Laberinto

Cuento reunido en la compilación «Diario onírico», transcripción de sueños del autor. 

Imagen: sedelu.blogspot.com.

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Un hombre recorre un laberinto, podrían ser los pasillos de una antigua escuela, cárcel u hospital, es imposible deducirlo: toda la estructura está derruida y destechada. Llega finalmente a un pasillo sin salida. Veo entonces su rostro en primer plano, lo que sea que está viendo lo aterroriza. Grita.

Afuera, sus compañeros, preocupados por su tardanza, discuten si entrar o no a buscarlo. Uno de ellos finalmente se decide. Lo veo recorrer los mismos pasillos -pero quizá no sean los mismos, porque todos se ven iguales-, al final se encuentra también en un pasillo sin salida, de nuevo veo su rostro desencajarse y gritar.

Los dos compañeros que quedan afuera lo esperan en vano. “Voy a ver que pasa”, dice uno. “Yo no pienso entrar”, contesta el otro. Se separan, saben que no volverán a verse.

La escena cambia. Ahora los tres hombres que entraron al laberinto están juntos en un prado verde. Se lamentan porque el último de ellos no se animó a entrar y esa era, evidentemente, la única salvación posible.

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