Noticias falsas y Covid 19

Por Miguel H. López*

En las últimas semanas el mundo viene asistiendo al recrudecimiento de un fenómeno potenciado por la Internet: la circulación de noticias e informaciones falsas vinculadas a la pandemia de coronavirus. A nivel local esta situación también tuvo y tiene su réplica en diversos casos que fueron viralizados por redes digitales, y hasta publicados por autoridades y medios periodísticos. Esta combinación de bulos conocidos con el anglicismo fake news o su variante el hoax, tienen por naturaleza difundir informaciones y/o mensajes de contenido falso con diversos propósitos, ya sean económicos, políticos, comerciales, robo de datos, provocar daños particulares o generar confusión y zozobra.

La lista de casos positivos de coronavirus por barrios en Asunción, el anuncio de vales de compra de alimentos por G. 1 millón a ser entregados por una cadena de supermercados o que el Banco Mundial entregará cheques en dólares a las familias para asistencia ante el coronavirus, son solo algunos de los múltiples casos que dieron vuelta al mundo o al país en minutos. Los estados de confusión, incertidumbre y por lógica consecuencia, de miedo, son los principales escenarios sociales en donde estas informaciones falsas florecen y se multiplican a velocidad extraordinaria. Las personas comparten en un 70% más los bulos que las noticias veraces por lo que se propagan con mayor celeridad, según una medición hecha por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, que también advierte que una información real tarda 6 veces más en lograr el alcance que consigue la información falsa[2].

En el periodismo hace mucho tiempo venimos estudiando lo que algunos autores, como Mar de Fontcuberta, denominan No acontecimiento periodístico[3] o no noticia. Bajando al ámbito de la disciplina, nos podemos percatar de que este fenómeno se replica casi cotidianamente bajo el ropaje de información veraz, actual, novedosa y relevante. Las características de este tipo de lo no periodístico son los hechos no acontecidos o cuya ocurrencia no está prevista: un ejemplo clásico es el de que No llueve hace 3 meses. Un acontecimiento no ocurrido ni previsto. El hecho, en todo caso sucedido y que tiene existencia, puede ser verificado, constatado y medido, es la sequía provocada por la falta de lluvia y sus consecuencias en diversos ámbitos. Otras características de esta forma de anti periodismo son los contenidos erróneos, inventados, basados en rumores o en una especulación.

Entonces tenemos que noticias falsas e informaciones o mensajes falsos tienen sus andariveles de circulación tanto en los medios de comunicación convencionales, como por la red de redes, utilizando las múltiples plataformas y posibilidades multimediales o electrónicas. De esta manera su impacto alcanza niveles importantes, principalmente porque el modo en que están codificados y presentados los vuelve creíbles y altamente persuasivos. La mayoría de las personas tiene dificultades para discernir entre una información o noticia falsa de una verdadera. El 70% de los usuarios de redes, por ejemplo, no distingue entre una y otra cosa, conforme revela un estudio independiente hecho por la Asociación de Internautas (www.internautas.org)[4].

Atendiendo a la variedad de informaciones falsas (noticias, informaciones de utilidad o simples mensajes de advertencia o teorías de conspiración), tal vez convenga caracterizarlas por el efecto que buscan y producen: desinformación. De este modo es más efectivo su estudio y análisis, ya que el fin es coincidente: no informar, sino hacer creer hechos que no son y provocar diversos estados personales y sociales. Los efectos son los que pueden ser medidos. En esta línea coinciden los analistas del cheking-fact o verificación de hechos, que funcionan en algunos países del mundo.

Ante la evidencia, lo más frecuente es preguntarse ¿quién o quiénes están detrás de estos contenidos falsos y con qué propósitos? Por la vertiginosidad de su circulación, la estructura de su presentación y la falta de fuentes y firmas, por lo general, es difícil determinar su origen. Están pensados y preparados para no dejar rastros. En el contexto de pandemia de Covid-19, esto es fácilmente observable. Los grupos de Whatsapp, in box, redes y correos electrónicos se ven saturados por todo tipo de informaciones que van desde anuncios catastróficos del coronavirus hasta curas milagrosas de la enfermedad. La situación es tal, que la desinformación producida, alimentada por la angustiante incertidumbre ante la inexistencia de una vacuna y la progresión exponencial de la enfermedad, cuyos datos mundiales de miles de infectados y muertos son transmitidos por segundos, casi en tiempo real, ya produjo intoxicaciones por automedicación, suicidios y acaparamientos ante el temor de desabastecimiento, etc.

En paralelo a la pandemia de coronavirus, corre robusta la epidemia de la desinformación por información falsa. Este hecho provoca preocupación y dispara alarmas en los gobiernos y en organismos internacionales como el caso de la Organización Mundial de la Salud que para tratar de contrarrestar el fenómeno a nivel global, generó en su portal oficial un sitio especial de Consejos para la población acerca de los rumores sobre el nuevo coronavirus[5]. Esta preocupación no es nueva ya que la UNESCO venía advirtiendo tiempo atrás de la contaminación que causan algunas campañas de desinformación orquestadas[6].

