Krisiun destrozó el Teatro García Lorca a puro death metal

Viernes de una de las tantas calurosas noches del verano asunceno. El Teatro García Lorca de un tiempo a esta parte se viene convirtiendo en el recinto perfecto para albergar a bandas de metal extremo. En un pasado era impensable ver bandas de este estilo en un ambiente climatizado ya que esta movida fue (es) muy fuerte en nuestro país donde nació y creció en cuevas de toda índole.

El Asunción Extreme Music convocaba tanto a metaleros de la vieja guardia del death metal como a nuevos cultores del género. Veteranos y adolescentes de distintas ciudades se encontraban en una noche que prometía bastante. “Vengo desde Ypacaraí”, se escuchó decir a uno al pasar. Dentro y fuera del local diversos grupos de personas de amontonaban a espera de las bandas.

En pleno 2015 aún el death metal demostró que continúa teniendo convocatoria. Es bien sabido que en su momento  bandas como Funeral o Slow Agony supieron ser líderes de la escena local. Desde el final de los llamados bellos tiempos del death metal (época donde fue muy popular a nivel mundial allá por 1995), nunca dejaron de pisar tierra paraguaya bandas extremas venidas desde lugares como Campinas, Cascabel y Foz de Iguazú, entre varios ejemplos de ciudades brasileras.

Los hermanos Kolesne detonando el García Lorca.

Los hermanos Kolesne detonando el García Lorca.

Tras 9 años de ausencia regresaron los oriundos de Rio Grande do Sol, Krisiun, la considerada más influyente banda de Latinoamérica del género más extremo del metal. Las expectativas eran altas para quienes se dieron cita pues sabían exactamente lo que iban a ver y escuchar. No es para menos porque se trataba de una banda que recorre el mundo marcando presencia en los festivales más importantes del metal.

No se puede pasar por alto el detalle de que Brasil exporta bandas de metal conformadas por hermanos. Recordemos a los  Cavalera en Sepultura o a los Lopes en Dorsal Atlántica. En Krisiun son tres los hermanos: Max Kolesne en la batería, Moyses Kolesne en la guitarra y Alex Camargo en bajo y voz (utiliza el apellido de la madre). Tres tipos que se destacan en un nivel muy alto en la destreza con sus instrumentos.

La hora marcada para el descenso a los abismos del infierno estaba llegando. Antes pasaron Motorized, Ablaze y Abomination, bandas que pusieron a tono a la audiencia. Mientras “South of heaven” de Slayer ambientaba el recinto se ultimaban los detalles sobre el escenario. Las luces se apagan entonces el trío aparece sobre el escenario para triturarte el cerebro a fuerza de blast beats, riffs, solos de guitarra y un bajo demoledor.

El death metal brutal de Krisiun se apoderaba del lugar con “Ominous”. De entrada sorprende que la banda reproduzca casi a la perfección en vivo la brutalidad de sus canciones. Rápidamente llegó “The will to potency”, la canción que abre “The Great Execution”, el último disco de la banda. Tremendo inicio el de los brasileros.

A esta engancharon “Combustion inferno”, también desde el mismo álbum para no dar respiro alguno a los casi 300 asistentes. “Gracias hermanos paraguayos. Somos Krisiun de Brasil. Somos todos latinoamericanos”, dijo Alex.

Pasaron exactos 20 años del primer larga duración de los gauchos, 9 discos y 25 años de carrera, donde recorrieron Europa, Japón, Emiratos Árabes, EE.UU, Australia y ellos aún siguen manteniendo la humildad mostrándose agradecidos para con la gente que también pudo verlos en 2006 en Paraguay.

Musicalmente, estábamos nada menos frente a la mejor banda de death metal nacida en  el tercer mundo. Desde el primer momento uno no dejaba de sorprenderse por la destreza técnica de los tres músicos. Elegir una figura principal entre los hermanos Kolesne sería injusto. Brutalidad bien entendida e impecablemente ejecutada.

