El Cristo de la insurrección

La cruz no es la redención del pueblo sino la luz de la vida, la lucha y la insurrección. Es la apuesta de Moncho Azuaga en Tentaciones de Cristo.

“Es una interpretación de los evangelios con una perspectiva paraguaya, local, tanto las tentaciones hacen a la vida política, a nuestras reivindicaciones, se leen el pueblo nuestro, la oración, las bienaventuranzas de los excluidos”, nos cuenta.

“Es pasión y resurrección más colectivas, de un fortalecimeinto de esperanzas de las mayorías excluidas”, asegura.

Así en la obra se muestra un sanedrín con “una curiosa similitud del Palacio de justicia”.

En la obra, como dijimos, no aparece Jesús. Hay un colectivo que reflexiona sobre las propuestas de Justicias, de luchas, de entender un poco la opresión y la subordinación cultural.

“Es un Jesús colectivo que se libera con el mensaje y el evangelio. Es la proclamación de las aspiraciones de los oprimidos”, remata. “El no aparece, porque esté en nosotros, el pueblo. Lógicamente confronta con el poder y así le fue”.

-Qué es la resurrección en tu obra

Fortalecimiento de las instituciones populares, una democracia participativa, el evangelio de hoy es ese. Partimos de los evangelios apócrifos.

-¿Y la cruz?

Nosotros planteamos que la redención no será la cruz sino luz de su vida, la luz del pueblo, de la gente, que en definitiva camina un idéntico calvario y que plantea un símbolo de luz y de resurrección. La resurrección es insurrección, es liberación,

-¿No es resignación?

No, nunca.

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