El desorientado Chapulín Colorado

Aun no entienden muy bien cómo moverse. La idea del chapulín colorado se encuentra en la base de esa desorientación. El desorden del gobierno les anima. El partido que construyó el Estado que hoy padecemos recorre la pradera más tranquilo de lo que se pensaba. De no haber transformaciones políticas importantes, la ANR es candidata seria a recuperar la administración central en el 2013.

Hay ambiente depresivo. Se nota el rostro ceñudo y abatido en Juan Carlos Galaverna, Herminio Cáceres, Lilian Samaniego y demás asistentes a la sesión de la Junta de Gobierno. Se habían convocado para evaluar la movilización del 11 de setiembre (fecha aniversario de la fundación) y recordar el éxito de aquella multitudinaria concentración en la que se utilizaron, según el informe oficial de la Junta, más de G. 600 milllones. Pero el golpe era reciente y al parecer inesperado. Es que en el roung parlamentario, habían logrado la adhesión de la mayor parte del PLRA y el resto más cercano a Lugo como Sixto Pereira o Carlos Filizzola. El presidente de la República Fernando Lugo acababa de vetar el proyecto de ley que prorrogaba hasta el 2011 el mandato de concejales e intendentes. La ANR, oficial, acompañó con fuerza esta propuesta, por razones bien calculadas. La mayoría de los concejales e intendentes son del oficialismo colorado, liderado hasta hace poco por el ex presidente de la República Nicanor Duarte Frutos. En las elecciones municipales últimas ganaron en 163 localidades. El PLRA quedó lejos en el segundo lugar con 75.

Con las elecciones municipales para el 1010, Vanguardia Colorada, de Luis Castiglioni, siente un respiro. Castiglioni y su gente necesitan apurar las internas partidarias. Necesitan avanzar en el territorio proselitista para mantener viva la falsa idea de “generación de cambio” que esgrimió en las internas presidenciales del 2007, en las que Castiglioni estuvo a un paso de ganar a la candidata del comisario, Blanca Ovelar.

“Vanguardia no entiende. Castiglioni y su gente creen que las elecciones del año próximo son su oportunidad. Están equivocados. Vamos a quedarnos con las internas sin plata para competir luego con el PLRA y otros partidos”, sostiene el concejal de Areguá Javier Estigarribia.

Las elecciones municipales próximas serán importantes para determinar algunas cosas. Entre estas, como funciona el aparato electoral colorado sin los recursos (dinero, bienes, servicios) de la administración Central.

Qué tanto, dice Juan Carlos Galaverna, al poner de ejemplo las elecciones de este año en Mariano Roque Alonso para elegir a quien sucediera al destituido Walberto Zárate. Pese a la desastrosa administración, con robos a cara descubierta, de este intentente, la ANR ganó de nuevo.

Galaverna, un hombre que manejó los hilos del tráfico y la negociación del entramado político y judicial que se tejiera con el pacto de gobernabilidad (1994), está más relajado. Luego de convocarse a silencio unos meses, volvió a sus discursos grandilocuentes. Entiende que pasó la marea y que las cosas están más o menos como estaban: se bloqueó la reforma judicial; la fiscalía sigue siendo de los amigos; las fortunas no corren peligro; el saqueo de las tierras impune. En fin, todo el orden construido por el stronismo y que tuviera en el pacto de gobernabilidad su mayor elemento de legitimación “democrática”, no ha sufrido alteraciones importantes.

En este escenario, los dirigentes principales creen que las cosas que hicieron durante los 61 años en el gobierno están bien. Luis Castiglioni reinvindica públicamente el stronismo, señalando que, “con sus luces y sus sombras” todo lo que en obras y servicios públicos se cuenta le “debemos” al Partido Colorado. En su acto paralelo por la fundación del partido, encumbró al nieto de Alfredo Stroessner, el senador Goli.

Más claro, agua.

Esas primeras inquietudes de algunos dirigentes menores, de llamarse a “profunda reflexión”, “ir a las raíces”, “encontrar un nuevo sendero”, al decir de Rigoberto Zarza, antiguo miembro del desaparecido Tribunal Electoral Central, se van diluyendo en el plagueo y en el repliegue defensivo y de afirmación de identidad frente a un gobierno que no muestras señales de profundos cambios.

¿Y ahora quién podrá defendernos?

La propaganda visual en las paredes de varias ciudades con esta frase y luego la figura del Chapulin Colorado, el antiheroe mejicano que sigue deleitando a chicos y grandes, más allá de la roncha creada a Roberto Gómez Bolaños, es fuego en la indefensión social en el que gran parte de la población sigue sumida y a la idea inequívoca de que da lo mismo Lugo-PLRA y “la tenebrosa izquierda”, que el gobierno del Partido Colorado.

En esto de caer a la llanura, cuestión por demás discutible, han encontrado una poderosa meseta donde “todo es igual, nada es mejor”, como la frase de Cambalache; una meseta en que la dirigencia mayor tiene agua, vino, licores, muy buena carne, pasto de la mejor pradera, mansiones, extensas tierras alambradas contra los “delincuentes” y “haraganes” que sin “esfuerzo” quiere hacerse de casa y tierra y que además peligra “el orden” y la estabilidad “de nuestra sufrida democracia”.

Desde esa meseta tranquila, la dirigencia colorada se ha sumado a la “defensa de la democracia” contra la la “peligrosa izquierda”, “la tenebrosa infiltración chavista” y el “neo cumunismo” y todo el manual dirigido por ABC Color y que tanto dirigentes de la ANR, del Partido Unace y del PLRA, recrean de manera escolar para bloquear el debate sobre los temas reales: la tierra, el presupuesto, la economía.

Así como están las cosas, el bloqueo institucional en el que se encuentra el país no se destrabará durante este gobierno. Más dinero de Itaipú le brindará mayor maniobra económica pero no está el uso en el marco de un proyecto país que supere el modelo económico consolidado por la dictadura: reexportación (contrabando), agro exportación y latifundismo. En estas condiciones, el antiguo gestor del orden, el Partido Colorado, tendrá las mejores chances de recuperar el gobierno en el 2013. Comenzará esa idea de retorno en las elecciones municipales próximas. No ganará el doble de distritos que su antiguo contendor, el PLRA. Pero será mayoría considerable.

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