De la digitalización de la clase presencial a las clases virtuales

Por Alipio Domínguez

Actualmente es común escuchar que las clases virtuales no deberían consistir en la digitalización de las clases presenciales con una metodología tradicional. Recientemente vimos una publicación que decía- lo  cito sin recordar la fuente- “no por usar zoom uno ya está teniendo clases virtuales” y desnudaba la realidad de que en realidad los jóvenes no son nativos digitales, sino más bien, nativos en redes sociales.

Los videos de profesoras utilizando pizarras para enseñar matemáticas son exactamente eso. Una digitalización de las actividades académicas presenciales, no obstante en un país donde un 75% de los estudiantes no tienen herramientas necesarias con acceso a Internet, donde nunca hubo una alfabetización digital real, eso es permitirse algunos lujos para sostener de manera heroíca la educación a pesar de las precariedades.

Con la curiosidad y queriendo responder la pregunta: ¿Qué tenemos que hacer entonces los docentes para que nuestras clases sean realmente innovadoras? Algunos llaman “nuevas prácticas” al resultado de las tareas académicas mediadas por las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) y que se diferencian de la modalidad presencial.

Antes que nada hay que aclarar que la modalidad que se está llevando a cabo no es la “educación a distancia” aunque suene contradictorio, pero es así. Lo que hacemos ahora es utilizar las herramientas digitales (las asíncronas Google Classroom, Moodle, Tu Escuela en Casa del MEC, las síncronas  Zoom, Meet, Jitsi, y otras herramientas), para el desarrollo de programas que fueron aprobados para ser presenciales por la crisis generada por la pandemia originada por el COVID-19, en ese sentido, es una modalidad provisoria, aunque lo que se aprenda en la misma va a generar de por sí cambios profundos en las distinciones tradicionales entre lo presencial y la “a distancia”.

La implementación de las TICs en la educación va acompañada con la idea de mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje y, en este punto si bien existen innumerables estudios sobre el tema, todavía es difícil determinar la mejora de la calidad educativa tras la introducción de las mismas, debido a la existencia de muchas variables que pueden incidir en el resultado del estudio, tales como los contextos de uso, el diseño tecnológico, el diseño pedagógico o instruccional, los objetivos pedagógicos, las estrategias pedagógicas, etc. Debido a esta cuestión conviene estudiar algunas de las dimensiones que podrían incidir en el proceso.

A continuación se aborda una tipología de uso de las TICs hecha con una visión socioconstructivista, que si bien está todavía en construcción, puede aportar elementos de análisis para valorar el impacto y el alcance de las tecnologías sobre el proceso de enseñanzaaprendizaje.

De acuerdo con Coll, C. (2008) hay dos ideas fundamentales que están en la base de esta propuesta, a saber: la que por las características intrínsecas de las TIC, que las mismas pueden funcionar como herramientas psicológicas[1] como mediadoras de los procesos inter e intrapsicológicos que están implicados en el acto educativo y, la que considera que las TIC realizan esta función cuando actúan de mediadoras entre los tres “(…) elementos del triángulo interactivo -alumnos, profesor, contenidos- y contribuyendo a conformar el contexto de actividad en el que se tienen lugar estas relaciones” (p. 13). Siguiendo con Coll, C. (2008) esta tipología a su vez contempla cinco categorías de usos que se desarrollan a continuación con algunos ejemplos.

