El desafío de la excelencia académica en la UNA

Por Adrián Morínigo Villalba

La inminente renuncia o en todo caso destitución del rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Froilán Peralta, puede dar paso a otro candidato de la propia hegemonía que mantiene a la universidad como sucursal del clientelismo político como lo viene siendo históricamente. Las irregularidades y alto nivel de corrupción en la UNA no es un hecho puntual y mérito exclusivo de Froilán Peralta, sino una práctica histórica que permea toda las instituciones públicas del Paraguay.

La prensa y los medios masivos siempre son eficientes cuando hay “interés” de por medio. Desde principio hubo rumores de que detrás de las graves denuncias de corrupción hay maniobras e indicios de que es una guerra entre los bandos del partido de gobierno (Juan Carlos Galaverna y Horacio Cartes). A raíz de las denuncias periodísticas los estudiantes fueron los primeros que se hicieron eco para exigir justicia; y empezaron a movilizarse y articularse. Al mismo tiempo, también las autoridades involucradas en estos hechos de corrupción intentaron buscar adherencia de facultades y dirigentes estudiantiles serviles y parte de la rosca mafiosa de la universidad a fines a su política de corrupción.

A esta altura del conflicto, algunos miembros del Consejo Superior Universitario de la UNA manifiestan que la tendencia es la renuncia o destitución de Froilán Peralta a su cargo de rector de la UNA, pero ya se viene manejando que el cartismo impulsa la postulación de Isacio Vallejos (decano de la Facultad de Ingeniería), el operador o mediador para dar avance al plan sería Gustavo Samaniego, hermano de Arnaldo y Lilian Samaniego. Vallejos es acusado por los estudiantes de haber sido el principal promotor de politilizar la Universidad y haber dañado la imagen de la facultad, cuando firmó como decano de la Facultad de Ingeniería una nota de apoyo al Movimiento Honor Colorado junto a otros decanos de facultades de la UNA. También es acusado de haber incorporado sin los procedimientos requeridas por el Estatuto Universitario a profesores calificados por los alumnos de “mediocres”.

Los estudiantes fervorosos proclaman a los cuatro vientos la necesidad del cambio en la UNA, son los baluartes de esta revolución, son los que están propiciando que lleguen los vientos de cambio a la UNA. La primavera quiere llegar a la UNA, pero cómo realizar cambios sostenidos que respondan a esas exigencias y deseos de una universidad con excelencia académica, que se sustente en la investigación, en generar pensamientos críticos; producir conocimientos ligados a las problemáticas de nuestra realidad, si está sumergido a un proceso de clientelismo político, que subordina lo académico y hace de la UNA una sucursal más del partido hegemónico.

Estas acciones espontáneas son válidas, es un modo legítimo y necesario para demostrar ese cúmulo de indignación ante la forma corrupta en los manejos de bienes públicos como la educación; pero también pueden ser de doble filo, como lo fue en el Marzo Paraguayo, donde la sociedad dijo basta!, pero se recompuso la crisis y la clase hegemónica siguió quitando provecho de esa crisis y se mantuvieron inalteradas las problemáticas que aquejan a la mayor parte de la sociedad. Y es allí donde irrumpe la interrogante que nos interpela para reflexionar sobre qué salida se puede esperar de esta crisis cuando la estructura del gobierno universitario está altamente politizada y responde a factores exógenos. La mayoría de los decanos de las facultades de la UNA están ocupando los cargos por ser parte del partido hegemónico y no por méritos académicos. Es para pensar dos y muchas veces cuál sería la estrategia que permita avanzar hacia los verdaderos cambios, y salir del yugo del clientelismo que permea no solo la UNA, sino toda una estructura del Estado y que atenta contra los intereses de la mayoría de los ciudadanos.

 

Comentarios

1 Comentario

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    Edmundo
    24 septiembre, 2015

    Hola, también en la corrupción en la UCA. Los funcionarios vienen denunciando atropellos por parte de la vicerrectora administrativa y no le hacen caso. Los obispos nombraron un nuevo consejo de gobierno universitario sin considerar al demos universitario. Averiguen por favor.

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