De impunidades y complicidades respecto al Centro Histórico de Asunción

Por Vladimir Velázquez Moreira

Es bueno saber que instituciones se sentarán a coordinar acciones para recuperar el Centro Histórico de Asunción, que, por el contrario de lo que dice Carla Linares, directora del Centro Histórico de Asunción de la Municipalidad de Asunción, entrevistada en una nota en el  medio impreso Última Hora, está peor, no mejor.

En estos últimos dos años, el espacio fundacional de la República ha retrocedido a un deterioro que viene de los años 80 del siglo pasado, porque se interrumpió un dinamismo que, comenzando con el Bicentenario (2011), continuó con el Proyecto Ciudadela y la iniciativa Puerto Abierto (2011-2012), alcanzando su meseta con el proceso del PlanCHA (2013 – 2016).

La nota informativa referida arriba, que toma como fuente a la directora del Centro Histórico de Asunción, encubre desidias e impunidades.

Fue la misma Municipalidad de Asunción, en connivencia con la administración de Fernando Griffith, anterior Ministro de Cultura, la que decidió interrumpir el PlanCHA, una agenda integral de actuaciones que surgió de un Concurso Público Internacional, sin precedentes en la historia institucional y urbana del país. El proceso fue promovido por la administración de Mabel Causarano, anterior Ministra de Cultura, en alianza con el Colegio de Arquitectos y la participación de varias organizaciones.

Un Consejo de Ministros fue conformado vía decreto para articular acciones al interior del Poder Ejecutivo; éste suscribió un Convenio con la Municipalidad de Asunción, institución que debía promover las acciones pertinentes para el reconocimiento del plan y la adecuación de sus programas; el tema se posicionaba paulatinamente en la agenda de diferentes instituciones, a través de un lento y complejo proceso de diálogo y articulación, no exento de dificultades. Una Mesa Técnica estaba en funcionamiento, tanto para coordinar las acciones, como para aprovechar las coyunturas.

En el 2016, se logró un financiamiento de 300.000 US$, provenientes de Itaipú Binacional y el CAF (Banco de Desarrollo de América Latina). Una oficina fue equipada con mobiliario y tecnología de punta; un equipo humano integrado por alrededor de 10 personas altamente calificadas, fue contratado para dedicarse exclusivamente al PlanCHA, apuntando a ser la base del Asu Lab, un ente de gestión del CHA. Una agenda de programas y proyectos fue planificada, en base a la agenda integral de actuaciones, que incluía un proyecto piloto de residencia, en alianza con la entonces SENAVITAT, hoy Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Con la destitución de Mabel Causarano por el entonces Presidente Horario Cartes, la administración que le sucedió (Griffith) no tuvo capacidad ni interés en continuar con el proceso. Pero tampoco la Municipalidad de asumir el liderazgo que natural y legalmente le corresponde, como gobierno local y que tanto demandaba, ante las “iniciativas del gobierno central en la ciudad”. Por inanición, el PlanCHA encontró su deceso. El equipo humano, desaprovechado,  abandonado y sin dirección en los últimos meses, se desmanteló al terminar el financiamiento externo; los programas y proyectos quedaron a mitad de camino, inconclusos, sin ejecución.

Por iniciativa propia, algunos de esos técnicos, convocaron una reunión ciudadana para informar sobre el proceso y plantear formas de dar continuidad al PlanCHA. Carla Linares y Marcos Méndez, entonces director general de gabinete de la Secretaría Nacional de Cultura, se comprometieron en convocar una siguiente reunión. No solo no hicieron. Tampoco emitieron un solo correo electrónico a los presentes, ni un comunicado público.

Ni la administración de Fernando Griffith, ni la administración de Mario Ferreiro fueron sancionadas, interpeladas a rendir cuentas. Por desconocimiento y complicidades, todo pasó como si nada hubiera pasado.

Ahora una nueva mesa es conformada para coordinar acciones entre las mismas instituciones que, 6 años atrás, iniciaron un proceso singular. Pero el deterioro no solo es del CHA, sino del pensamiento. La Directora del Centro Histórico de Asunción plantea acciones puntuales, tal vez sabiendo que ni el periodista ni los lectores, la interpelarían, sea por la omisión de todo el proceso y la vuelta a comenzar de cero; sea porque ningún problema se resuelve de esa manera.

Un centro histórico se recupera con una política pública estratégica, integral, que aborde las causas de su deterioro.

Mientras hasta hace pocos días, el Centro Histórico de Quyquyho estaba en la agenda pública, el CHA solo aparece por trozos: calles sucias y abandonadas, mendicidad creciente, espacios públicos ocupados, algún edificio que se desplomó, turistas que se aventuran a visitarlo, museos que abren en días feriados. Como el “progreso” está en otra parte (eje corporativo, la nueva Asunción en el Chaco, ciertos sitios del área metropolitana), autoridades y servidores públicos buscan justificar sus desaciertos con falacias.

 

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