Cosmovisiones de lo bello: poemas europeos en lenguas nativas

Por Gloria Scappini*

En junio se presentó oficialmente el libro «Poemas europeos» en castellano, guaraní, toba qom y manjui, lenguas oficiales y nativas del país, la última en peligro de extensión. El trabajo de investigación, selección y edición estuvo a cargo de Sebastian Ocampos; de traducción al guaraní, a cargo de Gregorio Gómez Centurión; al toba qom, de Sandra Ramírez Caballero, Juan Servín y Hernando Flores García; y al manjui, de Belisario González Gómez. En esta publicación, compartimos el prólogo escrito por la etnóloga Gloria Scappini. El libro, a su vez, puede descargarse gratuitamente de: http://revistay.com/poemas-europeos/

Es indiscutible la importancia que tienen los diálogos interculturales para la comprensión del mundo, el contacto con la diferencia y la riqueza de la creación humana. Estos diálogos pueden expresarse de varias maneras, pero una magia especial ocurre cuando se trata de poesía, y la universalidad sea quizás una clave para entenderlo.

Poemas europeos. En castellano, guaraní, toba qom y manjui, alberga múltiples originalidades que nos interpelan, sobre las cuales queremos detener al lector y la lectora en estas líneas, invitándolos a aprehender este proyecto en todas sus manifestaciones.

Los poemas seleccionados por el escritor y editor Sebastian Ocampos, representando a cada una de las veintisiete naciones que integran la Unión Europea, nos propulsan hacia un paisaje de diversidad de áreas culturales y geográficas, distintos pasados históricos y hasta presentes divergentes entre sí. En suma, hablamos de un cúmulo de identidades que logran enriquecerse mutuamente a través de una nueva identidad genérica basada en un territorio común y una voluntad de equilibrar el impacto de la disparidad mediante la valorización de la diferencia, entendida como fortaleza, en ningún caso como debilidad. La poesía, terreno fecundo de la producción escrita europea, inmersa en siglos de desarrollo del uso del lenguaje al servicio del placer de la narración y de la escucha, o como compleja experiencia interior, es atravesada por sus corrientes, posturas, tradiciones y revoluciones al mismo ritmo en que se acrecientan los patrimonios culturales de las naciones, de la mano de individuos que hoy no conocen fronteras.

Ahora bien, incurriríamos en una reducción conceptual si a los autores de estos poemas los adscribiésemos rígidamente al contexto cultural de sus países de origen. En efecto, el acto de creación, aún más el acto de creación poética, es antes que nada un ejercicio de libertad artística, que si bien puede reflejar momentos históricos en el curso de la evolución de las formas con las cuales se expresa este género literario, no deja por lo tanto de dar la posibilidad a la expresión individual de situarse por encima de los determinismos inherentes a la existencia social, en tiempo y espacio… un no-lugar en toda su dimensión. La relación que establecen las palabras dentro de esa unidad acabada que es el poema prescinde de todo mensaje, de las circunstancias que lo determinaron y del proceso histórico de la cultura en el que se inscribe, imponiendo la forma como la única y exclusiva causa de la experiencia de lo bello.

Definida como la manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o prosa, la poesía nos vincula con las formas arquetípicas del pensamiento simbólico, con las manifestaciones arcaicas de la psique humana. Ligada a la estructura mítica ancestral, a las formas musicales, a la habilidad narrativa, la poesía clásica y la contemporánea contienen en sus más íntimas fibras semánticas a la lírica, el drama y la épica de la Grecia y la Roma antiguas, pasando por el uso de códigos en el lenguaje tan bien representados por la galantería amorosa de la trova medieval, hasta el trabajo sutil de la metáfora moderna en una variada gama de combinaciones y ritmos.

Nuestro acceso a estos poemas puede sólo darse, a menos que nos sea accesible la lengua en el que han sido escritas, gracias al arte de la traducción. Podemos por lo tanto saborear la belleza de los versos escritos en una lengua desconocida a través de una nueva composición de códigos en una lengua conocida que intenta restituir la esencia del original, volcando toda su expectativa en el mejor aprovechamiento posible del potencial de la lengua de transmisión.

Excepto por las traducciones al castellano de las cuales se ocupa el editor, estamos delante de importantes experiencias de traducción a tres lenguas vivas del Paraguay: el guaraní paraguayo, el toba qom y el manjui. Las traducciones a cada una de estas lenguas estuvieron a cargo de referentes culturales que en un encuentro inédito con la poesía europea, nos han compartido parte de su experiencia.

¿Cuáles son los mundos colectivos e individuales atravesados por estas traducciones?

