Aragorn al rescate de explorador del Chaco

«Me las arreglé para convencer a uno de los jefes del carácter inofensivo de mi aparato fotográfico. Yo le pedí que mirara en el espejo de la cámara, y me puse delante de la lente. Tras verificar que no sufrí ninguna lesión al ser reflejado, él siguió mi ejemplo y así pude fotografiar todo el grupo».

Max Schmidt

El actor Viggo Mortensen, recordado por Aragorn en la saga del Señor de los Anillos y otros grandes roles, presentó el pasado 18 de febrero en Barcelona el libro “Hijos de la selva”, publicado por su editorial Perceval Press, buscando rescatar la memoria del etnólogo y explorador alemán Max Schmidt. El material recoge documentos fotográficos que realizó principalmente con poblaciones indígenas del Mato Grosso y Chaco paraguayo. Schmidt había muerto en 1950, rodeado de Ñandúes que criaba, en la soledad y en el olvido por su lepra, según recuerda el diario el País de España, que recogió algunas palabras de Mortensen. Fue “un verdadero antihéroe”, calificó el actor. El libro fue editado en conjunto con los antropólogos Federico Bossert y Diego Villar, que han investigado la vida y la obra de Schmidt para ofrecer una panorámica de la vida y la obra “de un personaje sensacional inmerecidamente desconocido”, al decir de El País. Schmidt realizo las imágenes entre 1900 y 1935.

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Foto de Schmidt, parte del libro.

En el Museo Blau, la sede del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, el arqueólogo, naturalista y también explorador Jordi Serrallonga hizo de maestro de ceremonias, y que colocó la figura de Schmidt a la altura de grandes como Alexander von Humboldt, Darwin y Alfred Wallace, nada menos, o modernos colosos de la antropología como Malinowsky y Margared Mead.

“Yo no escribí el libro, solo lo edito”. Explicó que Bossert y Villar le propusieron editar el volumen y que proyectan hacer otros dos en común, también de tema antropológico. “El Museo Etnográfico Andrés Barbero de Asunción guarda el legado de Schmidt y fuimos allí a ver a ver qué había. Él murió de lepra y la gente, por ignorancia y aprensión, para evitar el contagio, quemó buena parte de sus pertenencias, cuadernos de campo, mapas, objetos etnográficos, textiles, pero quedaban cosas y fue muy emocionante tocar las placas de vidrio fotográficas, extrayéndolas de sus viejas cajas de madera”, dijo el argentino. Bossert y Villar relataron que en la última época, muy patética, de Schmidt, le daban la comida empujándola con un palo. Mortensen continuó: “Yo no soy un científico, publico libros de arte, de fotografía, de poesía. Miraba esas extraordinarias, bellísimas fotos de Schmidt y entendía que tienen un interés científico, pero también que son arte. La idea ha sido hacer un libro con valor artístico tanto como académico”.

schmidt_cover_lgEl actor califica las fotos de “increíbles” y destaca sobre todo los “hermosos retratos”, que le recuerdan el trabajo con los indígenas norteamericanos de Edward Curtis. Luego leyó un texto del etnógrafo: “Cuántas veces sentí envidia de los indios al comprobar su superioridad física respecto de los europeos, al verlos meterse en la selva llena de espinas, completamente desnudos, sin salir siquiera rasguñados”. “Los ve como iguales e incluso como superiores”, constató.

En la lápida de Schmidt en un cementerio de Asunción reza: “Per silvas pro homines et scientia”, “fue a las selvas por los hombres y la ciencia”.

Villar por su parte subrayó el papel pionero de Max Schmidt (Altona, 1864-Asunción, 1950) en la historia de la antropología, en el pasaje de la ciencia de gabinete a la disciplina moderna.

La carrera de Schmidt se esencializa en sus tres viajes al Xingú brasileño a principios del siglo XX y su trabajo luego en el Chaco. “Padecía malaria crónica, aparte de la lepra, iba con expediciones minúsculas, casi solo, se le hundía la canoa, le picaban todos los mosquitos, le mordían las pirañas y las víboras, La gente de la selva a menudo le quitaban sus escasas posesiones…”, agregó Villar. Nunca accedió a los círculos académicos de prestigio. “Y sin embargo el suyo es un legado que era vital recuperar”.

Bossert apuntó que el gran valor de las fotos de Schmidt es no solo que muestra una visión prolongada de la vida en el Mato Grosso y el Chaco sino la transformación experimentada por esa vida.

Foto del antropólogo, parte de la compilación.

Foto del antropólogo, parte de la compilación.

Schmidt se marchó de Alemania poco antes del ascenso de Hitler y Mortensen y los dos antropólogos creen que no es difícil suponer que su visión de los otros pueblos le hacía completamente opuesto al paradigma racista nazi. Pero no hay evidencias de sus opiniones al respecto.

Consultado Mortensen si ¿no va a haber película?, al respecto, respondió: “Es un personaje increíble, hermoso, agradezco mucho que hayamos podido rescatar esta figura valiosa; su peripecia es muy interesante, con esos viajes, esas experiencias terribles y torpes, son cosas de cuento y, claro, de película, podría serlo, una película muy conradiana. Le regalé el libro al director Lisandro Alonso, con el que he hecho Jauja. Le gustó mucho, creo que habla de hacer algo, pero, conociéndolo, no será una cosa muy académica. En fin, de momento no hay planes de película. Schmidt sería un buen objeto para un documental”.

Fuente: El País.

Aquí más fotos de Schmidt, que son parte de Hijos de la Selva, de la editorial Perceval Press:

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