Sebastian Ocampos y la teoría del pororó

La noche de la presentación de Espontaneidad en el Salazar.

La noche de la presentación de Espontaneidad en el Salazar.

¿Cómo cocinar el pororó?  

“Reúnen las ideas en un recipiente para cocinarlas con el conocimiento literario en general y cuentístico en particular a una temperatura de 175 grados centígrados durante un tiempo incalculable, pues la transformación de esas pequeñas ideas reunidas podría suceder en una milésima de segundo o en varios días, meses e incluso años. Lo importante es la cocción constante para que en un momento dado una de ellas explosione y se transforme espontáneamente una obra literaria, es decir, en un pororó”, expresa la metáfora de Sebastian Ocampos para explicar el proceso de creación de su libro de cuentos “Espontaneidad”, en su presentación el pasado 6 de marzo en el Juan de Salazar.  La obra cuenta con ilustraciones del artista Charles Da Ponte, que imprimió la idea en la portada del libro.

Libro publicado

“El trabajo literario, sin que jamás lo percibiese como trabajo literario, inició en mi adolescencia. Escribía porque quería expresarme, aunque como todo adolescente no tenía mucho que expresar. Tardé bastante en comprender lo que Gabriel Casaccia sintetizó en una línea: los paraguayos ‘no estamos equivocados; estamos vacíos’. Ese vacío fue insoportable a los 18 años, cuando decidí ser escritor. Entonces tomé mi primera y mejor decisión literaria: leer un libro por día, aunque apenas entendiese lo que leía… La lectura y la escritura diarias, a la par de las orientaciones de amigos y escritores solidarios, fueron imprescindibles para ser, luego de trece años de labor ardua y satisfactoria, un escritor con libro publicado”, relató Ocampos esa noche.

sebastian ocampos espontaneidadAños de trabajo

La edición publicada es la tercera versión del libro, pues, según dijo su autor, ya en 2011, nació la primogénita, con trece cuentos, “leídos por decenas de personas para que hicieran las primeras críticas…”, a las que “por suerte” sobrevivió, según el mismo. En 2012, recibió ofertas para su publicación. Una de ellas era de un amigo editor que le repetía: “Tenemos que publicar ya tu libro”, cada vez que “tenía una copa de vino en la mano” y la otra le llegó por correo desde la capital de un país vecino, la cual calificó de “leonina”, pues la oferta consistía prácticamente en que el escritor trabaje para agradecer la publicación de su libro y “recibir un mísero 10% de los ingresos”. Esto, le “subrayó aun más el difícil camino del escritor, sobre todo en nuestro país”, dice. En 2013, compiló la segunda versión —también leída por decenas de personas— para presentarla al Fondec. Finalmente, en 2014, luego de su aprobación, el autor preparó la tercera y definitiva versión, “gracias a los comentarios críticos de unos escritores amigos”. Dice Ocampos, que todo ese proceso, le recalcó “que el acto de publicar un libro para ciertos escritores” como él, “es aceptar que ya no quieres corregirlo, no porque tuviese errores sino porque siempre piensas que puedes mejorarlo”.

“Sebastian Ocampos ha ganado la batalla”

La presentación del libro la hizo la escritora Maybell Lebron, “responsable, en una buena parte, de que este libro exista”, según el mismo Ocampos.

“Lo que más me satisface es el poder presentar el libro Espontaneidad y traer a la palestra la voz de un joven escritor que nos regala cuentos y relatos burlescos, trágicos, inquietantes, incisivos; todos de excelente factura en fondo y forma”, dijo la escritora.

Respecto a la obra, señaló que revela “un YO escudriñando el amasijo de hechos y sentimientos de este mundo maravilloso, incomprensible, feroz… y Sebastian Ocampos, a pesar de su juventud, hace rato hurga en el gente de su pueblo y en la lectura de los grandes escritores esa savia alucinante que su talento vuelca en este libro de cuentos y relatos, donde con pluma ágil presenta fantasías o sucedidos del presente y del pasado. Hechos cotidianos reconocibles que nos ayudan a comprender la intimidad de los seres humanos”.

Lebrón dice que la meta del escritor es enaltecer la palabra, sin olvidar el placer estético de todo ser humano ante la belleza, en este caso, un texto literario capaz de llevar al individuo hasta lo sublime. En ese arduo empeño, “en esa lucha sin tregua entre la realidad y la fantasía acosan arteros fantasmas y sólo sale airoso el talento literario: Sebastian Ocampos ha ganado la batalla. El talento vence a la mediocridad y este libro es la prueba irrefutable”, asegura.