  1. Las TIC como herramientas mediadoras de relaciones entre los alumnos y los contenidos (y tareas) de aprendizaje. En esta categoría de uso, los estudiantes utilizan las TIC para buscar y seleccionar contenidos de aprendizaje, acceder a repositorios de contenidos, explorar, profundizar, analizar y valorar contenidos de aprendizaje, realizar tareas y actividades de aprendizaje como la preparación de presentaciones, la redacción de informes, la organización de datos, etc.
  2. Las TIC como instrumentos mediadores de relaciones entre los docentes y los contenidos (y tareas) de enseñanza y aprendizaje. En esta categoría, los profesores utilizan las TIC para buscar, seleccionar y organizar información relacionada a los contenidos de su enseñanza, acceder a repositorios de contenidos, a bases de datos y bancos de propuestas de enseñanza y aprendizaje realizadas, a los resultados de la participación de los estudiantes, planificar y preparar las actividades para las aulas tales como calendarios, agenda, programaciones, clases, presentaciones, etc.
  3. Las TIC como elementos mediadores de las relaciones entre los profesores y los alumnos o los alumnos entre sí. Entonces, estos utilizan las TIC, en esta categoría para hacer intercambios comunicativos entre docentes y alumnos, no necesariamente relacionados con los contenidos o tareas, como la presentación personal, solicitud de información personal o general, saludos, despedidas, expresión de sentimientos y emociones. Asimismo, los intercambios comunicativos del mismo tenor de los estudiantes entre sí.
  4. Las TIC como herramientas mediadoras de la actividad conjunta realizada por docentes y estudiantes durante el proceso de enseñanza-aprendizaje. Algunos ejemplos de esta categoría de uso son la utilización de auxiliares o amplificadores de determinadas actuaciones del docente, tales como explicar, ilustrar, relacionar, sintetizar, proporcionar retroalimentación, devolución de valoraciones críticas, con la ayuda de presentaciones, simulaciones, visualizaciones , etc. Así también las actividades de mediación del mismo tenor, pero entre alumnos entre sí, agregando los aportes, intercambio de informaciones y propuestas, mostrar avances de los resultados de las tareas de aprendizaje.

Lo mismo, para hacer el seguimiento de los estudiantes por parte de los docentes, que los propios alumnos puedan hacer el seguimiento de su propio proceso, solicitar u ofrecer actividades de refuerzo, orientación, etc.

  1. Por último, las TIC como instrumentos configuradores de entornos de trabajo y de aprendizaje. Los ejemplos de esta categoría de uso son la configuración de espacios de aprendizaje individual “online” a través de materiales preparados para el autoaprendizaje. Configurar entornos virtuales de trabajo colaborativo en línea, (Computer-Supported

Collaborative Learning). Y, finalmente la configuración de espacios de actividad “online” a los que los participantes se integran o se salen de acuerdo a su propio criterio.

En estas cinco categorías no se puede decir a priori que unas son más innovadoras que las otras,  pero contienen elementos que podrían ayudar a las nuevas prácticas educativas, como también en todas aparecen características que no suponen ningún valor añadido que se diferencie de la práctica educativa sin la incorporación de las TIC. Entonces, se puede decir, una vez más, que la novedad depende en gran medida de los contextos de uso, de la relación docente-alumno-contenidos, aunque también hay que afirmar que los cambios que se consiguen a través de las TIC, sería muy difíciles conseguir en ausencia de ellas (Coll, C. 2008).

Un elemento importante a considerar es el grado de interactividad, que según los teóricos, indicaría la generación de nuevas prácticas de enseñanza-aprendizaje, es decir, entornos mediados por las TIC que no serían posibles sin las mismas y sería determinante para medir el progreso y, por ende la mejora de la calidad educativa gracias a la incorporación de las tecnologías en aula. Conforme a Salinas (2004), hay que promover procesos innovadores, insistiendo en la docencia, en los cambios de estrategias didácticas apoyadas en las TIC. En palabras de Coll, C. (2008) habría que considerar la duración, las exigencias, las modalidades de participación, las responsabilidades de los participantes, las fuentes y las formas de ayuda que se darán a los estudiantes durante el desarrollo de la clase, el seguimiento del progreso y dificultades de los estudiantes por parte del profesor, los mismos estudiantes de su propio proceso de aprendizaje, el tipo de resultados o productos que se esperan, los criterios de evaluación, etc.

Para ahondar en el potencial del uso de las TIC, aparte del psicológico,  en el proceso de enseñanza-aprendizaje será necesario considerar la cuestión del diseño tecnológico, el diseño pedagógico y los usos efectivos que se hagan realmente en el ámbito educativo.

Hay una relación directa entre los usos que los participantes hacen para que tengan un mayor impacto con la naturaleza y características del equipamiento y de los recursos tecnológicos disponibles a su alcance. Todo lo que se puede realizar con la implementación de las tecnologías, las actividades de enseñanza-aprendizaje son proporcionales a las posibilidades y limitaciones de la tecnología puesta a disposición. Asimismo, la varianza que se da en relación con la tecnología disponible, también los resultados están condicionados a la forma de plantear y abordar el proceso de enseñanza y aprendizaje. En opinión de Salinas (2004), hay que promover procesos innovadores, insistiendo en la docencia, en los cambios de estrategias didácticas apoyadas en las TIC tales como la duración, las exigencias, las modalidades de participación, las responsabilidades de los participantes, las fuentes y las formas de ayuda que se darán a los estudiantes durante el desarrollo de la clase, el seguimiento del progreso y dificultades de los estudiantes por parte del profesor, los mismos estudiantes de su propio proceso de aprendizaje, el tipo de resultados o productos que se esperan, los criterios de evaluación, etc. (Coll, C. 2008).

