El Estado y su política del sa’imimi (escasez) y del mbovare’a reko (hambruna)

¿Es esto un genocidio de los pueblos indígenas en el Paraguay contemporáneo?

Por Sofia E. Oviedo[1]

El viento de otoño trae el frío a los tekoha (comunidades) Paĩ Tavyterã. Cándida Solano me comenta que por las tardes empieza a recoger más y más jepe’a (leña), para que el fuego sirva de abrigo. El momento es difícil, en la chacra (itimbýry) ya no suele haber muchos alimentos en esta época del año. En tiempos pasados, mujeres y hombres Paĩ Tavyterã podían entrar a los bosques y buscar el sustento, pero hoy, la biodiversidad de los montes del Amambay está transformada. Estancias ganaderas desdoblan el territorio en campos deforestados, con escasos animales silvestres y mucha, mucha erosión; vista desde arriba es una larga grieta, un deshilado del suelo, que con su fuerza va arrastrando los nutrientes que los kokue (chacra) necesitan. Van al río más cercano, tal vez.

A los platos de Cándida y los suyos, sólo llegan alimentos morotĩngue meme; es decir, alimentos “blancos”, que podrían ser un pedazo de mandioca, de batata o de alguna que otra raíz. Poroto ya no hay, ni cualquier otra planta de cultivo que fructifique fuera de la tierra, en especial en esta época del año. En toda ecorregión que erosiona a causa de la deforestación, habrá escasez de alimentos[2].

Además, a mediados del 2019, los territorios Paĩ Tavyterã sufrieron el tata guasu, incendios[3] forestales sin precedentes que, de alguna u otra manera, también ocasionaron la falta de alimentos. Recuerdo que los referentes indígenas llamaron de manera insistente a las instituciones “competentes”, pero no hubo más respuesta que el teléfono sonando, una y otra vez. Incluso enviaron una nota pidiendo asistencia urgente, pero tampoco tuvo respuesta.

Es muy difícil hablar del hambre, cuando hay hambre. En estos últimos meses,  cuando preguntaba“¿mba’éichapa?”[4], la respuesta ya no era el gratificante “¡iporã![5],, sino “¡jahahese!, ijetu’u, ijetu’ueterei,ikatumíarojapo”[6].

En los primeros días de marzo de este año, la Asociación Paĩ Tavyterã Jopotyrã recibió un mensaje del Instituto del Indígena (Indi), vía Whatsapp, a través de su presidente Egdar Olmedo, donde informaba de la obligatoriedad de la cuarentena, pedía paciencia y prometía asistir con alimentos.

Pasó el tiempo y la situación de encierro (ñembotypa guasu) se volvía cada vez más crítica. “Paĩ kuéra ivare’akuaahina, cualquier arasaakyho’útandéve”[7], me dijo Carlos Martínez, y agregó: “peronahi’ãvéintemapéichajaiko”[8]. Ese día, me enteré de que la Asociación Paĩ Jopotyrã estaba preparando la consulta al INDI sobre los víveres para hacer frente a la crisis alimentaria.

Según entiendo, el pueblo Paĩ Tavyterã empieza sus demandas, en este caso para el cumplimiento de sus derechos legales, mediante un proceso que consta de tres etapas: porandu(consulta); si es posible, se pasa al jerure (pedido); y si se puede avanzar un paso más, se llega al hupyty (alcanzar). No viene al caso ahora un análisis etimológico de cada palabra, pero, en síntesis, parte de una consulta que abre un horizonte de posibilidades, nuevas y mejores. Si una respuesta a la consulta es posible, se usa el jerure, para finalmente llegar al hupyty, que trae consigo la trascendencia a un estado mejor.

De acuerdo a lo que me contaron[9], cuando ÑandeRamóiJusu Papa Tenonde creó el universo, lo hizo mediante un círculo virtuoso, que es un fundamento que se respeta hasta estos días. Es utilizado en los momentos claves; por ejemplo, para techar el oypysu(casa ceremonial), o cuando se cocina el kaguĩ (bebida ritual que se hace de maíz u otros frutos y raíces). Este mismo principio es el que se utilizó para hacer el trabajo de conocer cuidadosamente la situación de cada comunidad. La conclusión de esta tarea fue que cada una de ellas estaba pasando por un momento de dificultad.

En los trabajos de la comunidad se recrea el gesto original de ÑandeRamói, de esta forma se logra aplicar un principio creativo que, bien hecho, resulta en alegría (Opava’erãñanerembiapovy’apópe).

Esto nos lleva a entender que la acción adquiere forma al inspirarse en el círculo virtuoso, y fluidez, al transitar por las etapas de porãndu, jerureyhupyty.

