El dinero de la soja transgénica produce síndrome camaleónico

En julio pasado nomás un total de 34 senadores votaban a favor del impuesto a la exportación de soja. Pero no pasó nada de lo que parecía que por fin iba a pasar. 

Los senadores de Avanza País Adolfo Ferreiro y Miguel Angel López Perito se abstuvieron de votar en la sesión donde se trató el proyecto de impuesto a la soja y a otros granos. Fuente: Abc Color

Todo parecía encaminarse, por fin, luego de casi veinte años de lucha y una treintena de proyectos, a establecer un tributo a los  empresarios sojeros. A los que más ganan, pero al mismo  tiempo más evaden, menos impuestos pagan, más contaminan el aire, la tierra, las aguas superficiales y profundas y los seres humanos. A los que arrasan con bosques y poblaciones y colaboran entusiastas con el calentamiento global y la reaparición de viejas enfermedades. Y encima se les vende gasoil subsidiado.

Pero no pasó nada de lo que parecía que por fin iba a pasar. Pasó lo de siempre.  Archivaron el proyecto de ley una vez más.

¿Cómo se explica esto?. Los empresarios de la soja facturarán este año alrededor de 5.000 millones de dólares y en Paraguay la mayoría de los parlamentarios se cotizan por chauchas y palitos y las campañas políticas de varios sectores son financiadas por sojeros. La abultada billetera de los empresarios de la soja ha sido siempre el motivo por el cual se ha trabado el impuesto a la soja. Es más, muchos de estos proyectos han aparecido en épocas electorales con el fin exclusivo de recaudar dinero.

En otras ocasiones el proyecto de ley se trababa y no se estudiaba.  Esta vez, no tenían alternativa y tuvieron que votar. Pero a los senadores los atacó el  síndrome camaleónico galopante. Una enfermedad relativamente nueva, causada por el olor del dinero proveniente del negocio de la soja transgénica que hace cambiar rápida e inexplicablemente de postura a quienes tienen fino el olfato.

Hasta el día antes de la votación, del pasado 5 de diciembre, se anunciaba en diversos medios que los 23 que blindaron a Víctor Bogado le pasarían factura a los empresarios de la soja y la ganadería por escracharlos debido al  blindaje dado a  Bogado. Otros medios fueron más lejos y hablaban de un enfrentamiento con el presidente  Cartes, por lo que votarían a favor del impuesto a la soja.

En donde el síndrome hizo estragos fue en las carpas de la ANR, que por cierto no se parece a la de los carperos,  en donde de los   17 senadores colorados  a favor del impuesto a la exportación de soja,  según la votación de de julio pasado, 15 fueron afectados por el síndrome camaleónico galopante y otros dos se ausentaron.

La enfermedad se presentó tan terrible que hasta el propio proyectista de la ley, Juan Carlos Galaverna, férreo defensor del impuesto a la soja, repentinamente el 5 de diciembre, en plena sesión de senadores  es contagiado del virus que produce el síndrome camaleónico.

La cosa no acaba ahí. José Bóbeda y Jorge Oviedo Matto, este último salpicado por numerosos casos de corrupción, también llamativamente pasaron de estar a favor a votar en contra del impuesto. También atacados por el virus que se propaga exclusivamente entre los que tienen capacidad de decisión sobre la puesta en vigencia o no del impuesto a la exportación de soja.

La epidemia en el Senado hizo que de 34 votos que tenía   el impuesto a la exportación de soja, se bajara  a menos de la mitad, a solamente 15 votos.

Progresistas mentirosos

Es increíble que Eduardo Petta y  Desiree Massi hayan vuelto a utilizar el falso argumento de que el impuesto afectará a los pequeños productores, cuando en realidad están exonerados según el proyecto de ley.  Hay que ser caradura para seguir con este argumento.

La  exoneración abarca a todos los que tienen menos de 20 hectáreas en la Región Oriental y menos de 50 hectáreas en la Región Occidental y beneficia  al 66% de los productores.

