El asesinato de la hija de un importante ex político fue por justicia divina, según matrimonio Wiens

Por haber tenido un supuesto negocio de “bebe tráfico” en su “mansión” y hacer violar a una mujer. Así expresa Verónica Wiens, esposa del candidato cartista Arnoldo Wiens, en un libro sobre su historia familiar. Si bien se cuida de no mencionar los nombres, de las “pistas” que da se infiere que se refiere a la familia Cubas.

Verónica y Arnoldo Wiens. “Con Arnoldo lloramos y entendimos que Dios es justo”, respecto al asesinato de la hija del político. Foto: Arnoldo Wiens WordPress.

“Sabíamos que Dios es justo, pero nunca nos percatamos de cuán justo es hasta que, años más tarde, después de haber perdido su alto rango político, a esta familia le asesinaron a una de sus hijas”. “Con Arnoldo lloramos y entendimos que Dios es justo”. Así sentencia Verónica Wiens en un relato sobre la historia de una poderosa familia  que incursionó en la política y mantenía un supuesto negocio de tráfico de bebés y órganos en su mansión. Según Verónica, se vieron involucrados en extraños sucesos y persecuciones tras denuncias que les acercó la que fuera ama de llaves de dicha familia.

La historia forma parte de uno de los capítulos del libro “La familia detrás de las cámaras”, escrita por Verónica Wiens. Fue realizada en celebración de sus 25 años de matrimonio con Arnoldo Wiens y en respuesta a los rumores que surgieron a fines de 2009 sobre su posible separación del ex conductor televisivo y director del holding mediático Obedira (Obra evangélica de difusión radial y afines), que integra la radio del mismos nombre y la Red Guaraní (Canal 2).

La mujer de la mansión

Según el relato, la historia empieza cuando por medio de la radio se les acercó pidiendo ayuda una mujer que trabajaba como ama de llaves en la mansión de “una persona muy importante de la sociedad, quien en ese momento estaba en campaña política para cargos nacionales muy importantes”. Mary es el nombre falso que le da a la misma para no identificarla.

La «mansión Cubas», escenario de numerosas leyendas urbanas. Foto: Robsl.

Dicha persona contó al matrimonio Wiens que tenía prohibida su entrada a la segunda parte de la mansión de la familia donde trabajaba. Un día entró accidentalmente al lugar y encontró “incubadoras, una sala de operación con instalación moderna y un fichero con más de mil nombres de mujeres, proveedores de bebés para la adopción y el tráfico de órganos”. Según habría dicho, allí entendió el “porqué de la visita constante de médicos, abogados y anestesistas y por qué venían las chicas del interior”.

Por ser madre e hija de campesinos, la mujer entró en depresión y hasta quiso suicidarse por tener dicha información, cuenta Verónica. Por ello recurrió a la radio Obedira, donde era director Arnoldo Wiens, para pedir ayuda y saber qué hacer con esa “información”.

Supuesta persecución

Arnoldo Wiens la buscó para llevarla a su casa, y supuestamente fueron “seguidos”.  En la casa la mujer les contó todo, y les dijo que quería denunciar el hecho a la justicia. Cuenta también el escrito que recurrieron a un juez de confianza que les rechazó tomar el caso al saber de quién se trataba, argumentando que no era su jurisdicción.

Tiempo después se habrían secuestrado al hijo de Mary, porque tenía una deuda de “quinientos mil guaraníes” con la familia poderosa, que había contraído tras una enfermedad que tuvo el niño. La mujer les contó que por la noche devolverían a su hijo, si lograba pagar ese monto.   El matrimonio Wiens junto el dinero, “que era mucho en ese entonces”, y se pudo liberar al niño.

Capitulo del libro «La familia detrás de las cámaras» de Verónica Wiens, donde se relata este caso. Foto: E’a.

Luego, “Mary se convirtió y trató de depender de Dios”.  La mujer asistió más asiduamente a la consejería, y el matrimonio Wiens empezó a ver dos autos que se turnaban para seguirlos. Arnoldo empezó a recibir mensajes amenazantes.

Violación

Posteriormente, siguiendo la narración, Mary desapareció un tiempo, y semanas después apareció y les reclamó: “¿Por qué Dios lo permitió? ¿Dónde está tu Dios?”. La mujer les contó que el chofer de la familia la llevó a la frontera norte del país, la presionó a que contara lo que sabía y porque visitaba a los Wiens. La violó y la encerró por varios días en una casa. Tras unos días la devolvió a la casa, la amenazó que “si fundía el negocio ellos sabían que sería culpa suya”. Los Wiens asumieron que la amenaza también iba para ellos, “porque la campaña política se endurecía y necesitaban el dinero del bebetráfico”.