¿Qué pasó con este proceso en los últimos meses, con la demanda realizada? Fue injustamente ignorada; a  pesar de todo el trabajo hecho por la Asociación Paĩ Jopotyrã para llevar el pedido de asistencia al INDI, habiendo consultado previamente sobre la situación de las comunidades indígenas integrantes de la Asociación y elaborado el listado (solicitado por el INDI), con especial cuidado en no generar expectativas, pero estableciendo relaciones solidarias entre sí, actualizando los números de teléfono para conocer mejor cómo estaban pasando las familias.

Se esperaba el mediodía, o el atardecer, para captar mejor señal en el teléfono. Recuerdo que Luis y Rosalba hicieron una ronda de llamadas, en la misma dirección en que se entonan los cantos ancestrales y se construyen las casas ceremoniales. Todo eso para quela gestión ante el INDI pudiera ser conquistada; para no caer en el tesarái (olvido).

Es bien sabido que cuando hay una crisis de salud, el hecho de no contar con alimentos nutritivos es muy riesgoso. Pasaban las semanas y el INDI no ofrecía soluciones concretas. Primero dijeron que los proveedores del Estado no estaban respondiendo. Luego, alguna otra excusa, pero no dieron nunca una respuesta clara al problema. No eran sólo los proveedores los que no estaban respondiendo, sino el propio Estado.

Empezaron a cansarse. Entonces, recibieron la dura noticia de que entre los Kaiowas del Brasil había infectados[10] (oguahẽma),y empezaba a haber muertos. Muchos muertos en pocos días[11]. Los Kaiowas son el mismo pueblo que los Paĩ Tavyterã, pero están del otro lado de la frontera seca con Brasil. Incluso, muchos cruzan caminando la línea internacional, de una comunidad a otra. Con esta noticia, se volvieron a realizar todos los pedidos posibles; esta vez, se llegó a la Comisión de Pueblos Indígenas del Senado[12], con un movimiento similar, hasta que, una semana después, el pedido de intervención del INDI recibió una respuesta por vía telefónica.

Una nota dirigida a una institución del Estado, según explicaba la funcionaria con quien hablé, es un “instrumento legal”. Sin embargo, la “nota de pedido” no recibió una “nota legal de respuesta”, pero sí un posteo de Facebook, en el cual, desde la Presidencia de la Comisión de Pueblos Indígenas del Senado, afirmaban que se daría curso a los pedidos.

La espera fue tan larga, que sólo después de concretada la entrega se podría llegar a creer y a celebrar. Hasta que encontré, en uno de los mails del INDI, la palabra kit, en inglés. “Kit de alimentos… ¡Qué modernos!”, pensé. No imaginé que esta palabra me llevaría a comprender mejor lo que, días antes, había conversado con un médico, que durante varios años trabajó entre los Paĩ, donde aprendió a dialogar con la medicina indígena. “El Estado no está en condiciones de dar respuestas concretas a las necesidades de los pueblos indígenas”, me dijo en esa oportunidad. Estoy completamente de acuerdo, y la experiencia se encargó de confirmarlo. Entonces, cuando la condición de partida es esa, es fácil comprender por qué las lideresas y los líderes Paĩ Tavyterã son tan cautelosos y se mantienen serenos ante una situación así.

Es más, lo que hicieron fue advertirme que en tiempos de pandemia no se debe alterar la sangre (el tuvyraku), porque no son los caminos que hay que tomar para hacer las cosas de la manera correcta (hekópeporã). El teko del porã está en el hacer.

Hupyty:sa’imimisa’imimi. Migajas y recrudecimiento del hambre, que pueden empeorar la situación.

Donde hay escasez, puede haber conflictos. Cuando este texto se escribe, 28 de mayo de 2020, el INDI se hizo presente con su parafernalia, pero se omitió mencionar el trabajo realizado por la Asociación Jopotyrã y las comunidades indígenas integrantes. No se tuvo en cuenta el círculo vital que da sostén a la existencia. El diputado de turno, del partido de siempre, hizo una nota, pidiendo mil kits de alimentos. Tengo la fuerte sospecha de que el pedido estuvo basado en el artículo del diario ABC Color[13], donde se mencionan diez comunidades en riesgo. Esta mañana recibí una foto del listado oficial de la Gobernación, vi los números que habíamos cargado durante el mapeo.

Las duras consecuencias de llevar escasos víveres y distribuirlos entre pocas familias es que, sumado al hambre, crecen los conflictos y se quebranta la vida colectiva (mongovaipa). Se puede ver que esta práctica está siendo muy común dentro de las instituciones del Estado: repartir sa’imimi. La relación entre el Estado y el acceso al derecho a la alimentación está basada en una noción individualista y de fragmentación, y con ese individualismo interviene la concepción neoliberal, de la mano de los kits del propio Estado. Esto viene a representar un riesgo de ruptura de las pautas colectivas, a partir de la individualización en el proceso de asistencia.