Alex Camargo nació para ser vocalista de una banda de death metal. Nada más hace falta escucharlo hablar para darse cuenta del vozarrón. Al finalizar cada canción llevaba una mano a los oídos pidiendo gritos que, por supuesto, fueron devueltos por la audiencia en cada ¡Krisiun, Krisiun! en reconocimiento a los tres integrantes que sobre el escenario estaban dejando horas de ensayo, dedicación y sacrificio constante a favor de su música.

Moyses Kolesne es el monstruo de la guitarra en Krisiun. Uno no termina de entender cómo cubre toda esa pared de sonido con las seis cuerdas. El guitarrista hace casi todo al mismo tiempo: los solos más los riffs con mucho uso de la palanca  desde su guitarra Dean “Dime”, la guitarra hecha a partir de Dimebag Darrell, el fallecido guitarrista de Pantera. Se notaba en el rostro y en cada sorbo a su lata de “Shin” que el músico disfrutaba cada momento vivido on stage.

Ni remotamente Krisiun sería lo mismo sin Max Kolesne en la batería. Realmente fue un privilegio verlo tocar. Tranquilamente se podría colocar al menor de los Kolesne entre los mejores bateristas del estilo. Eso quedó demostrado en cada canción y también en el solo de batería que hizo al promediar el show. También tuvo palabras para con la gente al decir “Es un placer volver a Paraguay. Nosotros no seríamos nada sin ustedes”.

Al momento de “Vicious wrath”, Alex pidió mosh y el mosh fue hecho por quienes estaban adelante. La gente se empezaba a descontrolar. Este fue el tema que hasta ese momento desató mayor quilombo. Desde el último disco llegaban dos joyas más: “Descending abomination” y “Blood of lions”, esta última una endemoniada canción donde Moyses desparrama riffs asesinos a diestra y siniestra.

Fue después de este tema cuando Alex presentó a Max para que este se luzca con un impresionante solo de batería. “Tenemos que tener el orgullo de ser sudamericanos”, luego recalcó Alex. Entre tema y tema fueron varios los pasajes donde el vocalista se refería a que lo importante es la unidad latinoamericana ante problemas comunes que vivimos en todo el continente. Otro mérito más de parte de la banda que ya tenía a todo su público en el bolsillo.

“Vamos a tocar un clásico de la primera banda extrema en el mundo” adelantó Alex. Uno de los mejores momentos de la noche fue cuando el power trío rindió homenaje a otro power trío como lo es Venom al grito de “¡Lay down your souls to the gods rock ‘n roll!”. Sonaba “Black metal” y el Teatro García Lorca estuvo a punto de venirse abajo.

Para la parte final vendrían “Conqueros of armageddon” y “Black force domain”, clásicos de la primera época de la banda. “Para nosotros fue un gran honor tocar para ustedes. Ojalá que no tengamos que esperar otros 9 años para volver”, se despedía Alex antes de arremeter con todo con “Kings of killings”, tema con el que cerraron el show.

Uno de los mejores shows de metal extremo que sin dudas se hayan visto por estas tierras. 25 de carrera certifican que Krisiun se ganó el respeto del mundo entero siendo fieles a ellos mismos. Impecable el sonido durante toda la noche, ninguna fisura pues en todo momento se escuchó todo como debería sonar.

Por cuestiones de horario Funeral tuvo que cerrar el festival pero una mala pasada con uno de los instrumentos impidió que los de Villa Aurelia puedan tocar. Esperemos que pronto puedan tener una revancha para presentar oficialmente a su nuevo cantante. Además, reconocerles el esfuerzo y agradecer tan mágnifica noche, pues fueron ellos los responsables del Asunción Extreme Music sin ningún tipo de marca detrás.

Por último, es inevitable la comparación con los hermanos Cavalera ya que esta formación de Krisiun resistió mucho más tiempo que la unión de los Cavalera al frente de Sepultura. De paso decir que estamos cansados de escuchar a Max e Igor pedir por favor una reunión de la formación clásica siendo renuente el guitarrista de la actual alienación. Andreas, aflojá por favor te pedimos.

 

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