Una editorial que desde su inicio apuesta por la literatura paraguaya contemporánea

Entrevista a Cayetano Quattrocchi, director de Arandurã Editorial, que esta noche presentará Nueva narrativa paraguaya, una antología de 22 cuentos.

Cayetano Quattrocchi.

Arandurã —palabra guaraní que en castellano significa «para el conocimiento»— presentará esta noche, a partir de las 20 horas, un nuevo aporte editorial y literario, en el Puerto de Asunción. El libro incluye a 22 autores, en su mayoría jóvenes, algunos con trayectoria y otros inéditos. La apuesta por la literatura paraguaya contemporánea se da desde el inicio en esta editorial, publicando en 1991 la novela Bandera sobre las tumbas, de Juan Bautista Rivarola Matto, un libro que exigió, al decir del editor, «sudor, lágrimas, todos nuestros ahorros y una deuda respetable». De ese comienzo a este tiempo, la evolución de Arandurã ha sido constante, contando ahora con más 400 títulos en su catálogo activo y con más 1000 libros publicados. De la historia de Arandurã y otros temas que afectan al mundo editorial paraguayo, E’a conversó con Cayetano Quattrocchi.

—Arandurã, que se distingue entre las demás editoriales por apostar desde su inicio por la literatura paraguaya contemporánea, edita en un tiempo récord la antología Nueva narrativa paraguaya. ¿Qué motivó a Arandurã para que trabajase en unos pocos meses este aporte editorial y literario? ¿Y cuáles fueron los criterios para la reunión de 22 escritores, jóvenes en su mayoría, en esta antología?

—Sabemos por nuestra cotidiana experiencia que la literatura paraguaya está viva y goza de buena salud, aunque no tenga la difusión que quisiéramos, tanto en el ámbito nacional como internacional. Con esta antología, quisimos realizar una muestra de ello y reunimos a los autores, todos mayormente jóvenes, algunos con una trayectoria y reconocimiento considerable ya, otros iniciando su camino, pero con una vocación decidida hacia la literatura, con una contundente familiaridad con los nuevos códigos y medios propios de la era de la comunicación digital, con menos ataduras a formalismos y profunda crítica a las contradicciones de una sociedad muy desigual. Una sociedad que va dejando su carácter rural y sucumbe y renace en una creciente marginalidad urbana en la periferia del mundo.

—La presentación de esta noche forma parte del proyecto Ciudadela Cultural, que incluye actividades periódicas en el Puerto de Asunción. También se sumará a la actividad la banda instrumental Trueno. Una presentación de libro durante un sábado de noche en un espacio abierto de fácil acceso y con música en vivo seguramente será atractiva a la gente. ¿Las editoriales paraguayas deben mejorar las presentaciones de sus libros para atraer a un público mayor?

—Sí, tenemos que reinventarnos permanentemente. El acto formal tradicional no es mayormente atractivo para el público joven. En este caso particular, además, creemos que es apropiado por el carácter del libro, la época de verano y el enamoramiento que produjeron en los asuncenos los nuevos espacios mirando al río, de los que la ciudadanía se apropió, dándoles uso y defendiéndolos.

—Según se lee en la introducción del libro, Nueva narrativa paraguaya es el inicio de una serie de antologías. ¿Cuáles le seguirán a la que se presentará esta noche?

—Luego queremos publicar una antología de poesía en castellano y otra en guaraní.

—De los libros paraguayos, son muy pocos los que han dado el paso hacia la versión electrónica de los mismos, siendo en algunos casos los propios autores los que la publican en Amazon y otras tiendas electrónicas. ¿Cuál es la postura de Arandurã ante esta forma digital de distribución y venta? ¿Nueva narrativa paraguaya, por ejemplo, tendrá una versión electrónica a la venta?

—Somos totalmente favorables al libro electrónico. Creemos firmemente que suma en la tarea de difusión y venta del libro, por lo que es una gran deuda pendiente de nuestra editorial que todavía no tiene publicaciones digitales, a pesar de tener prácticamente todos sus libros guardados en forma digital. Está entre nuestras tareas pendientes entrar al mundo del e—book, para este año. Tenemos la página web desde hace 13 años que recibe muchísimas consultas mensuales y donde se pueden hacer pedidos. La página está en proceso de rediseño.

—El trabajo de las editoriales paraguayas ha mejorado poco a poco en los últimos años. En este lustro, además de presentar y distribuir el libro impreso, se ocupan de la difusión en las redes sociales y otros medios. ¿Internet, en especial las redes sociales, mejoraron la difusión de los libros publicados y la comunicación con los lectores?

—Es un medio directo a través del cual se puede promocionar las novedades, publicar comentarios, críticas y tener un retorno directo para medir el alcance de nuestro trabajo, además de no tener fronteras geográficas, por lo que tiene un potencial invaluable para la difusión y venta de las propuestas editoriales.

