De noche duermen las flores: Teatro emancipador

Por Jandro Villamayor León.

Fotos de Dani González

La espera de brotar y salirse a la tierra se conjuga con la imagen poética que nos obsequia esta obra para contemplar en la incomodidad de nuestras butacas, esos dos soles que nos ofrece la puesta y que son la antesala musicalizada del vacío y la espera, con una flor en la mano, mientras ellas germinan…

Tal vez esa analogía que bien logra esta pieza, sea solo un disparador más que nos confronta como testigos de todas las vivencias que trascurren en la vida de una mujer y que este trío con su enorme bagaje y lenguaje pone a disposición para repensarnos e incomodarnos.

La Simetría del espacio escénico nos abduce a pensar en todo el deber ser que soporta la feminidad construida, poniendo énfasis en las violencias que han sido naturalizadas y normalizadas para someterlas, controlarlas y domesticarlas, cuestionamiento que la obra nos deja para interpelar nuestras prácticas cotidianas.

Recurrir a las escrituras del yo, para poner en el escenario las historias de tres personas con sus contextos y vivencias, logra disparar en el espectador ese verse a sí mismo en la otra y nos sumerge enteramente en el relato autobiográfico de nuestra propia biografía, desanudando todas las emociones y sentimientos que fuimos reprimiendo para no reconocer todo el corolario de afecciones.

Por tal, la labor de las actrices/bailarinas/músicas, cobra un valor épico, pues ponerle cuerpo al relato y énfasis a las enunciaciones que realizan, con una poética inmejorable logran el efecto reparador que el acceso a la verdad propugna, dando batalla a las reificaciones que el pacto patriarcal propone.

Desmontar el Secreto familiar y los principios en los cuales se apoya el patriarcado, así también sus nociones que revisten sobre la categoría género dónde el dominio del macho sobre la hembra, el dominio del macho adulto sobre el joven y la noción de hermandad, propuesto por Kate Millett, tal vez sean mediaciones que podemos utilizar para analizar el primer soliloquio.

Ser negra, género fluido y cuestionar la satisfacción psicológica para los hombres como privilegio y premio por el sometimiento que hace hacia las mujeres y que es respaldado por la comunidad de hombres, es la primera sacudida que nos propone Momo.

El juego que realiza con un relato casi casi caricaturesco nos permite respirar y decodificar el terrible mensaje que su relato nos ofrece; y que como introducción a la temática de la obra es un logro, pues el dato que nos da sobre lo que vamos a ver, asistiendo en esta pieza desdobla el cuidado que la dirección hace ante la exposición.

El valor añadido es el trabajo corporal que desarrolla con un lenguaje muy propio y bien logrado, esta interprete emergente, cuyos movimientos son insinuantes e invitantes a bailar y que logran síntesis poéticas y un soporte aplomada a la propuesta de teatro danza.

Hacer referencia al trabajo bien logrado de Momo, que nos regala sensaciones e imágenes que nos remiten vagamente a un recuerdo de infancia (constitutivo del yo) rematándonos con la urgencia de formarnos e informarnos, pero sobre todo cuestionarnos, sobre lo relevante de la sexualidad que es un factor relevante, que hay que pensarlo y plantearlo desde dónde pisamos.

“La violencia del machismo es también la del heterosexualismo”

La familia como plan de gobierno, es la segunda línea que voy a utilizar para referirme al segundo texto de Paty Galeano, quien nos brinda una soberbia actuación dramática cargada de muchas emociones, pero sobre todo de cuestionamientos sobre cómo reaparecen y se reconfiguran los problemas para la domesticación de la mujer.

Los sistemas de parentesco son sistemas culturales, dónde el modelo en la cabeza es la familia nuclear, y esto reviste una implicancia en la división sexual del trabajo, pues las convenciones naturalizadas y la organización de la sexualidad humana son organizadas y reproducidas por el sistema.

Revisitar la teoría generando una crítica al modelo filiar, es la nota que nos deja este monologo que construye a partir de situaciones que se viven en el sistema de parentesco; y que logra identificarnos con las principales vivencias y cuestionamientos que debemos hacernos sobre lo familiar y privado de las violencias.