El guaraní paraguayo es designado por Bartomeu Melià como la tercera lengua del Paraguay, haciendo referencia a un guaraní distinto al de los pueblos guaraníes y al guaraní de las misiones jesuíticas o franciscanas. Esta concepción se basa en la necesidad de relativizar, por un lado, la noción de bilingüismo profundamente arraigado en las representaciones de la situación lingüística paraguaya, y por otro, la noción de diglosia, incapaz de describir adecuadamente las relaciones entre el guaraní y el castellano, a pesar de ser crítica con respecto a la primera. Unidas por una lógica de inclusión y exclusión, las dos lenguas desarrollan una dinámica en permanente cambio, el guaraní movilizando un sinfín de significantes identitarios sociohistóricos, según el espacio social en el que se reproduce. Podemos afirmar que un desafío permanente para el guaraní es, desde la adquisición del título de lengua oficial en la Constitución de 1992, la conquista de más espacios sociales, entre los cuales se destaca el mundo escrito, paralelo al de la oralidad que lo define culturalmente.

La literatura, el teatro, la poesía y el cine son campos en los que se juega cada vez más la capacidad de transmisión multiforme del guaraní, sean estos como lugares de enriquecimiento de su léxico tradicional mediante la invención de nuevas palabras que lo actualizan, o como forma de rescate de sus formas más antiguas, más cercanas al contenido metafísico y descolonizado presente en las lenguas las minorías étnicas guaraníes.

En este contexto se sitúa Gregorio Gómez Centurión, reconocido poeta e investigador de la lengua guaraní, con amplia inclinación hacia las formas indígenas de la lengua, en particular de inspiración Paĩ Tavyterã, uno de los seis pueblos guaraníes que habitan las fronteras actuales del Paraguay. Gregorio recibió con mucha alegría la oportunidad de traducir estos poemas, ya que se había sólo dedicado hasta ahora a realizar este ejercicio con su propia obra del guaraní al castellano y viceversa. Prefiere hablar de versión guaraní de los poemas, antes que de traducción o adaptación:

«El guaraní tiene una estructura tan diferente a la del castellano, que son la idea y el mensaje presentes en los versos los que se desean aproximar, para que en guaraní siga siendo un poema, e incluso otro poema… uno nuevo.»

La dificultad para Gregorio se presentó con los sonetos de la selección, composición poética rígida en cuanto a métrica y rima, desafiando su conocimiento de la lengua guaraní y sus formas posibles de uso sin perder la propia armonía.

¿Qué desvelan las experiencias de traducción al toba qom y al manjui, lenguas indígenas minoritarias?

Las experiencias de traducción de los poemas a estas dos lenguas son indudablemente un aporte innovador al ámbito de la aproximación de la interculturalidad a través de la literatura, tanto en términos de contenido lingüístico, de acto de creación y sobre todo de proceso para la comunidad cultural del pueblo en cuestión. Se intentará a continuación presentarlos en sus momentos históricos respectivos, compartiendo la percepción individual de los protagonistas.

En primer lugar, debemos tener presente que, al contrario del guaraní, tanto el toba qom como el manjui no poseen una larga relación con la escritura y por lo tanto atraviesan caminos cargados de etnicidad a la hora de ser partícipes de una experiencia como esta, donde a través del fabuloso encuentro entre la poesía occidental y las estructuras latentes de la oralidad indígena, se desdobla la relación con el mundo representado por el castellano, abriendo paso a fenómenos de resignificación simbólica desde la  identidad cultural propia.

La traducción se vuelve así una interacción social amplia, y en el caso de estas lenguas, una ocasión para revitalizar espacios de decisión comunitaria, consultas a los más ancianos, colaboraciones intergeneracionales entre los guardianes del saber tradicional y los más familiarizados con la sociedad nacional.

El mundo chaqueño, como área cultural diferenciada de la región oriental históricamente guaraní, alberga a cuatro de las cinco familias lingüísticas presentes en el Paraguay. Se trata de un territorio mayoritariamente rural, compuesto de poblaciones indígenas, colonias menonitas y en menor grado de una población paraguaya criolla.

La lengua toba qom (autodenominación que significa «ser humano») es la única representante de la familia lingüística guaicurú. Sus hablantes han podido construir un nuevo modo de vida en tierras ancestrales pero insuficientes, luego de haber  sufrido varios procesos de desplazamiento a causa de las relaciones de dependencia impuestas por las estancias, desde el inicio del avance del frente pionero nacional. La lengua materna se mantiene predominante en el hogar en un 80 %, al mismo tiempo el guaraní paraguayo es usado por un 70 % y el castellano por un 25 %, y en menor medida otras lenguas vecinas, situación resultante de uniones interétnicas. Antiguos habitantes del norte del río Pilcomayo, los autodenominados Kom Lyk o Emok Liik, contabilizan una población de alrededor de dos mil personas, asentadas en once comunidades.

El ámbito de la educación con enfoque de interculturalidad, la lucha constante por una enseñanza en las escuelas en lengua materna y la disponibilidad de materiales acordes es el lugar en el que se sitúan los procesos de paso de la oralidad a la escritura reflejados en las experiencias de los traductores toba qom.