—En Paraguay lastimosamente el periodismo cultural es ínfimo. ¿Cuáles son los medios impresos y digitales con los que cuentan las editoriales, las librerías y los autores para difundir sus novedades? Y entre esos espacios, ¿cuántos trabajan la crítica literaria o publican reseñas de los libros?

—Más bien diría que el periodismo cultural es inexistente, salvo algunas excepciones. Los medios impresos dedican cuanto mucho cuatro páginas a cultura, y allí deben caber todas las noticias referentes al mundo cultural. Generalmente, con suerte hay espacio para la noticia de un lanzamiento, en el que el periodista se limita a transcribir los datos como fecha, hora y lugar, proveídos por la editorial en una gacetilla. Eventualmente aparecen medios ya sea impresos o digitales cuyo fin es difundir la cultura o especialmente la literatura paraguaya, pero su vida es generalmente efímera o irregular y desaparecen luego de una ardua lucha por la subsistencia. Incluso en nuestros años de existencia, tuvimos o apoyamos varios de ellos.

—Arandurã tiene veintidós años de vida. ¿Con cuántos títulos ya cuenta su catálogo? Y entre esos títulos, ¿cuáles fueron o son los más exitosos?

—Tenemos un catálogo activo de 400 libros aprox. y hemos publicado más de 1000. De los exitosos podemos destacar Pancha; Insurgentes; Arsenio Erico, el ángel que jugó para los diablos; Aposentos de la memoria; Luis María Martínez, obrero de la palabra; Clonsonante; La víspera y el día; Espantadiablos; Tataypýpe, solo por mencionar algunos, pues tuvimos muchísimos más en todos estos años y de diversos géneros.

—Y de los más exitosos pasemos al promedio de venta de un libro paraguayo contemporáneo. ¿Cuál es la cantidad promedio de ejemplares vendidos? ¿Y en cuánto tiempo se da esa venta?

—En promedio vendemos trescientos ejemplares por libro, número que sabemos muy bajo, pero que ese sin embargo nos permite seguir teniendo un fondo editorial y apoyar a nuevos escritores año a año. Este promedio se da en muchos casos porque no conseguimos llegar al público. Todos los años vemos en las ferias de libros personas que se acercan a nuestro stand y se enamoran de libros publicados mucho tiempo antes y del cual no tenían noticias. Con algunos libros se produce el milagro y se agotan en unos meses y se reimprimen varias veces, incluso año a año.

—La historia de Arandurã, según se lee en Portal Guaraní, nace en 1991, de la mano del escritor Juan Baustista Rivarola Matto. Cuéntanos sobre ese tiempo y cómo te iniciaste en la editorial. Y cómo fue evolucionando Arandurã.

—Un día decidimos que queríamos realizar un trabajo independiente que incursionara en el ámbito de la cultura. Cecilia, mi señora, y yo dejamos nuestros respectivos empleos y compramos una computadora Apple, chiquitita y modesta. Sin experiencia alguna empezamos a realizar trabajos de preimpresión para revistas y materiales educativos.

Cecilia, sobrina de Juan Bautista, había vivido de cerca el proceso de Editorial NAPA, fundada por el escritor, que una década antes había alcanzado notoriedad y éxito por cometer libros, como diría Helio Vera, en plena dictadura. Esta tarea era pionera y absolutamente quijotesca en ese momento. De hecho no existían editoriales en el país. Solo publicaciones esporádicas de poco aliento, destinadas al fracaso en su mayoría y de poca calidad editorial. Finalmente NAPA fracasó, perdiendo su director todo lo material, pero con la frente en alto y la esperanza intacta en la redención paraguaya.

Así, en 1991, decidimos continuar la gran labor de este grande de las letras paraguayas. Y nada mejor que con un libro suyo. Para sorpresa nuestra, el «tío Papi», como le decíamos cariñosamente, vino con una novela de 1100 páginas. Era Bandera sobre las tumbas, que publicamos con todo el primor que nos permitió nuestra inexperiencia y fe juveniles. Allí dejamos sudor, lágrimas, todos nuestros ahorros y nos quedamos a cambio con una deuda respetable y 1000 libros del tamaño de un ladrillo de los de antes, ¡bien gordito! Un querido amigo llegó a sentenciar: «Ésta será Bandera sobre tu tumba», pero no fue así. A Bandera sobre las tumbas siguieron otros títulos.

De ser una de las pocas editoriales en publicar con regularidad y sin apoyo de ningún tipo, hoy las editoriales se han multiplicado y las ediciones van adquiriendo cada vez mayor calidad, contenido y estética. ¡Siguen los desafíos, seguimos adelante!

 

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