Semblanza de la Objeción de Conciencia en Paraguay

Por Alejandro Villamayor León

Construir con un compromiso crítico la conciencia, haciendo objeción a las formas institucionales de violencia que se han asentado en nuestra praxis política, social y cultural; que, en vez de propugnar por una liberación y emancipación de los pueblos, persiste en reproducir y adquirir nuevas cadenas sin dejar de ser perros, esclavos o títeres de un sistema social decadente, profundamente patriarcal y machista que sólo propone guerra y miseria, robándonos la oportunidad de vivir en dignidad; esto ha sido el sur del movimiento.

La visión ampliamente superadora y transformadora de la realidad como ejercicio cotidiano; dónde la reflexión y el examen periódico de nuestra praxis, se relacionen con la acción ética que propone sustentar un argumento, sembrando ideas, poniendo cuerpo para hacer frente a la estrechez de mente, contrarrestando las balas y disparos que edifican muros de segregaciones vía desigualdad e inequidad, normalizando los despojos, incluso en nuestra cotidianidad territorial.

Vivenciar el antimilitarismo en el desasir de la homogeneidad, de la decadente verticalidad patrimonialistas que embreta y constriñe nuestro cuerpo para sustentar una vía única de organización o captura de la realidad, proponiendo más bien la práctica cultural de nuevos estadios del desarrollo humano, en dónde el reconocimiento de la identidad de lxs sujetxs políticos y la posibilidad de vivir un proceso organizativo autogestivo y comunitario, permita asirnos en lo vincular de los otros mudos posibles.

La destreza de abrir la perspectiva cognoscitiva de la noción de ciudadanía, en un sentido inclusivo, holístico y reparador, fue en suma uno de los principales aportes del MOCpy, que cuestionador de las regulaciones legales que norman la vida  y militarizan nuestras conciencias, disciplinando nuestro cuerpo con el férreo dispositivo de control social; han desarrollado mediante la firmas colectivas, declaraciones reivindicativas y performativas, portando el estandarte de la desobediencia civil a las leyes injustas que nos obligan a aprehender a matar, varias acciones que han permitido vivenciar y contribuir con los movimientos sociales; la consecución de la vigencia del derecho civil y político  sin el ropaje partidario.

Objetoras y objetores antimilitaristas, antirracistas, antipatriarcales, en estrecha consonancia con el movimiento de mujeres, obreros y sindicalistas; campesinos, indígenas e internacional clasista; miembros de colectivos que luchan por el derecho a la ciudad, por una educación de calidad para todxs y el acceso irrestricto a los bienes materiales económicos, derechos sociales culturales, ambientales y tecnológicos en cantidad y calidad suficiente para todxs ha sido una de las luchas en las que han aportado las diferentes generaciones que han sido parte de este movimiento.

La memoria histórica como base de la conciencia, la investigación académica y el reconocimiento de los saberes ancestrales y populares, como así la práctica de la no violencia activa y el artivismo   han sido el motor filosófico sobre el cual se cierne las acciones del grupo. Des Armar el presupuesto general de gastos de la República, popularizando la información mediante iniciativas versátiles que proporcionen los elementos necesarios para un debate amplio de las inversiones sociales proponiendo una política de protección integral que nos ampare a todxs sin distinción alguna, corrigiendo y coligiendo las políticas de privilegios y clientelismos que hasta hoy persisten.

Así mismo, Denunciar la inmersión de militares en los territorios campesinos e indígenas, la intromisión de las fuerzas policiales en pueblos y ciudades en comisión flagrante de hechos punibles que atentan contra los derechos humanos violando la carta orgánica de sus funciones; así como: la captura del Estado Central y Local,  por parte de partidos tradicionales que en el abuso de sus atribuciones utilizan los recursos públicos para dotar de privilegios a unos pocos intensificando  la pobreza generalizada de muchos.

El Biopoder como forma de resistencia.

Sus mecanismos de luchas y resistencias se han centrado en el uso del cuerpo en todas las acciones que ejecutaron, marchas, pintatas, tomas e intervenciones públicas con performance artísticos han sido sus principales vías y medios para instalar el debate público necesario con la intención de fortalecer la conciencia social ante los hechos que cercenan nuestra vida digna.

