Bajo la planta de mango con Dos de Espadas

La Polca-Blues, la renovación de la música paraguaya y el oficio de ser músico en una sola noche. Entrevista a Dominique Bernal, vocalista del Grupo Dos de Espadas.

Toto y Dominique hacen la poderosa polca blues de Dos de Espadas. Foto: Mvistas/Perfil de Facebook de Dominique Bernal.

–Dominique, ¿cómo surge la idea de fusionar la polca con el blues?

–La idea surge de querer darle un sonido paraguayo al blues. De darle una identidad, de tener un blues paraguayo.

 –¿La idea fue espontánea o hubo una búsqueda, una intención estilística?

–Fue mucho más espontánea. Lo que pasó es que yo soy un tipo muy blusero. Soy un tipo que desde que se levanta hasta que duerme escucha solamente blues. Todo el día vivo el blues. Y Toto (Doroteo Echeverría, nieto de Efrem Kamba´i) tiene sus raíces en el folclore. Entonces era fácil ya mezclar ambas cosas.

Toto decía que había algo más que se podía hacer con la polca. En un principio me gustó mucho la idea de Neri Rojas, cantante de Los Rockers. Él había hecho una polca que se llamaba “Akã vai blues”. Y yo quería hacer un blues en guaraní, pero no me animaba. Entonces conocí el blues de él y dije: Ajapota. Y nació “Por causa del blues”.

Bueno, después Toto me presentó la armonía de lo que sería la polca-blues, que es “El mangal”. Y yo le puse la melodía. Y ahí todo el mundo enloqueció. Fue muy natural.

–Si no me equivoco, tiene el ritmo de la polca y los acordes del blues.

Casi. Es algo que le debo a Toto en ese sentido. Es muy loco lo que hizo. Tiene los acordes de blues, tiene el ritmo de la polca, pero llevó otra vez los acordes hacia la polca. Y yo, con la armónica, siguiendo una escala blusera sigo las figuras de la polca.

–La mezcla, entonces, es natural. Hay una búsqueda, pero no diciendo vamos a agarrar esto y aquello.

La ventaja –interrumpe Dominique en tono explicativo– es que nosotros nos conocemos hasta los gestos.

–¿Vos creés que hay entonces una “paraguayidad” del blues?

–Sí. El paraguayo vive el blues. Lo vive en el desempleo. En un sueño concretado. El blues no es solamente tristeza. Es alegría también. Es la expresión de la emoción. Eso lo vive todo el mundo. Y el paraguayo soporta una carga mayor, quizás, de lo que debería. Ser paraguayo es difícil. Y hermoso.

El blues y la polca y los vehículos del desahogo

Nosotros apelamos a la subjetividad, dice Dominique. En nuestro disco, de diez solo cuatro canciones son cantadas. Y de las 6 canciones instrumentales sabemos sus historias, pero no las explicamos. Cada persona tiene su mambo. Hay, por ejemplo, una canción que se llama “Dos toros y una vaca”. Que es la historia de las familias de dos personas que se casaron, pero sus respectivas familias se odiaban y no querían que ambos se juntasen. Había sido sus antepasados pelearon por una mujer y uno de ellos murió en esa pelea. Nosotros quisimos ponerle a la canción esos sentimientos. El luto, el amor, ese conflicto. Pero si uno no conoce la historia, va a decir: “esta canción me remonta al momento en la oficina”. Cada uno se va a divagar lo que quiere. Lo que nosotros queremos es jugar con los sonidos para generar diferentes tipos de emociones.

La última vez que grabó Kamba’i bajo la planta de un mango y el primer disco

Dominique rememora: Las veces que íbamos con Toto a visitar a Don Efrén “Kamba’i” Echeverría, él nos decía: “Yo soy un músico mangovy. Ustedes no se deben achicar si no tienen plata o si les falta esto o lo otro. Yo nunca tuve instrucción. Pero eso nunca fue un impedimento para mí. Así como yo encontré mi planta de mango, ustedes deben encontrar el suyo”.

–¿Cuál fue la opinión de Kamba’i al escuchar “Blues bajo mi planta de mango?

–Él se mataba de risa. Decía: “Iraroiterei la pende polka”. ¿Pero suena a polca?, le preguntamos. “Y sí. Suena a polca, pero es rara y me encanta”.

El mangal es una de las músicas que más le gustó. Don Efrén acordó grabar con nosotros. Le llevamos al estudio y dijo: “Esta es la última vez que entro a grabar, después nunca más. Por ustedes”.

El panorama musical actual y la perspectiva vivir de la música

–Existe como un mito que reza que “de la música no se puede vivir”. ¿Qué pensás de eso?

–Claro que se puede vivir. Súper bien. Y claro con el mercado tan chico de acá no vas a poder comprarte un autazo, pero sí podés vivir de la música dignamente. Todo está en la manera de ver las cosas. Pero uno tiene que trabajar todos los días.

Yo creo que muchos acá en Paraguay podríamos vivir de la música, pero si los perros siguen regalando su trabajo no vamos a llegar muy lejos.

Hay muchos más músicos, la calidad de los músicos subió muchísimo,  la demanda de estudios es mucho más alta. Hoy en día si no sabés mucho te van a pasar encima. Y eso es lindísimo. Demuestra que estamos evolucionando. Nos costó muchísimo. Todavía estamos atrasados, pero es eso mismo lo que da el sabor porque hay cosas que lograr.

Una convicción y una banda sonora

–Yo no creo en un mundo sin música. No existe un mundo sin música. Jamás voy a entender la vida de un ser humano sin una melodía de fondo. Y siempre fue así. El mundo siempre tuvo música. Aunque no haya músicos, vivimos con un play list continuo. Y de eso se trata. Y lo que nosotros los músicos hacemos en acomodar el play list a la vida de la gente.

 

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