La dialéctica del amo y el esclavo, como así la abnegación son los puntos que cuestiona esta parte de la pieza y que son vitales para desencadenar en nosotros los espectadores las problematizaciones necesarias que nos debemos para refundar un vínculo sobre la afectividad.

El aporte que los momentos dramáticos bien manejados por Galeano, Paty eclosionan y se mechan con las demás interpretes  dándonos momentos de gran lucidez y aplomo escénico que nos permite ser cómplices del relato acuerpándonos

“Las relaciones entre los sexos son políticas”

En esta fase de la obra, podemos ver cuán profundamente está arraigada la violencia hacia las mujeres incluso en el arte, dónde Julia con su voz y poética de cuerpo nos lleva para pensar y poner en remojo esa conciencia de que todo en el arte es liberador.

En este soliloquio con matices muy bien logrados y una enunciación bien estudiada podemos ver y reflexionar sobre la cantidad de veces que una mujer sufre una macro violencia y de qué manera, ese cuerpo sufriente va adoptando mecanismos de defensa para sobrevivir.

Desnuda molesto, muerta no, es una consigna que el movimiento feminista ha lanzado en algunos de sus actos reivindicativos y que en este momento de la pieza reverbera para interpelarnos sobre el uso de la heterosexualidad como régimen político que se basa en la sumisión y apropiación de las mujeres.

“El sexo es una categoría impregnada de política”, lo que hace a un sujeto esencial tiene que ver con cómo construimos el binarismo y cómo controlamos la sumisión de la mujer, el efecto del discurso en nosotros.

Las mujeres son una ausencia continúa en todas las manifestaciones, lo masculino es un círculo vicioso donde el significado y el significante tiende a una totalización que cierra la posibilidad de lo sensible y humanizado; mas esta obra se abre a inscribir algo nuevo, algo que se va creando la garantía de que nunca más las mujeres serán acalladas.

Mencionar algunos ajustes en relación a lo coreográfico y el espacio escénico, pues la simetría en lo particular nos ancla y esta obra es profundamente movilizadora y muy emancipadora, los momentos poéticos generados por la escenografía es mencionable pues la composición sublime que se alcanza y las disposiciones que genera desde la coreografía, nos sirve de marco propicio para profundizar en la temática propuesta.

Lo interseccional de la obra revela lo que no se ve cuando se conceptualiza y esto en escena es una potencia que va a explotar y en la cual todas las voces silenciadas serán inexorablemente implacables como las chicas de esta puesta, porque “a veces pronto se olvida” pero aquí estas actrices están para provocarnos el ejercicio de repensarnos y re vernos, una vez más gracias al teatro.

Brillante e inteligente trabajo de dirección que nos inmersa interpelante e inter penetrativamente con varios estímulos muy cuidados y que nos invita a persistir en entender que lo artístico nos permiten tramitar sensiblemente la avasalladora y dinámica realidad que se nos presentan.

La luz es un sueño como la música, y el juego teatral tríadico que nos exponen es genial, que esperamos pueda seguir deleitándonos en cartelera.

De Noche Duermen las Flores

Tuvo funciones los días 24, 26 y 27/11 en el Centro Cultural de España Juan de Salazar.
Idea y dirección: Rita Ortiz
Elenco: Patty Galeano, Julia Peroni y Momo
Asistente de Dirección: Nataly Valenzuela
Textos: Maluli Vera, Daily Jara, Patty Galeano, Momo, Rita Ortiz y Julia Peroni
Músicos: Gabriel Sasanuma (Arpa), Luis Enrique Codas (Bajo), Leonardo Insfrán (Batería) y Euan Richard (Guitarra) desde Escocia
Visualización: Pamela Paredes y Rita Ortiz
Montaje Escenografía: Fabio Esteche
Diseño de Vestuario: Cuco Viveros
Diseño de Luces: Santiago Schaerer
Fotografía: Dani González
Fotografía de backstage: Willyam Costa
Gráfica: Guada Lobo
Realización Audiovisual: Magalí Montanía
Producción Ejecutiva: Pili Ortiz Producciones
Producción General: Rita Ortiz actriz que produce

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