El calvario de una denuncia

Sobre violaciones del Código de la niñez y adolescencia.

Hoy, 8 de abril de 2014, el diario La Jornada, presumiblemente de Ciudad del Este, sin director identificado, publica una secuencia de fotos de un padre mientras abusa sexualmente de su hija, una niña apenas.

Ante el flagrante delito (artículo 29 del Código de la Infancia y la Adolescencia: “Queda prohibido publicar por la prensa escrita, radial, televisiva o por cualquier otro medio de comunicación, los nombres, las fotografías o los datos que posibiliten identificar al niño o adolescente, víctima o supuesto autor de hechos punibles. Los que infrinjan esta prohibición serán sancionados según las previsiones de la ley penal de la Niñez y la Adolescencia), decidimos con mis compañeros de la Agencia Global de Noticias hacer la denuncia.

Personalmente llamé a:

1.    Juzgado de la Infancia. El recepcionista me dijo: NO atiende nadie, pero le paso a Atención Permanente.

2.    En Atención Permanente del Poder Judicial: la funcionaria estaba más interesada en saber de dónde estaba llamando antes que atender mi denuncia y derivarla. Debo reconocer que tal actitud me resultó repugnante, así que decidí buscar otra vía de denuncia, sin saber que sería una misión imposible

3.     Busqué en internet el número de la Fiscalía. En contactos dice: SEDE CENTRAL DE DENUNCIAS Sede 1 (Asunción) Nuestra Señora de la Asunción c/ Haedo. Teléfono: (021) 454611. Ya con más paciencia le expliqué a la persona que me atendió cuál era mi reclamo. Me pasó al área responsable. Este fue el diálogo con la funcionaria:

– ¿De dónde llama?

– De Asunción, Paraguay.

– Usted puede formular la denuncia en la sede 1, de la calle…

– Señorita, esto quiere decir que ¿una denuncia contra un niño, niña o adolescente ustedes no pueden tomar de oficio?

-No, usted debe venir.

-Bueno, gracias. Dejá nomás, que siga el delito.

En el medio, llamé al 147 Fonoayuda de la Secretaría de la Niñez, pero algo me dijo que no atenderían la denuncia. Mientras, Jazmín Rodríguez, mi compañera de la Agencia, llamaba a la CDIA y a amigos abogados en busca de alguna respuesta.

Ahora estoy llorando de rabia y no encontré una sola persona que me diga: nosotros nos ocupamos.

No me importa la responsabilidad de la prensa. Me ofende la falta de atención de los organismos que tienen que atender a la infancia. No puede ser que no haya un solo número donde llamar y que la denuncia vaya como por un tubo. ¡¡Increíble!!

La nena sigue expuesta ante los ojos de todos los que le conocen y los que no le conocen.

Fin de la historia.

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