EEUU: Comité del Senado aprobó proyecto de ley de prensa para “definir” quiénes son «periodistas»

Con argucias jurídicas buscan excluir a entidades como Wikileaks de la protección que brinda la Primera Enmienda, a fin de legalizar su amordazamiento. No reconocen como “periodistas” a los blogueros, independientes y otros, que deberán ser analizados caso por caso por un Juez que establecerá su condición.  La SIP no se ha pronunciado al respecto.

Congreso de los EEUU. Foto: NoticiasSIN

La Primera Enmienda de la Constitución de EEUU dispone que “el Congreso no hará ley ninguna (.) que limite la libertad de expresión o de la Prensa”. Esta es la gran traba que tiene el gobierno de los EEUU para amordazar a Wikileaks. Sin embargo, aparentemente encontraron como sortearla.

El Comité Judicial del Senado de EE.UU. aprobó el jueves pasado un proyecto de ley que “protege” a los periodistas de tener que cooperar en investigaciones del Gobierno, salvo en casos excepcionales, pero excluye a los blogueros independientes y a entidades como Wikileaks.

Con 13 votos a favor y cinco en contra, el Comité aprobó la medida bipartidista patrocinada por el senador demócrata Charles Schumer, después de que éste presentase una enmienda que define a los periodistas “protegidos” bajo la iniciativa.

La medida, que debe ser aprobada en el pleno del Senado, protege a los periodistas y a sus empleadores de tener que revelar información, incluyendo la identidad de fuentes anónimas, y establece un marco legal para determinar los límites de la protección de los datos recabados por estos.

El texto de la medida define a un periodista legítimo como aquel profesional que ha tenido un contrato laboral de al menos un año en los últimos 20 años, o de tres meses en los últimos cinco años; que cuenta con un amplio historial trabajando por cuenta propia en los últimos cinco años, o que es estudiante de periodismo.

También protege a profesionales de comunicación que, según la determinación de juez federal, también deben tener las protecciones contenidas en el proyecto de ley.

La iniciativa también delinea las excepciones bajo las que un periodista no tendrá el «privilegio» de rechazar una petición para divulgar su información.

Las excepciones incluyen casos de filtración de datos que podrían ayudar a prevenir o mitigar un acto de terrorismo o de amenaza a la seguridad nacional; casos en los que se identifique al responsable de un acto terrorista; casos en los que se podría prevenir o mitigar la muerte, secuestro o daño físico de personas, y casos en los que el periodista haya sido testigo o partícipe de un acto delictivo.

La trampa

El texto del proyecto excluye a «toda persona o entidad (…) cuya función principal, demostrada por la totalidad del trabajo de dicha persona o entidad, sea la de publicar documentos de fuentes originales que hayan sido reveladas sin autorización a dicha persona o entidad».

Esa disposición debería ser llamada la «cláusula Assange», según The Atlantic Wire. La misma fue agregada sobre el texto inicial después de que el comité del Senado se pasara la mayor parte del verano debatiendo cómo evitar que las filtraciones de Wikileaks estuvieran amparadas por la libertad de información; intención proclamada por la senadora Dianne Fenstein y su colega Dick Durbin. El proyectista original fue el demócrata Chuck Schumer.

¿Y qué pasa con los blogueros y otros independientes? Un juez federal será el que decidirá si se les puede considerar periodistas o no, y si su labor periodística está de acuerdo o no con la ley.

«Fuimos muy cuidadosos en este proyecto de ley para distinguir a los periodistas de aquellos que no deben tener protección, como Wikileaks y todos esos, y nos hemos asegurado de que sea así», había dicho Schumer.

Serán los magistrados quienes, caso por caso, decidirán si se va a aplicar, o no, a determinado individuo una Primera Enmienda que fue concebida para hacer universal la protección del derecho a la libertad de expresión.

Assange justamente había presentaba ante el fiscal federal de Alemania sendas demandas contra EEUU por «interferencia ilícita» de Washington contra sus actividades periodísticas desde territorio alemán. Una, por haber utilizado los resultados de las operaciones ilícitas del espionaje estadounidense dentro de Alemania en 2009 para incriminar a la soldado Chelsea (antes Bradley) Manning y conseguir que fuera condenada a 35 años de prisión por filtrar a Wikileaks pruebas de crímenes de guerra de EEUU que siguen impunes.

La SIP se llama a silencio

La Sociedad Interamericana de Prensa, ente que aglutina a los propietarios de medios de comunicación del continente, integrado en Paraguay por Aldo Zuccolillo (Abc Color) y Los Domínguez del Grupo La Nación, acostumbran a emitir alarmantes pronunciamientos cuando gobiernos latinoamericanos impulsan proyectos de democratización de la comunicación. Sin embargo hasta el momento, en este caso así como en diversas y constantes violaciones a la libertad de prensa perpetradas por los EEUU se llaman a silencio.

Fuente: EFE, Atlantic Wire, Uypress

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