La voz de los sobrevivientes

A tres años de ocurrida la masacre de Curuguaty, el 15 de junio de 2012, sin dudas el último hecho gravitante en la determinación de la actualidad de las cosas y el diseño del futuro en nuestro país, los sobrevivientes de aquella tragedia no encuentran la paz que sólo deviene de la justicia, la justicia histórica y la justicia concreta y cercana que justifique la vida toda en este pedazo de tierra maltratada que se dio a llamar Paraguay. La paz necesaria que justifique la vida de quienes se les ha arrebatado toda posibilidad de ser en este país. La vida de quienes se quedan con todas las heridas provocadas por el poder. La vida de quienes vendrán y algún día adquirirán la conciencia de todo lo que se les es negado de parte de la miserable clase dominante de este país, y que desde hace más de cien años impone su voluntad e intereses a fuerza de opresión, de muertes, y de la usurpación y destrucción del medioambiente y del valor humano de las clases desposeídas.

El documental Fuera de Campo, del realizador Hugo Giménez, es un acercamiento delicado a esta herida profunda. Un acercamiento a los sobrevivientes de la masacre y un acercamiento, también, al entramado criminal y burlesco que creó las condiciones y permitió que se desate aquella irracionalidad lacerante en donde fueron masacrados 11 campesinos y 6 policías. Diecisiete paraguayos que poco o nada material tuvieron en la vida, una vida que -ya sabemos- para la oligarquía usurpadora del poder “vale menos que la bala que los mata”, como tan sencillamente lo describió una vez el recordado Eduardo Galeano.

Esa misma sencillez es el lenguaje escogido en Fuera de Campo, y es lo que dota al documental de una fuerza poética y política irrefutable para la sensibilidad permanente de quienes también sobrevivimos a esa tragedia, desde diferentes espacios del campo y de la ciudad. Con elementos sencillos y por tales contundentes, Giménez recoge la voz y el silencio de una madre, de un padre y de una hermana no sólo de sus parientes asesinados en aquella jornada, sino que son, a la vez, la voz de la historia repetida con agresiva insensatez en la histórica lucha por la tierra en Paraguay. Sin perder la delicadeza, el documental contextualiza el caso con el relato de los protagonistas, con imágenes interminables del terreno de la masacre captadas con una cadencia tal que logra anular la determinación de si son imágenes detenidas o en movimiento; y recorre de cerca los trazos de un hombre dibujado con el dedo de una mujer sobre la tierra que fue testigo de los pasos, de las corridas, de los risas y de los llantos de los asesinados de siempre, y que pareciera hablar también en el relato cantado de la mujer que describe lo ocurrido en esa mañana terrible de junio de 2012, y que es de un valor histórico documental y cultural incalculable aún en la cercanía de los hechos.

Con todo esto, Fuera de Campo se constituye en una obra artística fundamental y necesaria para el urgente desmontaje de toda la farsa que encubre y encierra el caso Curuguaty, que todos los sobrevivientes de esa masacre debemos forzar a que suceda, si pretendemos que alguna vez se reconstruya el dañado tejido de la sociedad paraguaya. Es un documental que permite acercarnos a esa herida con la rabia y la sensibilidad que –ya sabemos, y aunque cueste- no deberíamos perder. Es también, a su vez, una posibilidad de seguir construyendo la lucha por una vida digna en todos los aspectos, y seguir fortaleciéndonos en la resistencia que, testaruda, nos invita siempre la memoria.

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