Sandra Ramírez Caballero, Juan Servín y Hernando Flores García, equipo de docentes qom, son los artífices de las versiones toba qom de la selección de poemas. Es la primera vez que traducen poesía occidental, si bien la experiencia con la traducción es parte de su labor desde la adolescencia, con el rescate de las historias, los mitos, los relatos y los cantos de su pueblo para la elaboración de materiales escolares destinados a afirmar su identidad y la educación indígena con sentido cultural.

Sandra cuenta la odisea de las búsquedas vía internet del significado de palabras en un contexto en el que se deben conocer ambas lenguas muy bien, por lo que la tarea se convirtió rápidamente en un desafío colectivo. Fueron muchos momentos de reflexión, cálculos, descifrado de metáforas e imágenes, recompensados siempre, nos dice, por la sensación de estar frente a «bellas palabras, desde las cuales te llegan sentimientos al leer».

El retorno de la subjetividad a las relaciones simbólicas entre el mundo indígena y el mundo occidental son parte plena de las experiencias de los traductores indígenas: traducir poemas termina siendo un espacio para palpar de cerca sistemas de pensamiento y encontrarse con la universalidad del sentimiento, desde la restitución por medio de la palabra de las emociones, hasta la búsqueda de una estructura compartida que permita acceder a una sensación de estética universal, agradable a la vista y a la escucha. Como experiencia íntima y al mismo tiempo política, la interacción entre cosmovisiones diferentes no solamente demuestra la capacidad del ser humano de crear diálogos sin necesidad de compartir todos los significantes, sino de dotar de significado a esa voluntad de diálogo en virtud de lo que nos hace humanos, el lenguaje.

La segunda lengua chaqueña a la que fueron traducidos los poemas es la lengua manjui, una de las seis declaradas en peligro de extinción y situación de emergencia, en cuanto a rescate y valorización. El manjui es la segunda en peligro en esta escala, precedida por la lengua guaná. Los lumnanas, «gente del monte», como se autodenominan sus hablantes, son poco más de seiscientas personas. Tienen como territorio ancestral ambas riberas del Pilcomayo. En la Argentina son conocidos como Choroti, y su lengua se afilia a la familia lingüística mataco-mataguayo, de la cual son parte también el nivaklé y el maká.

Según datos recientes, el manjui es hablado en los hogares en un 80 %, el castellano en un 16 % y el guaraní paraguayo en un 7 %, mientras que el alemán en un 23 %. El multilingüismo de los pueblos indígenas es una realidad muy concreta. Los contactos históricos entre grupos étnicos y con colonias extranjeras y misiones religiosas, en una asimetría mayor, han moldeado formas identitarias que rompen absolutamente con la idea de «pureza cultural» que asociaba a un pueblo una sola lengua y un único modo de vivir.

Belisario González Gómez, maestro manjui, es parte del ínfimo porcentaje de población que maneja el castellano. Con amplia experiencia en elaboración de materiales educativos de salvaguarda de la lengua de su pueblo, no hace mucho dotada de su primer diccionario, concibe la experiencia de las traducciones como parte de las estrategias de lucha para que su pueblo ocupe rincones de visibilidad: «Queremos que nuestro idioma sea realidad en el sentido de estar en todos lados… en donde sea…», nos dice, contagiando esa urgencia de la cual los lumnanas están muy conscientes, preocupados por la crisis de transmisión del patrimonio cultural inmaterial entre ancianos y jóvenes, lamentablemente cada vez más aguda, extendiéndose a los veinte pueblos indígenas del país.

Nos resta hacer un llamado por la integración real del multilingüismo, inherente a la pluriculturalidad legitimada en la Carta Magna nacional, en iguales condiciones de reivindicación y legitimación. La función de símbolo nacional indígena extraída del guaraní, puesta al servicio de la ideología mestiza y colonial en paralelo con el castellano, a través de dispositivos históricamente heredados, señala hoy su necesidad de reactivar esos otros símbolos, los insumisos, los ávidos de autodeterminación y de un nuevo soplo vital que les permita ser vectores de reproducción cultural, cual verso de poema debatiéndose entre las formas tradicionales y la impronta de su autor. Es a lo que esta reunión intercultural de poemas nos invita: visualizar otro horizonte posible de relaciones entre Europa y América, y componer con bellas palabras el eterno retorno al centro espiritual de la palabra, al alma del lenguaje, en toda su particularidad y universalidad.

 

 

 

*Gloria Scappini Meza. Etnóloga con énfasis en Historia, máster en Antropología Social y Sociología Comparativa por la Universidad de París X Nanterre, Francia, con especialización en las Tierras Bajas de América del Sur. Inicia sus experiencias de campo en 1998 y desarrolla diversas investigaciones antropológicas, combinando el estudio de las relaciones entre el Estado-Nación paraguayo y sus minorías étnicas con el registro y la valorización del patrimonio inmaterial guaraní. Realizadora del documental etnográfico Palabras-Almas, en colaboración con comunidades del pueblo mbya guaraní. Consultora en derechos humanos y pueblos indígenas, interculturalidad y desarrollo, rescate lingüístico y cultural; docente universitaria, coordinadora de espacios de formación y difusión del pensamiento antropológico.

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