En estrecha conexión al diseño tecnológico está el pedagógico o instruccional. Generalmente los entornos virtuales no solamente proporcionan los recursos o herramientas tecnológicas, sino también vienen con una propuesta de cómo utilizarlos en el proceso de enseñanza-aprendizaje (Salinas, 2004). Esto suele contener:

Una propuesta de contenidos, objetivos y actividades de enseñanza y aprendizaje, así como orientaciones y sugerencias sobre la manera de llevarlas a cabo; una oferta de herramientas tecnológicas; y una serie de sugerencias y orientaciones sobre cómo utilizar estas herramientas en el desarrollo de las actividades de enseñanza y aprendizaje (Coll, C. 2008, p. 10).

Otro aspecto importante aparte del diseño tecnológico y pedagógico, que de alguna manera condicionan el uso de las TIC, son las interpretaciones que los participantes hacen de las mismas. En la incorporación de las tecnologías no se hace un traslado automático de las propuestas tecno-pedagógicas arriba mencionadas, sino que el uso efectivo será resultado de negociaciones entre las partes, de las concepciones previas, de la motivación, de las expectativas y del contexto institucional y social.

 

En las circunstancias actuales, al considerar el diseño tecnológico, utilizamos las tecnologías a disposición que por cierto son escasas, el servicio de Internet, aparte de ser uno de los más caros de la región, es pésimo y no todos tienen la posibilidad de acceder al mismo.

El diseño pedagógico instruccional, apenas hay tiempo para ver tutoriales y pensar en una capacitación a distancia, en estos tiempos de pandemia muchas veces son como pesadas exigencias que se suman a la inmensidad de tareas que ya se tiene más las preocupaciones generadas por la incertidumbre en relación a varios factores como el económico, laboral, salud mental, etc.

Los objetivos pedagógicos diseñados desde el uso de las TICs, simplemente son inexistentes, dado que apenas hay tiempo para sostener lo que fue planificado para la clase presencial. Estos a su vez deben ser pensado a partir de las competencias tecnológicas efectivas tanto de los docentes como de los discentes lo cual supone una alfabetización digital más allá del uso de Word y Excel, aunque a juzgar por lo que se ha hecho a nivel país, son muy pocos los que pueden pegarse el lujo de manejar estos programas a cabalidad.

Finalmente, el hecho de no superar la barrera de la digitalización de las clases presenciales tradicionales no suponen una negación del aprendizaje en este tiempo, sobre todo considerando el esfuerzo enorme realizado tanto por los docentes como por las instituciones, además de los medios alternativos que pueden sumarse a favor de la educación como de hecho lo hacen la televisión, las radios comunitarias, etc. La pregunta inicial fue si las clases mediadas por las herramientas digitales realizadas en este tiempo llegan a ser clases virtuales e innovadoras. Sumado a lo expuesto anteriormente cabe decir que la innovación no es algo privativo de las tecnologías, éstas pueden serlas en la medida que lo son sus usuarios (innovadores), y desde ya podemos afirmar que la “educación posCovid-19” no será la misma tanto para las presenciales como las otras modalidades.

Referencias Bibliográficas 

Coll, C. (2008). Aprender y enseñar con las TIC: expectativas, realidad y potencialidades. Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, 72, 17-40.

Salinas, J. (2004). Innovación docente y uso de las TIC en la enseñanza universitaria. RUSC.

Universities and Knowledge Society Journal, 1(1).

[1] “En este caso, lo que se persigue mediante su incorporación a la educación escolar es aprovechar la potencialidad de estas tecnologías para impulsar nuevas formas de aprender y enseñar. No se trata ya de utilizar las TIC para hacer lo mismo pero mejor, con mayor rapidez y comodidad o incluso con mayor eficacia, sino para hacer cosas diferentes, para poner en marcha procesos de aprendizaje y de enseñanza que no serían posibles en ausencia de las TIC” (Coll, C. 2008, p 19).

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