En Paraguay el impacto del fenómeno también hizo temblar el interior del Gobierno por cuya razón el 02 de marzo el ministro de Salud Pública y Bienestar Social, Julio Mazzoleni, declaró públicamente que denunciará los casos de información falsa ante la fiscalía ya que estas configuran un “perjuicio muy grande en varios niveles”[7]; y el 20 de marzo el ministro del Interior, Euclides Acevedo, anunció severas sanciones a quienes difundan información falsa en el contexto de la pandemia de coronavirus[8]. Dentro de esa lógica, el 27 de marzo el Ministerio Público anunció el inicio –a través de su unidad de Delitos Informáticos- de investigaciones de denuncias y publicaciones mentirosas de supuestos casos de infectados por Covid-19[9]. En la legislación nacional, sin embargo, la propagación de noticias o informaciones falsas no está penalizada. La fiscala Irma Llano informaba que deben buscar otras figuras tipificadas que pudieran asociarse como delitos para superar la inexistencia de legislación específica[10].

Los fracasos oficiales a causa de un deficitario, poco transparente y poco claro manejo comunicacional de la pandemia y la crisis generada por ella -que se agrava con la difusión de información de contenido fabulado- provocó que el 16 de abril, a poco más de un mes de declararse la emergencia sanitaria local, el Grupo BID y el PNUD firmaran un acuerdo en apoyo a la comunicación del Gobierno paraguayo frente a la pandemia de Covid-19 a través de ministerios clave, y promover la difusión de información rigurosa, responsable y propositiva que debilite las noticias falsas y la desinformación[11].

¿Qué hacer para revertir o contrarrestar el fenómeno de la desinformación por noticias e información falsa, bulo, fake, hoax, como se la quiera llamar, en este contexto de pandemia planetaria? Las claves son dos: Libertad de expresión y libre acceso a información de fuente y contenido públicos. Esto supone que las autoridades gubernamentales deben entregar información verdadera, concreta y completa, sin artilugios ni ocultamientos. Caso contrario, la pérdida de confianza en los agentes y servidores del Estado –presidente, ministros, directores, etc.- seguirá sembrando dudas, incertidumbre y convirtiendo el país en un fértil campo para los rumores, las especulaciones y las incertezas.

La información veraz debe ser entregada, por las autoridades y voceros designados, a todos y por todos los canales de difusión e información. Los medios periodísticos deben tener trato igualitario, sin preferencias del poder público, aunque sus posiciones editoriales y sus críticas no sean del agrado de las autoridades. Lo importante es que la información rigurosa y contrastable llegue a la población con claridad y en tiempo oportuno.

Caso contrario, las noticias e informaciones falsas se entronizarán y ocurrirá lo que ocurrió con el emperador Nerón: La historia asume que éste incendió Roma y luego se sentó a tocar la lira y a observar cómo el fuego consumía la ciudad. Ese día Nerón no estuvo en Roma.

* Es periodista, escritor, docente universitario en Ciencias de la Comunicación y en Sociología de la UNA.

Publicado originalmente en el blog Akapete. Relatos, análisis y puntos de vista sobre la realidad

 

 

[1] Ponencia en la Semana del Periodismo y la Comunicación. Carrera Ciencias de la Comunicación, Facultad de Filosofía, Universidad Nacional de Asunción. Asunción, abril de 2020, tiempo de pandemia planetario.

[2] Vosoughi, Soroush; Roy, Deb; Aral, Sinan (2018-03-09). «The spread of true and false news online». Science (en inglés) 359 (6380): 1146-1151. ISSN 0036-8075. PMID 29590045. doi:10.1126/science.aap9559. Consultado el 2020-04-22.

[3] De Fontcuberta, Mar. La Noticia. Pistas para percibir el mundo. Paidós. Barcelona, Buenos Aires México. 2017.

[4] ttps://www.internautas.org/html/5699.html

[5] https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/myth-busters

[6] https://news.un.org/es/story/2020/04/1472922

[7] https://www.hoy.com.py/nacionales/salud-denunciara-ante-fiscalia-las-noticias-falsas-viralizadas-sobre-coronavirus

[8] http://www.nanduti.com.py/2020/03/20/euclides-los-difunden-noticias-falsas-los-miserables-seran-castigados/

[9] https://www.hoy.com.py/nacionales/delitos-informaticos-investigan-denuncias-falsas-relacionadas-al-covid-19

[10] https://www.abc.com.py/730am/periodisticamente/2020/04/06/publicacion-de-noticias-falsas-no-tiene-pena-en-paraguay-indica-fiscal/

[11] https://www.py.undp.org/content/paraguay/es/home/presscenter/pressreleases/2020/acuerdo-grupo-BID-y-PNUD-para-apoyo-gobierno-covid19.html

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