Ocampos firmando libros al final de la presentación.

Ocampos firmando libros al final de la presentación.

Temas abordados

Señaló también que la estudiada espontaneidad de su prosa y la diversidad de temas ofrecidos “atrapan al lector por la solapada intriga con que rodea a sus narraciones haciendo un deleite el leer este manojo de cuentos y nos arrastra a una obligada y perturbadora búsqueda de ese ‘otro yo’, al que muchas veces silenciamos sin dejarlo asomar ante nosotros o ante los demás”.

Calificó a Ocampos como un hábil analista de la compleja sociedad que habita. “Hallamos en los cuentos de Ocampos sutilezas y situaciones impensadas que a veces chocan al lector desprevenido. Más tarde, al analizarlas, reconocemos actores y hechos refugiados sin permiso en nuestra mente, ansiosos de gritar su verdad como lo hacen las páginas de Espontaneidad”.

Indica que hay en sus obras una constante: el reclamo de justicia y el rechazo a la opresión. Así también, expone en algunos relatos, “con compasiva crudeza, la indiferencia de los adolescentes ante un futuro incierto; inadaptados, sin ansias de superación y fáciles ante el alcohol y las drogas. Triste realidad de nuestros jóvenes llevada al papel con hábil manejo del idioma y profunda sensibilidad”.

Por otra parte, agrega, en el cuento El premio literario moteja con fin ironía las peripecias y el diario relacionamiento del escritor con el mundo conflictivo de su entorno y exterior.

Abarca también en su importante prosa, dice, las dos caras del amor: la bella y la grotesca. Todo con un toque de humor para disimular la sátira y trocarla en sonrisa.

La escritora finalizó, dirigiéndose al escritor, señalándole que con esa selección de cuentos se ha ganado “un sitial destacado entre los escritores paraguayos”.

Edición

Sebastian Ocampos cerró la presentación para hablar de la edición del libro, la cual estuvo a su cargo. Dicha profesión, dice, desde hace siglos solo existe como carátula en el Paraguay. “El trabajo editorial es transformar en libro el borrador recibido del autor. En este caso, por obvias razones, era transformarlo en uno de los mejores libros editados en nuestro país, era trabajarlo para que cualquier lector del mundo dijese que es un muy buen libro, un lindo libro. A mi parecer, lo logramos con creces, gracias a la corrección de Maybell, la ilustración de Charles, el diseño de Juan Heilborn y la pintura de Juan de Dios Valdez. En este país, nuestro equipo editorial es un lujo del mejor nivel internacional”, aseguró.

ocampos espontaneidadEspontaneidad

Compila diecinueve cuentos, varios premiados, “donde los personajes son seres humanos de distintas edades que sobreviven entre el amor y el desamor, la amistad y el alejamiento, el sexo y las drogas, el rock y la literatura, la solidaridad y la injusticia, la libertad y la opresión, como miembros de sociedades del pasado, el presente y el futuro de un mundo que en vez de mejorar termina por ser mandado al carajo”.

Sobre el autor

Nacido el 20 de enero de 1984, llegó a estudiar la carrera de Administración, en la Universidad Nacional,  pero el camino de las letras lo iría alejando de ese rumbo. En 2003 publica, en carácter de compilador, el libro Revolución cooperativa en Paraguay y funda con otros jóvenes el taller literario Salón de Lectura, dirigido por la escritora Maybell Lebron.

Varios de sus cuentos y un comentario sobre cine fueron premiados en algunos concursos literarios e incluso traducidos y publicados en antologías, revistas y periódicos nacionales e internacionales.

Administró, editó y redactó la revista Acción Cooperativa de 2006 al 2009.

En 2008 editó el libro Propuestas programáticas de soluciones a problemas nacionales del Instituto de Estudios Tesis Nacional, dirigido por Ricardo Franco Lanceta (1924-2013).

Entre agosto de 2008 y mayo de 2012 administra Atycom Ltda., cooperativa responsable de la publicación del periódico E’a, en el que colabora.

A finales de 2008 funda la empresa cultural Statio, que dirige y administra hasta diciembre de 2012.

Desde 2013 dirige y coordina el Taller de Escritura Semiomnisciente, y desde fines del mismo año dirige y edita la revistaY.com. A mediados de 2015, presentará la edición argentina de Espontaneidad, con los sellos de Editorial Y y Punto de Encuentro.

 

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