La mujer se deprimió y luego “se dio cuenta de que quedó embarazada de la violación”. Quiso suicidarse y abortar. Los Wiens le consiguieron otro trabajo, y fue mejorando de ánimo.

Tiempo después volvió el tema, le dijeron que tenían a Mary, que la secuestraron. Cuando la soltaron volvió a casa de ellos, hicieron buscar a su hijo, y le compraron pasajes para ir a Buenos Aires. Un mes después, la mujer les comunicó que había mejorado anímicamente, que habían encontraron ayuda en una iglesia, y que “había tenido un aborto natural después del viaje”, pero que estaba bien.

“Dios es justo”

Las amenazas contra los Wiens no cesaron luego de eso, según Verónica Wiens. Comenta en una anécdota que “luego que dicha familia subió muy alto en lo político” y cuando inauguraron una fundación de ayuda social, invitaron a la prensa, incluido a Arnoldo. “Cuando les felicitó por el nuevo cargo, la señora le dijo que nunca se olvidarían del episodio con nosotros, y se puso a temblar”.

Entierro de Cecilia Cubas, hija del ex presidente Raúl Cubas Grau y de Mirta Gusinsky. Foto: Noberto Duarte/AFP/Getty Images

Según Verónica Wiens, la “historia de persecución” terminó recién “cuando esta importante familia tuvo que salir del país por circunstancias políticas”.

En la parte final del relato, cuando comenta el hecho del asesinato de una de las hijas de la familia poderosa, Verónica Wiens agrega al respecto: “Realmente, esta vivencia ha impactado nuestras vidas. Con Arnoldo lloramos y entendimos que Dios es justo”.

Familia Cubas

Verónica Wiens se cuida de no brindar los nombres de la familia acusada, sin embargo, las informaciones que brinda dan a entender que se trata de la familia Cubas.

“Estaba en campaña política para cargos nacionales muy importantes”. El ingeniero Raúl Cubas Grau fue elegido en 1998 candidato del Partido Colorado para la Vicepresidencia de la República en fórmula con Lino César Oviedo. Por problemas jurídicos, Oviedo se vio obligado a retirar su candidatura y Cubas asumió como presidenciable secundado por Luis María Argaña (“la campaña política se endurecía”).

“Subió muy alto en lo político”: Cubas y Argaña ganaron las elecciones nacionales en 1998.

“Tuvo que salir del país por circunstancias políticas”. Pocos meses después, en 1999 los acontecimientos generados tras el magnicidio del Vicepresidente Luis María Argaña, y las protestas y muertes del “Marzo paraguayo”, obligaron a Cubas a renunciar y asilarse en el Brasil.

En el 2002 Raúl Cubas retornó con su familia al Paraguay para afrontar los procesos jurídicos por hechos de corrupción y conspiración en la muerte de Argaña. Fue absuelto en ambos casos.

Parte del libro de Verónica Wiens donde habla de la «justicia divina». Foto: E’a.

“Asesinaron a una de sus hijas”. En el 2004, cuando la familia había perdido ya su “alto rango político”, fue secuestrada Cecilia Cubas por miembros de Ejército paraguayo del Pueblo (EPP). Pese al pago de la recompensa, la misma fue asesinada en febrero de 2005.

Así como refiere Wiens, Cubas y su ex esposa Mirta Gusinky, tienen “hijas”, más de una, La otra se llama Silvia.

La mansión. La familia Cubas era conocida entre otras cosas por su majestuosa mansión de Fernando de la Mora, ubicada en las cercanías del Quartier las Marías y a unas cuadras de la avenida Mariscal López.  La familia vendió la propiedad hace unos años, pero la zona es conocida hasta hoy popularmente como “Zona Mansión Cubas”.

Según describia una periodista argentina en los años de la presidencia del ingeniero, la mansión Cubas Grau es un palacete de estilo arquitectónico indefinido, pero tan opulento que se llegó a decir que tenía cuarenta salas de baño, aunque en realidad tiene diez. En su mejor época, la casona estaba rodeada por un jardín muy bien cuidado, con estatuas de mármol, pileta y parrilla. Una escalinata de aires monárquicos conduce a la puerta de la entrada principal. La propiedad -donde siete presidentes latinoamericanos y el príncipe Felipe de Borbón almorzaron el día de la asunción de Cubas- posee una señorial verja perimetral. En sus mejores tiempos también resplandecían en su estacionamiento varios Mercedes-Benz, varias 4×4, un BMW y un Alfa Romeo.

La historia de una zona prohibida de la mansión donde se comercializaban bebés y órganos es una difundida “leyenda urbana”, que nunca pasó de eso, al menos con denuncias formales.

 

 

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