedad”, concluye la Europarlamentaria Lola Sanchez (España).

*Cristiano Morsolin, investigador italiano radicado en Latinoamérica desde 2001. Co-fundador del Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS (Milán), autor de varios libros, investiga la relación entre movimientos sociales y políticas emancipatorias.

22.01.2015

 

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