El Día que dinamitamos a Las Residentas y Kuña guapas

A propósito del Día de la Mujer Paraguaya, y de lo que significa ser “Kuña guapa”. ¿Es un halago ser kuña guapa en Paraguay? La kuña guapa es uno de los símbolos y marca de la cultura en Paraguay, para las mujeres. ¿Es el destino de todas las mujeres paraguayas ser kuña guapas? ¿Queremos seguir siendo? ¿Somos todavía?

Imagen del billete de 5 guaraníes.

La «mujer paraguaya» en el billete de 5 guaraníes, ya en desuso.

Hasta hoy la recuerdo, sobre todo en las fechas especiales. Fue de las mejores, muy española y académica ella; en su primera clase nos habló de asesinar a las amas de casa y del cepillo de dientes. Yo no entendía nada, ¿Cómo esta señora hablaba así? Sabía por experiencia que las españolas hablaban directo, frontal y fuerte, pero aquello era demasiado para mí. Estábamos en la clase de teoría de género y esta profesora, comenzaba por plantearnos el asesinato a las amas de casa y algo del cepillo de dientes.

A raíz de una serie de investigaciones realizadas desde la Universidad, se mostraba cómo el aporte de las amas de casa era indispensable para mantener la economía española. Lo que generaba el trabajo de las amas de casa a esta economía. Con esas investigaciones se hacía visible lo invisible, el trabajo del cuidado, aquel que mantiene la vida de las personas, ese que se hace en la casa, que no termina nunca, que nadie sabe cuánto cuesta, o si es pagado, es el menos. Aquel que está “destinado” a las mujeres, por su rol reproductivo, todo lo que necesitamos básicamente para vivir: ropa limpia y planchada, casa limpia, comida calentita, ni hablar del cuidado de la niñez y de las personas adultas y enfermas, aquellas tareas que no tienen fin en ese mundo privado, lo que nos sostiene pero no se ve.

Se demostraba de esta forma, el aporte de este trabajo, y en base a esa investigación su teoría era que el rol de las amas de casa debería desaparecer, por lo tanto habría que asesinarlas. ¿Matar a todas? Yo estaba muy asustada ante tal afirmación, y mi susto iba creciendo al ver que mis compañeras afirmaban con sus cabezas; aterrada miraba la puerta por donde podía salir y correr de aquella trama asesina. Hasta que terminó su exposición, pensaba que ella estaba loca y mis compañeras también.

Asesinar el rol de las amas de casa, porque ellas no deberían existir (no a las mujeres, obvio, ¿quién lo había pensado así?); el trabajo doméstico debería ser como el cuidado de los dientes. Cada quien tiene su cepillo de dientes y nadie, a no ser que tengas una enfermedad, discapacidad o algo así, te cepilla los dientes, es una tarea que aprendemos desde la niñez y nos vamos haciendo cargo de eso. La responsabilidad de personas enfermas y otras que lo necesiten, debería ser del Estado. Fue de las mejores clases que tuve.

En el Día de la Mujer Paraguaya[1], mientras leía la letra de la canción Kuña Guapa, pensaba en aquella clase, y en si ¿“la mujer paraguaya” tendría que seguir existiendo? Ella y su día, ambos enteritos. Aquella mujer abnegada, entregada, sometida a los deseos de los demás, aquella cuyo amor es la entrega de su ser, en cuerpo, alma y vida, al hombre amado, ese amor que mantiene a base de lavar, planchar, cocinar, criar a hijos e hijas, como dice la letra de Kuña guapa:

Ya los gallos cantarinos

llaman al amanecer,

levantándote mujer

quiero verte trajinar.

Movimiento sin cesar

que engalane tu existir,

una escoba danzarina

que anteceda al cocinar.

 Olorosas, perfumadas,

mis camisas lucirán,

laboriosas manos tuyas

con amor me ofrendarán

 …

Llamaradas del fogón

la cocina avivarán y

un montón de ropa

al final en remojo lo pondrás…

¿Y si asesinamos a “aquella mujer”?; porque: ¿Cómo cambiar una identidad construida sobre el sometimiento como base del amor? ¿Visibilizando el valor del trabajo de las mujeres, estamos cambiando la base de su sometimiento? ¿Mostrando todo lo que sufren, la violencia que viven por ser mujer, en ese lugar de víctima en que se la pone continuamente, no estamos simplemente, dando la vuelta a la cara de la misma moneda?

Relatos, obras de teatro, audiovisuales, etc. retratan a esta mujer. Yo no me identifico con ella, nunca lo hice. Y cada vez que la veo, en cada año de conmemoración del Día de la Mujer Paraguaya, me dan ganas de dinamitar el monumento a  Las Residentas ¿Será porque ese amor y deseo por los hombres, a la patria, al ser madre, esposa abnegada, nunca nació en mí? ¿Es porque “las lesbianas no somos mujeres” como dijo Monique Witting? ¿Será por eso que Serafina Dávalos fue tan crítica al lugar que ocupaban las mujeres en esta sociedad? ¿Fue lesbiana Serafina Dávalos?, y si lo fue ¿Por qué las feministas paraguayas que recuerdan a Serafina, casi nunca nombran su lesbianismo?

Estas preguntas se me fueron de las manos… Vuelvo al tema que me preocupaba: ¿Dinamitamos al “ser mujer paraguaya”?

 



[1] Varias organizaciones feministas de Paraguay –al igual que en el mundo- conmemoran el 8 de marzo por ser el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y algunas critican el Día de la Mujer Paraguaya. Porque el primero valora la lucha de las mujeres, y las pone en un lugar diferente, en el de la lucha por la igualdad, pues en esta fecha se conmemoran hechos y acciones por las reivindicaciones y derechos de las mujeres. El hecho más nombrado, que tampoco se sabe si existió realmente, es la muerte  de más de 100 mujeres en el incendio de una fábrica de ropa en EEUU, a raíz de una huelga que realizaron, para pedir derechos laborales. En cambio, el 24 de febrero, fue declarado en conmemoración de la primera Asamblea Americana de Mujeres llevada a cabo el 24 de febrero de 1867, en Asunción, en la Plaza de Mayo, durante la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870). En esa ocasión, estas mujeres decidieron donar sus joyas en apoyo a la patria, es decir a la guerra. El monumento de Las Residentas, que se encuentra en la entrada de la ciudad de Luque, recuerda a las mujeres paraguayas que apoyaron la Guerra de la Triple Alianza.

 

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