Ayoreos cantaron y bailaron la historia de su pueblo

En un acto realizado el miércoles en la Manzana de Rivera, miembros del pueblo ayoreo narraron la historia de su pueblo en forma de cantos, danzas y teatralizaciones.

El narrador cuenta la caza de un tigre, el rito de iniciación de los muchachos.

El narrador cuenta la caza de un tigre, el rito de iniciación de los muchachos.

La actividad fue realizada por Iniciativa Amotocodie y en la ocasión fue presentado el material audiovisual “Eyoe deyade ayoreode jmapiedie” (Los ayoreo contamos nuestra historia), que fue realizado con el apoyo de la Embajada de Suiza y la Organización Intereclesiástica para la Cooperación al Desarrollo (ICCO). Tomaron parte del acto el presidente del Instituto Paraguayo del Indígena (Indi), Jorge Servín, y la ministra de Cultura, Mabel Causarano, quien se retiró raudamente a mitad de acto por “otros compromisos asumidos”.

Oscar Boabi Cutamorajna explicó en primer lugar que la presentación de las teatralizaciones y cantos en ayoreo se da con el fin de hacer conocer los saberes de los antepasados a los niños y jóvenes a fin de conservarlos en la memoria.

Por su parte, Mateo Sobode Chiquejno señaló que ellos aman su cultura y que esperan que los cojñone (“blancos”) respeten y también asuman como suya la cultura ayoreo. “Nuestra cultura no puede terminar. Somos como un árbol que nos cortan las ramas, pero las raíces permanecen”, comparó.

El primer canto fue entonado por Ajnaoi Cutamorajna, quien presentó la canción de un viejo chamán que rememora cuando una vez vino un viento sobre la comunidad.

–¿Me conoce?

–Sí, lo conozco.

–Soy el viento. Vengo a soplar sobre la tierra donde viven ustedes. Dentro de un tiempo vivirán pocos ayoreo, no podrán seguir vivendo como una gran familia en la selva.

–Ya lo sé.

“Este canto es muy fuerte. Mi canto también es para los cojñone, dijo Ajnaoi. Los ayoreo también tenemos canto. Él cantó muy triste”, ilustró Boabi, quien tradujo los primeros relatos, seguido luego por otros miembros de la comunidad.

Posteriormente, Pojone Chiquejno narró el encuentro de su grupo con los misioneros y otras vivencias que se remontan a épocas anteriores a la llegada de los colonizadores al norte del Chaco. Así también la pelea con un tigre, que era un importante acto de iniciación, pues de esta manera los niños pasan a la adultez.

Contó el emocionante momento de cazar por primera vez un tigre. Cada hombre debía tener valor para enfrentar a un tigre. Ellos contaban con que podían. El tigre se presentó y lucharon cuerpo a cuerpo. Luego de una dura pelea, el joven logra darle una estocada al tigre. El narrador interpreta el papel tanto del cazador como el de la fiera herida, profiriendo alaridos de dolor mientras agoniza.

Seguidamente, Cutejnai Etacore cantó sobre la visión del cuervo que mostró el fuego a los ayoreo en el monte. Este es hijo de un gran chamán ya fallecido.

–Una vez lo llamó un espíritu para contarle que entre los ayoreo iban a pasar muchas cosas. Pero él ya sabía que iba a venir una enfermedad que ellos no conocían. La gripe y la tuberculosis vienen de los cojñone. Ya sabía que iba a haber mucha muerte entre los ayoreo. Pero él no olvida su misión. Él puede morir, pero el mundo seguirá.

La risa

Natuajna Cutamijno contó la historia de la pelea entre un muchacho y una muchacha.

Natuajna Cutamijno contó la historia de la pelea entre un muchacho y una muchacha.

Pero además del inicio de la colonia y el destierro que trajo aparejado, también presentaron episodios de la vida cotidiana repletos de humor y burla. La narradora Natuajna Cutamijno interpretó la historia de un muchacho y una muchacha que discuten. El relato llega a corporizarse a tal punto que antes de la misma traducción el público ya estallaba en risas.

–Era una chica muy celosa. Una vez vinieron chicas de otra comunidad diciendo que querían jugar volley o algo así. Cuando la chica se enteró, le empezó a agarrar miedo de que le quiten su novio. Por eso la chica peleó con su esposo. Le rompió la cara, la ropa. Él quería correr para no quedarse completamente desnudo. Él también le pegó. Pero ella era muy inteligente. Cuando él corrió ella se tiró al suelo y le hizo una zancadilla. La chica era muy brava.

Por último, Naujna Chiquejnoro cerró la actividad con un canto de añoranza y la canción para la reflexión sobre una joven que no quería conocer a ningún hombre, pero su mamá la empujaba a andar con uno porque su padre ya era viejo y no podía cazar.

Además de reflejar las presiones de la sociedad envolvente contra las mismas posibilidades de supervivencia de los ayoreo, también hay una certeza de vencer a ese furioso tigre y poder vivir con sus propias pautas. Cada vez es más difícil encontrar alimentos, pero tal como lo afirma el gran narrador ayoreo Iodi Picanerei en una de sus fábulas, los ayoreo volverán a comer el caraguatá, lo cual implica que lograrán derrotar al tigre y seguirán viviendo como ayoreos en su propia tierra.

“Soñe con el caraguatá doidie.

Se presentó en sueños y me dijo:

Por qué ustedes dejaron de comerme.

Yo siempre fui un alimento sabroso para ustedes.

En algunos años ustedes volverán a alimentarse de mí.

Terminó de hablar y se marchó”.

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