El cambio en el Paraguay: juventud, compromiso, realidades

Un nuevo artículo de Angel Sauá LLanes desde Italia.

El cambio en el Paraguay: juventud, compromiso, realidades

Como todos los años en los meses de verano europeo coincidentes con los meses de invierno paraguayo, viajé a nuestro país para verificar, con mis propios ojos, la situación del Cambio Paraguayo en su segundo año de vida.

Llegué a Asunción a fines de julio en plena realización de las internas del Partido Liberal Radical Auténtico ( PLRA ). Encontré a la ciudad empapelada de imágenes de los candidatos de las distintas fórmulas con sus respectivos números. En el día de las elecciones recorrí las mesas electorales del barrio en que me encontraba y comprobé con placer el orden, el respeto y la disciplina de los organizadores y de los participantes en el proceso electoral.

Era la primera vez que veía a mis compatriotas » en directa » ejercer el derecho elemental  de toda democracia, consistente en dar su voto al candidato de su preferencia. Los paraguayos están aprendiendo a «votar «, dije para mis adentros, y eso es importante, porque el ejercicio del voto es la característica esencial – aunque no la única – de todo cambio auténticamente  democrático.

Días después, en la segunda semana del mes de agosto, participé como periodista del órgano mensual de la Comunidad Latinoamericana de Italia, Aquí América Latina «, en el IV Foro Social de las Américas, realizado en Asunción del 11 al 16 de Agosto.  Observé asi , con  admiración, a millares de jóvenes paraguayos recibir a otros millares de jóvenes  de diversos países hermanos de América Latina, que llegaban a nuestra capital para dialogar, discutir y confrontarse sobre diversos problemas comunes: culturales, sociales y ecológicos, que afligen al continente. Me llamaron la atención  sobre todo las delegaciones andinas de Bolivia, los campesinos sin tierra del Brasil y los piqueteros de Argentina, quienes con gran claridad conceptual  expresaban sus ideas en los  diversos paneles  compartidos con campesinos, obreros y estudiantes paraguayos.

Era la primera vez que veía y participaba en mi país de un evento internacional de tal envergadura . Tal acontecimiento lo registré también como otra señal importante del Cambio Paraguayo. El Paraguay estaba dejando de  ser una » isla rodeada de tierra «, como decía Roa Bastos, y se estaba convirtiendo en una encrucijada de pueblos fraternos que se ayudan y se integran mutuamente, realizando así , finalmente, el mítico sueño guaraní de construir, en el corazón de la foresta ,  la tierra sin mal del amor y de la paz .

Comprometido con un colega de antaño, hoy Decano de la Facultad de Post-grado de la Universidad Nacional de Villarrica del Espíritu Santo, viajé para esa ciudad a cumplir una deuda de gratitud con el lejano amor místico y romántico de mi juventud: Chiquitunga Guggiari Echeverria , hoy candidata a ser la primera Santa Paraguaya .

Iba con la intención de actualizar su mensaje de altruismo y de generosidad para con el prójimo, a la juventud guaireña de nuestro tiempo.

Me llevaron viajando por la nueva Ruta Sur, amplia y ondulada , serpenteando entre claras y cultivadas colinas, obscuros perfiles de cerros y anchas e iluminadas praderas. Durante el viaje comprobé la ampliación de la ruta entre Paraguarí y Escobar, realizada por obreros y tractores del Ministerio de Obras Públicas . Tal ministerio, dirigido  por un joven e inteligente ministro, ha triplicado el presupuesto de su administración en pro de la construcción de nuevas rutas y puentes a lo largo y a lo ancho de la República.

