“La mujer es la cuidadora del fuego”

Diálogo con la escritora Susy Delgado, quien destaca que el ser mujer es central en el sentido de su vida y de su obra.

La escritora Susy Delgado asocia a la mujer con la simbología del fuego. Foto: Facebook.

La escritora Susy Delgado asocia a la mujer con la simbología del fuego. Foto: Facebook.

La escritora, poeta y periodista Susy Delgado elige la metáfora del fuego para describir  el papel de la mujer paraguaya en la historia nacional. La mujer aparece relegada en mitos que supuestamente le devuelven su protagonismo, y también a través de prácticas culturales que le reservan siempre los mismos papeles secundarios.

“Hay una contrapartida de la mujer como la cuidadora del fuego en amplio sentido. La  mujer ha sido la cuidadora del fuego de la palabra. Se le atribuye un gran papel, una gran responsabilidad en la transmisión de la lengua guaraní. Una de las explicaciones que se manejan con mayor insistencia es esa. Y claro, y tiene su otra cara, toda la carga tremendamente negativa que se ha echado también sobre la mujer, que es una cara múltiple, un espejo quebrado en muchísimas partes. La mujer ha tenido una historia terriblemente sufrida, que yo no voy a tratar de desmenuzar, porque no es mi campo, pero a cualquier paraguayo o paraguaya eso se le presenta en una forma muy clara”.

El fuego es para Susy aquello que arde en la lengua, la llamita que vive en el vientre materno, y se transmite de generación en generación, como una posta, de mujer en mujer a lo largo de la historia.

“El fuego es esa metáfora tan rica que está en todas las culturas y también en la nuestra, y que se presta tan bien para metaforizar la palabra, el fuego de la palabra. El fuego puede significar muchas otras cosas, que generalmente aluden a lo vivo. Y a mí me gusta mucho la metáfora del fuego aludiendo a la palabra, a la lengua”.

Cuidadora de la palabra, la mujer paraguaya tuvo su desafío más difícil, dice Susy, al cabo de la Guerra Grande, en la refundación de la patria, “cuando quedaron casi todas mujeres”. Y de ahí hasta hoy, ha recorrido un largo camino de infortunios y conquistas.

“Creo que la mujer está andando, está caminando, no tan rápido porque tenemos una sociedad tremendamente conservadora, frente a eso y frente a muchos otros temas que todavía limitan nuestro desarrollo en el campo de los derechos humanos, de los derechos de la mujer, y en otros campos aledaños también; pero pese a todo creo que en las últimas décadas la situación de la mujer ha mejorado y va caminando; no es gratuito, es gracias al trabajo de mucha gente, feministas, organizaciones”.

Sin querer, queriendo

El primer argumento es la rebeldía, y ese es un dato que suele asomar temprano en la vida de quien está de alguna manera predestinado a cuestionarlo todo. En el caso de Susy, viene de la niñez, y no le faltan anécdotas:

“A mí no me entraba en la cabeza aquello de que ciertos juegos eran para los varones nomás, y me gustaba subir a los árboles, que estaba vedado para las niñas, y una vez me costó caro porque me caí, se rompió el tronco en que yo estaba colgada, en un supuesto caballito, feliz galopeando allá arriba, cuando se cortó el tronco y me fui para abajo”.

De la rebeldía infantil, expresada en los juegos, Susy Delgado pasó a la poesía, la literatura, el periodismo, y lo convirtió en militancia.

“Yo no soy ista de nada, porque nunca me afilié a nada; soy reacia luego, no soy  gregaria, soy medio anarquista, individualista, y no soy de grupos ni de partidos; pero me doy cuenta por los años, mirando mi trabajo, lo que he escrito, que soy feminista a mi manera; que el tema de la mujer siempre me ha inquietado, siempre me ha angustiado profundamente, y escribí mucho sobre eso. Fui una niña y una joven muy rebelde, muy cabezuda, y empecé a volcar esa rebeldía en mi poesía, entonces sin proponérmelo fui feminista y soy feminista sin quererlo”.

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