El proyecto preveía exonerar  del tributo a  alrededor de 18.000 productores, de los algo más de 27.000 productores de soja con que cuenta el Paraguay, según el último Censo Agropecuario del 2008 y disponible al público en la web del Ministerio de Agricultura.

En realidad el grueso de la recaudación fiscal del  impuesto a la soja, como se proponía, iba a provenir de los GRANDES empresarios de la soja, los que tienen más de 500 hectáreas, quienes concentran alrededor del 85,5% de las tierras destinadas a la producción sojera.

Pero por lo visto todo vale a la hora de defender los intereses de los empresarios de la soja. Ahí están también Adolfo Ferreiro y Miguel Angel Lopez Perito, quienes en julio pasado se abstuvieron de votar a favor o en contra  del impuesto a la soja con el argumento de que no pudieron participar del debate debido a que se había cerrado la lista de oradores. Esta vez tuvieron la oportunidad de participar del debate, pero de todas formas una vez más se abstuvieron de votar favoreciendo los intereses de los empresarios de la soja.

De hecho antes de ingresar a Avanza País, ambos se habían manifestado públicamente en contra del impuesto a la soja.

Ferreiro y López Perito se han mostrado más eficientes que los del Encuentro Nacional y los de Patria Querida en esto de mandar el partido al tacho. Los otros tardaron años. Estos lo hicieron en la primera oportunidad de votar.

Otra falacia argumentada por Ferreiro y López Perito  en contra del impuesto a la exportación ha sido nuevamente  que con el Iragro se recaudará 250 millones de dólares  más. Una falacia propalada por el ex ministro sojero Manuel Ferreira. El impuesto a la renta agropecuaria existió siempre y no ha funcionado nunca y seguirá sin funcionar por que Hacienda no sabe ni siquiera que cantidad de tierras tiene un productor, y mucho menos puede tan siquiera estimar cuánto es lo que debe tributar. Mientras no tengamos catastro y mejoremos la capacidad de control de Hacienda el impuesto a la renta seguirá siendo un fracaso.

Síndrome camaleónico

En la sesión del 11 de julio pasado el Senado por segunda vez  se había ratificado en su posición de gravar los envíos de soja y otros granos al exterior. En dicha ocasión 34 senadores votaron a favor del impuesto.

Llamativamente en la última sesión del pasado 5 de diciembre 17 senadores colorados  cambiaron sus votos y dos que habían votado a favor del impuesto estuvieron ausentes, si a esto sumamos el cambio de posición de Oviedo Matto y Bóveda del UNACE, se tienen 19 votos menos que en julio pasado, así  los votos a favor del impuesto a la soja bajaron de 34 a 15.

Y el proyecto se envió al archivo con solamente 15 votos a favor cuando se necesitaban 23 por lo menos..

La lista  de los senadores afectados por el síndrome camaleónico  galopante son los siguientes:

Nelson Dario Aguinagalde (ANR), Gustavo Javier Alfonso González (ANR), Enrique Bachetta (ANR),  victor Bogado, Luis  Alberto Castiglioni,  José Manuel Bóveda (UNACE),  Juan Carlos Galaverna, Oscar González Daher, Juan Darío Monges, Carlos Núñez Agüero (ANR), Derlis Osorio, Blanca Ovelar, Silvio Ovelar, Jorge Oviedo Mato, Julio Quiñónez (ANR), Oscar Salomón, Julio Cesar Velázques, En total son 17 los afectados por el síndrome camaleónico galopante.

La bancada colorada que tenía 17 votos a favor del impuesto se quedó en la última votación con CERO VOTOS, sumados al contagio de del síndrome camaleónico a  Oviedo Matto y Bóveda del oviedismo, disminuyó 19 votos a favor del impuesto.

Así es como de 34 votos en Senado se bajo a 15 votos, sin mediar explicación alguna, que a decir verdad están demás. Es evidente, que una vez más a la hora de definir el nuevo rumbo ha pesado  la abultada billetera de los  empresarios fabricantes de  soja transgénica.

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