El cine paraguayo avanza un poquito con 7 CAJAS

Artículo de opinión. Por Néstor Amarilla.

Fotografia de promoción de la película. Fuente: producción de 7 cajas.

Para que la industria del cine pueda subsistir primero tiene que volverse rentable y este filme, escrito por Juan Carlos Maneglia y dirigido por Tana Shembori, está demostrando eso, sumado a Libertad que ya ha convocado a 40.000 personas aproximadamente en los cines.

El primer largometraje de la dupla Maneglia-Shembori tiene más aciertos que fracasos dentro del marco en que fue concebido, el de película comercial. 7 CAJAS será apreciada por la masa pero decepcionante para unos pocos a quienes gusta del buen cine con contenido importante.

Un factor muy positivo de esta película es la confirmación que nuestro desarrollo actoral está en evolución positiva, muy posiblemente gracias a las diferentes escuelas de actuación que han estado nutriendo a los profesionales de las pantallas y las tablas. Con esto se demuestra que solo con educación uno puede superarse y lograr el éxito. Casi el cien por ciento de los actores tuvieron un trabajo actoral excepcional salvo un solo personaje que resultó muy caricaturesco, quizás porque se preocuparon tanto de su look que se olvidaron de lo interior. Ahora será el turno para formar directores y especialmente los guionistas o escritores, porque es allí donde se nota la mayoría de las falencias en este filme.

El guión es bastante básico, solo hace unas cuantas denuncias sociales. Muy predecible y bastante similar a la trama de Fargo, una película estadounidense de 1996. Para no arruinar la historia para aquellos que aún no vieron esta película paraguaya, me abstengo a escribir la trama de la cinta de los hermanos Coen.

Otra falencia grave del guión de 7 CAJAS es su desbalance entre el carretillero protagonista y el carretillero villano. Aunque Víctor es el protagonista y por lo que tendría que lograr la simpatía del público, por culpa de un mal planteamiento pasa a ser al  revés. Después de que personaje antagónico ya haya asesinado a varias personas, todavía el público querrá que él salga como triunfador en la historia.

El eterno problema del guaraní también hizo presencia en este filme. Es tan feo escucharles a actores capitalinos hablar un guaraní forzado y mal hablado. La H en el guaraní tiene un sonido aspirado, y no es lo mismo pronunciar con el sonido de la J del castellano. Muy llamativo que mientras Víctor hablaba con un guaraní encantador, su hermana hacía con un guaraní molestoso.  Ahátama no es igual a ajátama. Es como pretender que es lo mismo decir agua y ajua.

Espero que 7 CAJAS sea el comienzo de varios otros largometrajes. Con cada estreno habremos aprendido y superado muchas cosas. Paraguay tiene historias que contar y ellas tendrán que ser proyectadas con amplitud en las pantallas grandes.

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