El Bañado Sur vive una de las peores inundaciones de su historia

Los más afectados son los niños, quienes sufren distintas dolencias y están expuestos a todo tipo de enfermedades. La ayuda sigue siendo partidizada por la seccional colorada. 

El Bañado se encuentra anegado por aguas contaminadas. Foto: Rufo Diana.

El Bañado se encuentra anegado por aguas contaminadas. Foto: Rufo Diana.

La zona del Bañado Sur atraviesa una de las peores inundaciones que haya sufrido en la historia. Hasta la fecha los barrios más afectados son Luján, San Cayetano, Caacupemí y Porvenir, cuyos habitantes casi en su totalidad ya han abandonado sus viviendas. Las familias se ubican donde pueden, en capillas, plazas públicas, centros de estudios, clubes deportivos y hasta sobre algunas avenidas de la capital. Las pérdidas son incalculables.

Se estima que el río Paraguay subirá entre 6 a 8 centímetros por día en la próxima semana en la capital. Hasta el momento son miles las familias desplazadas por el agua y, de darse esa suba, puede aumentar a casi el doble el total de 10.000 familias afectadas por la suba del río Paraguay. Los antiguos pobladores afirman que una inundación de esta magnitud no la vivían desde 1996.

El gobierno central ha enviado algunas chapas, maderas y algo de víveres a través de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) tratando de paliar la crítica situación que viven los habitantes del Bañado Sur. Hasta el momento las ayudas apenas cubren el 15% de las necesidades de los damnificados.

Partidización de la ayuda

Vehículo de la SEN deposita la ayuda en la seccional colorada. Foto: Rufino Diana.

Vehículo de la SEN deposita la ayuda en la seccional colorada. Foto: Rufino Diana.

Algunos voluntarios se trasladan al lugar de emergencia (en gran mayoría estudiantes universitarios) para prestar su ayuda solidaria a los damnificados. “Lo triste es que el Estado Paraguayo los haya abandonado a su suerte, eso es realmente lamentable. Y que existan gentes inescrupulosas que se aprovechan de la situación y realizan proselitismo con la poca ayuda que la Secretaría de Emergencia Nacional les brinda”, se queja Prabhat Pacuá, uno de los voluntarios.

La senadora Lilian Samaniego, presidenta de la Asociación Nacional Republicana (ANR), había asegurado en presencia del presidente Horacio Cartes que las seccionales que se encuentran en las zonas cercanas a las inundaciones “abrían sus puertas” a las familias damnificadas, “sin importar el partido, debido a que ante un estado de emergencia que vive el país, se debe ser solidario”.

La población en emergencia no encuentra explicación a lo anunciado por la legisladora colorada, ya que el gobierno no mueve casi nada y hasta se niega a realizar las asistencias a los damnificados, quienes se sienten abandonados por las autoridades.

Tampoco encuentran explicación al discurso de la presidenta de la ANR, ya que su hermano Arnaldo Samaniego es el intendente de la capital y hasta la fecha no ha pisado el terreno en emergencia. También, según denuncia de los pobladores, el intendente Samaniego ni siquiera desea recibirlos y menos aún instalar un equipo de trabajo para la tarea de emergencia.

Varias denuncias fueron realizadas por los pobladores, quienes ya realizaron distintas manifestaciones en repudio al manejo partidario de la ayuda destinada por el gobierno nacional. Hasta la fecha sigue siendo canalizada a través de las seccionales coloradas.

El presidente Cartes no ha designado ninguna comisión de trabajo para la tarea en la zona. La Secretaría de Emergencia Nacional asiste con algunas chapas, tirantes de madera y un poco de alimento. Pero poco o nada de funcionarios de la entidad se encuentran trabajando en la zona.

 En los lugares de refugios, faltan alimentos, asistencia médica, chapas, tirantes de maderas, agua potable y sanitarios. Kimberli Samaniego, una de las coordinadoras de emergencia, cuenta que “hay muchos niños que sufren diarrea, gripes y la piel dañada a consecuencia de ingerir y bañarse en las aguas altamente contaminadas”.

 

Los que más sufren esta crecida del río son los niños, quienes, además de perder sus hogares y la escuela, deben refugiarse en precarios albergues donde están expuestos a todo tipo de enfermedades.

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