De paso nos quedamos en Sapucai a dar un vistazo al viejo galpón del  famoso «Tren de los Lòpez «, hoy convertido en Museo , para reactivar nuestra memoria sobre lo que fue el Paraguay, grande y feliz , de aquel tiempo.  Divisé, a lo lejos, el pintoresco » Barrio de los Ingleses «, con sus pequeños  chalets de época alineados, uno al lado de otro, con su clàsico cesped  delantero, aún en buen estado de conservación. Los ingleses acostumbraban,  en tiempos del Imperio, a reproducir un pedazo de Inglaterra, aún en los países más remotos en que se encontraban trabajando.

Llegados a Villarrica  pude comprobar cuanto habia cambiado en medio  siglo de ausencia. Los barrios periféricos del pasado, poblados de pobres a quienes Chiquitunga amaba y ayudaba, se habían integrado  en la gran ciudad del presente . Nuevas avenidas, parques y plazas, universidades y centros comerciales, estaban cambiando el rostro de la capital guaireña , reposando  lánguidamente a los pies del Ybyturuzù, sombreada en lontananza por el perfil curbilineo de la «india bella mezcla de diosa y pantera»  de Manuel Ortiz Guerrero .

Otro descubrimiento llamativo de este viaje fue el compromiso del Cambio Paraguayo con la Salud Publica . Equipos de jóvenes médicos , enfermeros y operadores sociales , con el programa de Atención Primaria a la Salud ( APS ), se desparraman por el interior del país, asistiendo en su  domicilio  a compatriotas enfermos , tratando territorialmente las urgencias médicas antes de derivarlos a los centros hospitalarios . Tal experiencia lo comprobé personalmente en Los Bañados de Asunción en el campo de la Salud Mental . Así mismo pude ver como las empleadas domésticas, de la familia que me hospedaba, asistían regularmente al Centro de Salud de la zona ,  para ser atendidas de sus dolencias. La atención médica en el Paraguay del Cambio ya no es  hoy solo privilegio de los pudientes sino un derecho reconocido  a todos los habitantes de la República.

No menos importante  en el Proceso del Cambio es lo que está sucediendo en al campo de la Educación Pública. Centenares de nuevas escuelas primarias en las ciudades periféricas de Asunción como Luque y San Lorenzo, con  maestras ejerciendo su legitimo derecho a la huelga en vistas a mejoramientos salariales, con alumnos provistos de «kits escolares » suministrados gratuitamente por el Ministerio de Educación , meriendas escolares , material informático personalizado, constituyen los testimonios de la importancia fundamental que el Gobierno del Cambio da a la enseñanza pública «. El cambio paraguayo no debe ser solo electoral si no sobre todo cultural » , decía el  nuevo  Presidente en su  discurso inaugural, en la mañana del 15 de agosto del 2008 . La realidad renovada de la escuela paraguaya, con maestros nombrados por concurso de méritos y no ya por recomendación  del seccionalero local, constituyen los hechos concretos y visibles de la realización concreta del augurio hecho en aquel histórico discurso.

Para terminar , otro hecho que  llamó poderosamente mi atención, fue la asistencia preferencial realizada por el actual gobierno a las familias más pobres  y marginadas de la República. Una población de 240.000 familias extremamente carenciadas reciben una modesta contribución anual del Estado, a través del programa de Secretaría de Asistencia Social ( SAS ) para sus gastos de primera necesidad. Evidentemente tal iniciativa no resuelve el problema de la pobreza y de la injusticia social a la base de la marginación paraguaya, pero es una intervención primaria urgente para » el enfermo que se está muriendo «.

Recuperada la salud se verá lo que se puede hacer más tarde. Un ejemplo ya lo dan las heroicas mujeres de Ka’azapá que con la micro-contribución estatal han organizado una cooperativa y actualmente  cultivan y venden verduras y hortalizas en la periferia de la ciudad, mejorando su calidad de vida y la de sus hijos.

Estas y otras realidades – no siempre referidas por la prensa local – son las verdades que necesitamos conocer los paraguayos que vivimos en el exterior, para seguir  luchando generosamente, desde lejos, por la realización de un Paraguay mejor.

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