Campañas, movilizaciones y manifestaciones con sectores sociales organizados y desorganizados, confraternizando con la lucha feminista, ecologista, indigenista, campesina, estudiantil, obrera, de las putas, los 108, de lxs negrxs,  de las personas que habitan  territorios empobrecidos y marginalizados urbanos y rurales, de profesionales y adultos mayores con niñxs y jóvenes; por una salud inclusiva dónde la discriminación y el machismo no tengan cabida y dónde el trabajo y  el salario digno, como así la educación sean para todxs .

Embanderados sin trapos que limiten o excluyan,  bajo el lema de la cultura de paz y el reconocimiento de las identidades negadas, en el usos de masculinidades menos tóxicas, defendiendo la agricultura familiar campesina e indígena, desmontando las naturalizaciones sobre el abuso del cuerpo de las mujeres y lxs niñxs; mediante la educación popular, las actividades socio educativas, lúdicos y artísticas fortaleciendo vínculos comunitarios, mediante redes, articulaciones y colectivos haciendo remeras, publicando fanzines y calcomanías que promuevan saberes no hegemónicos denunciando la intromisión de fuerzas externas mediante proyectos desarrollista y recetas que atentan contra la auto determinación de los pueblos.

Interpelando lo castrense eclesial, el economicismo capital y la legalidad judicial que confluyen en nuestros tuétanos, como fuerzas para distorsionar el rol del Estado; inmiscuyéndose a través de sofisticados mecanismos de control,  que cooptan  los medios de comunicación, la educación y las instituciones públicas, para servirse de ellas  utilizando  el arte diletante,  alienante, moralizador y conservador para detentar la inmunidad de clase que pretenden, utilizando la fuerza pública militar policíaca que defienden sus intereses.

El Narco Estado y sus Estructuras Estructurantes.

Atacar el modelo de desarrollo agrogandero extractivista, anquilosado en medidas de saqueo territorial, proporcional al aumento del  desplazamiento y la migración forzada de pobladores/as,  a partir de la intromisión de fuerzas operativas de tarea conjunta, ha significado enunciar y denunciar las estrategias para acumular factores productivos y poder, relacionando esto con la pérdida de derechos básicos a vivir en un ambiente libre de hostilidad y de cualquier forma de opresión de una gran proporción de la población que resiste a esta embestida, disfrazada de guerra a los grupos paramilitares pero que en verdad sirven para mantener en zozobra a comunidades enteras y son serviles a narcos y “empresaurios”.

Los aparatos ideológicos del Estado, la autoridad y la coerción son los aspectos inquiridos que tuvieron una impronta singular gracias a los aportes de este movimiento que exhortaba a toda la población a una búsqueda del bienestar social sin el uso de la fuerza policial-militar, y que gracias al contexto del covid19 se constata para demostrar que solo a través de una inversión en profesionales de educación, salud, tecnología que persistan en la producción de saberes  con paradigmas ecologistas-feministas- ancestrales sin balas ni uniformes que solo sirven para reprimirnos, son los que nos salvarán de esta pandemia global, mostrándonos que las fuerzas de seguridad solo sirven para reprimirnos y criminalizar nuestras luchas en connivencia estrecha con el aparato judicial.

El Rock, la poesía, el teatro, la danza, el cyberactivismo, cuñas radiales, audiovisuales y volantes relacionados con las propuestas autónomas y autogestivas artivistas,  de espacios sociales y  culturales, son el ejercicio de  contra hegemonía de la que se valió esta organización social cuyos integrantes hoy son parte del escenario social y sus diferentes ámbitos , algunos se han pasado en el bando contra el cual luchaban, mas son los más que aún detentan y portan la conciencia, el saber y el entendimiento, del que poco pueden las balas con la acción colectiva de las luchas justas que objetan las prácticas decimonónicas que nada tienen que ver con la construcción del desarrollo del potencial humano.

Hoy vivimos en carne propia los embates del neocolonialismo que siembra muerte en la región, y sabemos que los Estados y sus fuerzas represivas sobrevuelan con sus nuevos operativos cóndor, como así también que los nuevos formatos de guerra farmacológica están latentes y vigentes poniendo el lucro sobre las patentes con elocuentes discursos oficialistas que en nombre de cuidado para no contraer el virus del sars2 , pero también somos participes del gran resurgir de una población joven que se manifiesta y que necesita del relato, del traspaso de saberes  y conocimientos, como así el reconocimiento de su potencial transformador, acompañado estrechamente sus acciones en la búsqueda del bien común, libre de toda forma de violencia.

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