Libertad bajo palabra

Conmemoración del centenario del nacimiento de Octavio Paz, cumplido el pasado 31 de marzo.

Este 2014 se cumplen cien años del nacimiento del escritor mexicano Octavio Paz.

Este 2014 se cumplen cien años del nacimiento del escritor mexicano Octavio Paz.

“Subes desde lo más hondo de mí, / desde el centro innombrable de mi ser”. Leí estos dos versos en el poema inicial del libro Libertad bajo palabra, de Octavio Paz, en su primera edición (1949). Para los jóvenes poetas de mi generación, estas palabras, que definen gran parte de la obra poética del autor mexicano, resultaron emblemáticas. Todavía hoy sustentan un concepto de creación verbal que se prolonga y encarna en múltiples líneas estilísticas.

Octavio Paz inició su trayectoria poética a mediados de la década del 30, en un momento clave de la poesía de lengua castellana. Por entonces, las voces de ruptura daban paso a experiencias que intentaban conciliar los recursos de la poesía vanguardista y las formas tradicionales. Miguel Hernández es, en España, ejemplo notorio de esa tendencia, mientras en Hispanoamérica se hacían visibles la escritura de Octavio Paz y de poetas afines como el argentino Vicente Barbieri y el paraguayo Augusto Roa Bastos.

Cuando Paz publica la primera edición de Libertad bajo palabra, su poesía se encuentra en el cenit de esa tendencia posvanguardista y de su propia trayectoria. Unos años más tarde, publicará un extenso poema, “Piedra de sol” (1957) ―recogido enseguida en su libro La estación violenta (1958)―, donde confluyen las calidades excepcionales de su experiencia creadora y las del posvanguardismo. Se trata de un texto circular que consta  ―conforme al número de días del calendario azteca― de quinientos ochenta y cuatro versos endecasílabos, cuya andadura formal mantiene en vilo su entidad semántica. Con pleno dominio de su capacidad expresiva, Paz da lugar en él a los grandes motivos de la poesía universal: el amor, la crítica social y la condición solidaria de los hombres.

Hay que mencionar también los textos en prosa poética de ¿Águila o sol? (1951) ―un volumen independiente que se publica poco después de Libertad bajo palabra― donde, en forma narrativa, se instaura una especie poética de rasgos surreales y notable expresividad en su lenguaje de imágenes. Posteriormente, Paz lo incluyó en la edición aumentada de dicho libro y más tarde en su Obra poética (1990).

Un conjunto de poemas como el de Libertad bajo palabra, que en su edición de 1960 tenía ya más de 300 páginas, hubiera bastado para dar al autor un lugar estelar en la poesía castellana del siglo XX. Pero más allá de ese libro capital, la escritura de Paz siguió explorando territorios poéticos de gran libertad expresiva y densidad semántica. En títulos posteriores, como Salamandra y Ladera este, por no citar más títulos, la dimensión surreal ―que ya se daba en etapas anteriores― cobra fuerza y hace vértice con recursos recuperados de tendencias vanguardistas como el cubismo y el creacionismo.

Un momento importante y singular de estas exploraciones está dado por un libro de especiales características, Blanco (1966), cuya edición original permite el despliegue de sus páginas de manera tal que se dé una lectura continua y que sólo se interrumpa al cerrarse el libro. Sus páginas están compuestas en columnas y tipografía variadas, donde alternan letras de estilos diversos, en negro y rojo, suscitando aprehensiones textuales de especial complejidad semiótica.

Paralelamente a la experiencia poética de Paz, que se extendió a lo largo de su vida, también desarrolló una escritura ensayística del más alto nivel, con estilo y densidad propios, sobre todo en temas relativos a la creación literaria. Particular importancia tuvieron sus enfoques teóricos en El arco y la lira (1956) ―obra fundamental para comprender la poesía de nuestro tiempo―, prolongados en otros dos títulos: Los hijos del limo (1974) y La otra voz (1990). En este sentido, sin duda ha sido uno de los poetas que con más profundidad y agudeza han reflexionado sobre el hecho poético.

A cien años del nacimiento de este poeta mexicano y universal, y a 57 de la publicación de “Piedra de sol”, seguimos encontrando en sus versos una intensidad y plenitud entrañables:

 

amar es combatir, si dos se besan

el mundo cambia, encarnan los deseos,

el pensamiento encarna, brotan alas

en las espaldas del esclavo, el mundo

es real y tangible, el vino es vino,

el pan vuelve a saber, el agua es agua,

amar es combatir, es abrir puertas,

dejar de ser fantasma con un número

a perpetua cadena condenado

por un amo sin rostro;

el mundo cambia

si dos se miran y se reconocen […]

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