La repartición de kits a unas pocas familias da cuenta de que las prácticas llevadas a cabo por el Estado están sostenidas por concepciones teóricas[14], que van produciendo realidades e inciden en las condiciones de acceso a oportunidades.

En cambio, la manera en que los Paĩ realizaron el pedido demuestra la vigencia del conocimiento indígena, desde una concepción pragmática de la realidad, que tiene sus propios tiempos. Además, los Paĩ tienen una construcción propia de la sociedad, que va más allá de la suma de individuos y que en su raíz contempla la igualdad de oportunidades.

Cuando de política se trata, no hay acciones ingenuas, sin intencionalidad. Lo “dicho” y lo “omitido” tienen igual relevancia; por eso, cuando los Paĩ plantearon “alcanzar” la materialidad del derecho a la alimentación, lo hicieron de manera colectiva, abriendo un camino para las conquistas sociales y manteniendo la cohesión.

Luis Arce

Cierro esta crónica, contando la valiosa y sublime respuesta de Luis Arce al representante del INDI, cuando intentó dejar los veinte o treinta kits. Luis Arce le dijo que sería mejor que los lleve a otra comunidad más pequeña. Le citó el nombre de la comunidad, Ymorotĩ, y le orientó sobre cómo llegar, planteándole que sería mejor llevar esos víveres adonde alcance para todos. Y que el día en que decidan hacer bien su trabajo, los portones de Ita Guasu estarían abiertos.

El pueblo Paĩ Tavyterã está luchando con sus palabras y con la grandeza de sus cantos ancestrales, del ñembo’e, al amparo del fuego alimentado pacientemente por mujeres como Cándida, de quien el Estado podría aprender bastante en términos de cuidado y de humanidad.

[1] Este artículo forma parte de un trabajo de investigación-acción llevado a cabo con la organización Áry Ojasojavo – Estudios Ancestral y Populares. Está en proceso de construcción, que apunta a convertirse en un artículo académico más amplio sobre los pueblos indígenas y su relación con las políticas de Estado.

Fotos de Ary Ojasojavo Estudios Ancestrales

[2] Agradezco a Pablo González Parini, por estas enseñanzas.

[3] “Fuego en tierras ancestrales”. Diario La Nación. link: https://www.lanacion.com.py/pais/2019/09/12/fuego-en-tierras-ancestrales-sin-asistencia-de-indi-ni-sen/. Fecha de acceso: 28 de mayo de 2020.

[4] En guaraní, ¿cómo estás?

[5] En guaraní, “¡Bien!”. Según el fundamento Paĩ Tavyterã de la buena existencia (tekove), no se debe responder de manera hostil a quién saluda con una pregunta. El contestar bien un saludo, decir iporã con energía, es una señal de respeto. Más adelante, en el devenir de la conversación, se puede ir adentrando en las dificultades o penas, si las hubiere. Esto también suele ocurrir en el mundo campesino de habla guraraní. Agradezco a Perla Álvarez, por ayudarme a encasar está compresión.

[6] En guaraní, vamos llevando, está difícil la situación, haciendo lo que está a nuestro alcance.

[7] “Los Paĩ saben cómo soportar el hambre, son capaces de comer hasta frutos verdes, como los de la guayaba, que hay en esta época”.

[8] “pero ya no es tiempo de vivir de esa forma.”

[9] Apuntes de trabajo de campo, marzo del año 2013, Ita Guasu. Conversaciones con Silvia Arce.

[10] La noticia llegó el 16 de mayo 2020, a través mensajes de Dani Kambaiy quien vive en una aldea cercana a la Reserva de Dourados.

[11] Carta de emergencia  declarada del Conselho Aty Guasu Guarani Kaiowá. Disponible en  https://www.salsa-tipiti.org/es/covid-19/carta-emergencial-dos-conselhos-guarani-e-kaiowa-frente-a-pandemia-do-covid19-5-16-20/

[12] Ver página de la Presidenta de Comisiones Indígenas de Senado. https://www.facebook.com/605554332956162/posts/1528736093971310/?sfnsn=mo

[13] “Indígenas están en alto riesgo ante del avance del covid-19. Fecha 20 de marzo de 2020. Disponible en: https://www.abc.com.py/edicion-impresa/locales/2020/05/20/indigenas-estan-en-alto-riesgo-ante-el-avance-del-covid-19/

[14] Agradezco al profesor Nicolás Guigou por disponibilizar e Curso Teoría Antropológica (General). Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=H945YGr9TDk

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