El consenso como legitimación

(Análisis) Las  tribulaciones de Obama y el caso Snowden.

Fuente de imágenes: globalspot.com y rpp.com.pe

Probablemente donde más se cumple el recurso de las clases dominantes para legitimarse a través del consenso, que nos fuera advertido por Gramsci, es el que hábilmente ha logrado EEUU para justificar sus intervenciones militares, “negocio” político de su Kynesianismo de guerra.

Ese juego contradictorio de miedo y seguridad que fuera denunciado por el documentalista Michael Moore, fue un juego eficaz para que la población norteamericana diera su  aprobación a sus campañas bélicas. Por eso el trabajo ideológico fue de fundamental importancia en función de su  consolidación y continuidad como potencia primera en el planeta. Desde la aprobación “ciudadana”, se cubría un prerrequisito para que el Poder legislativo diera luz verde a las aventuras bélicas del Poder Ejecutivo norteamericano, independientemente del signo político de que se trate.

Parece ser que las tribulaciones del actual gobierno norteamericano de Obama, respecto al ex agente norteamericano Edward Snowden son muy fundadas porque tocan esa zona sensible del consenso.

El joven Snowden reveló el atentado a la privacidad que significa el conjunto de medidas de control sobre las comunicaciones a través de  celulares e internet, lo que da lugar a actos de protesta en la población estadounidense. Para el 4 de julio está programada una serie de manifestaciones en todo el territorio de la Unión para protestar contra este atropello a la privacidad, principio cardinal democrático que tanto alardeó el estado norteamericano.

Esa sería la razón de las tribulaciones del gobierno de Obama, aparte, por supuesto del caudal de información que debe tener el joven norteamericano, que hoy sigue en el aeropuerto de Moscú.

El keynesianismo de guerra, que fuera el factor sobre el que se edificó el montaje imperial de la mayor potencia del mundo, se estaría resquebrajando, si se sumara el problema del consenso que se estaría verificando por lo dicho más arriba,  los crecientes déficit fiscales que también atentan contra la legitimación bélica, lo que está dando lugar a privatizar la guerra, y porque no los servicios de inteligencia, ámbito en el cual se desenvolvía el joven Snowden.

 

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