El campo y la ciudad se reencuentran en Jejui

Recordando la Utopía, entre el trabajo en chacra y rondas de tereré.

Jóvenes de Asunción visitan San Pedro para hacer minga y compartir con los sobrevivientes de las Ligas Agrarias Cristianas.

«Falta nomás que nos quitemos de nuestras cabezas lo que dice el sistema, y nos sentemos como lo que somos a construir nuestro propio espacio»

Ronda de tereré. Foto: Jazmín Acuña.

La unidad campo-ciudad molestó el sueño de Stroessner por muchos años. Unos 20 jóvenes de la ciudad, la mayoría universitarios, mujeres y hombres miti miti, quisieron averiguar el porqué, y replicaron el fin de semana pasado los campamentos que realizaban los movimientos universitarios de finales del 60 y principios del 70. La visita fue a la Asociación Campesina San Isidro del Jejui, de Lima, San Pedro. Jejui es un caso emblemático de la aplicación del modelo de las Ligas Agrarias Cristianas (LAC), y también uno de la represión dictatorial.

El local está ubicado en el Km 299 sobre la ruta III Gral. Aquino, y está sobre las mismas tierras de las que fueron desalojados en el 75.

La burocracia que defiende al poder aún no les otorga los títulos; pero dos mujeres, Ña Cristina y Ña Lalé, fueron poquito a poco tomando la casa, primero bajo el mango unos meses, luego en el corredor jere, después ya conviviendo con el capataz y su familia, hasta que el empleado del ganadero desistió, y ahora la Asociación está en posesión de las tierras que le fueran confiscadas por el régimen.

Preparando el Bori. Foto: Jazmín Acuña.

Este y otros mombe’u se compartieron el sábado 27 y domingo 28 de agosto, mientras se cosechaba maíz, se carpía, se colocaban cercados, se limpiaba y pintaba el salón de reuniones, y claro, durante la preparación del caldo de bori con pollo. El trabajo comunitario responde a la pedagogía de las escuelitas campesinas, que “aprendían haciendo”.

Sobre esta experiencia educativa, vieron el sábado de noche un documental realizado por Base IS, y los miembros de la Asociación coincidieron en que, así como antes, actualmente la educación formal no sirve para los y las campesinas, compartieron sus experiencias de lo jetu’u que fue concluir la secundaria, y otros explicaron el no haberlo hecho con un “ndo’ái cherehe”. Un campesino, concluyó que “Pe formalidakuápe nañandejaguasúivoi la ñandéve, ha’eta la ñandé auténtico”. (“Dentro de ésa formalidad nosotros no tenemos luego cabida, si es que vamos a ser auténticos”).

El trabajo comunitario, sobre una propiedad también comunitaria, más allá de ser un método educativo, era la forma de producción de las Ligas, su organización económica, su modelo de sociedad. Cristina Olazar, dirigente de la Asociación y quien recibió a los jóvenes, decía al respecto que la escuelita campesina, y la escuela para los pytyvohára, pudieron existir porque había una mayor, y ésa escuela mayor era la forma de trabajar y vivir en comunidad, por que las Ligas “oexperimenta peteĩ sociedad pyahu ha oviví peteĩ teko pyahu oñondive. La escuela base ha’e la campesino rekove».

Carpida. Foto: Jazmín Acuña.

El reconocimiento de ése pasado de lucha, trajo análisis sobre el presente. Por ejemplo en un compañero de la Asociación, que dijo: “La chemopensáa ha’e la pe tiempo más duro de la dictadúrape, mba’éichapa la gente ikatu ra’e, oñanima kuri, ha ojapo. Ha koanga he’i lo mita la oimba la posibilidad, “la gobierno ko oipota upéa” he’i… pero oipota’yntena upéicharo, ¿mba’e la ñandehegui oikóa?” (Lo que me hace pensar es cómo en ésos tiempos más duros de la dictadura de Stroessner, la gente podía había sido, y se animaba, y hacía. Y ahora que los compañeros dicen que hay posibilidad, “el gobierno quiere eso” dicen, pero que no quiera nomás si va a ser así, ¿qué pasa con nosotros?) Y concluyó: “’Ndaipori la universidad’ he’i la gente, ‘ndaipori ko’ápe la ñane aranduve haĝua. Ha la espacio ko ñande jacrea ara, ha ñande la ñande conocimiento la ñauniversalizá vaerã, la ñane experiencia. Ofaltánte la ñane akâ jaipe’a la sistema he’íagui ha jaguapymi ñandehaichaite ha jaconstrui la ñande espacio.” («No hay universidad’, dice la gente, No hay acá un lugar para que nos formemos’, dicen. Pero nuestros espacios nosotros tenemos que crearlos, son nuestros conocimientos los que tenemos que universalizar, nuestras experiencias. Falta nomás que nos quitemos de nuestras cabezas lo que dice el sistema, y nos sentemos como lo que somos a construir nuestro propio espacio»)

Por su parte, los estudiantes de Asunción aseguraron que en fin de semana como ése, aprendían mucho más que en sus clases universitarias. La experiencia, que pretende repetirse, fue un pedacito del pasado, pero con la idea de traerlo de vuelta, para quedarse.

Historia de la Asociación San Isidro del Jejui

Dialogando. Foto: Jazmín Acuña.

En 1969 se asentaron aproximadamente 30 familias de las LAC en Lima, San Pedro. Se organizaron en un modelo de comunidad autosustentable, con el sistema de tenencia asociativa de la tierra y de producción comunitaria, además de crear su propia escuela campesina auto gestionada, basada en el modelo pedagógico de Paulo Freire.

Su modelo de organización era peligroso para el régimen dictatorial, por lo que luego de ser perseguidos y resistir durante 5 años, fueron brutalmente reprimidos y desalojados, una madrugada de 1975. Luego del despojo, las tierras pasaron a  propiedad de la familia Matiauda, y tras la caída de Stroessner, al ganadero Pablo Velilla.

En el año 1989 se juntan entre ex liguistas, y fundan la Asociación San Isidro del Jejui, con el objetivo de recuperar las tierras que ya habían pagado hasta 1975 (230 hectáreas). Empiezan una larga lucha de ocupaciones/desalojos, y trámites burocráticos, hasta que en febrero de 2010 la Corte Suprema de Justicia emplaza al INDERT para que en un periodo de 10 días proceda a la cancelación de los títulos de Velilla y el desalojo correspondiente, así como a la titulación a nombre de la Asociación San Isidro de Jejui.

La situación hoy, habiendo pasado ciertamente más de 10 días de febrero de 2010, y 36 años de que fueron expulsados de su comunidad, es que aún no tienen en su poder el título de sus tierras.

Cosecha de maíz. Foto: Cyril Viard.

Para contactar al grupo y la Asociación:

En Facebook: http://www.facebook.com/groups/244011475637553/

mail: asociacionjejui@gmail.com

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