Economista advierte que inflación puede aumentar nuevamente la pobreza extrema

La economista Verónica Serafini pide prudencia ante la última encuesta que arroja una reducción de la pobreza de 10%. Advierte que la medición se sostiene casi exclusivamente en el factor ingreso. “Con solo recuperar el ritmo de inflación de años anteriores, la pobreza extrema podría aumentar entre 10% y 20%”, indicó.

La economista Verónica Serafini. Foto: cadep.org.py.

La economista Verónica Serafini. Foto: cadep.org.py.

Los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares 2012-2013 de la Dirección General de Encuestas, Estadísticas y Censos (DGEEC) -difundidos días atrás por el gobierno de Horacio Cartes-  indican que la pobreza total en el país se redujo del 32% al 23%, y la pobreza extrema del 19% al 10%. Estos datos parecen frágiles, a juzgar por las aclaraciones, precisiones y contextos dados en esta nota por Verónica Serafini, economista investigadora y ex viceministra de Hacienda durante el gobierno de Fernando Lugo.

Serafini aclara que aún no pudo realizar un análisis pormenorizado de los resultados de la encuesta de marras, pero agrega que sí se puede señalar que los factores que arrojan esos resultados son varios. Citó al crecimiento económico, los programas sociales, la reducción del ritmo del crecimiento de los precios, y también los gastos en infraestructura y en la agricultura familiar.

“Este año se espera un nivel más alto de inflación, con solo recuperar el ritmo de los años anteriores, la pobreza extrema podría aumentar entre 10% y 20% nuevamente. Esto ocurrirá si no hay una política clara de producción de alimentos y de supervisión de comportamientos abusivos por parte de las empresas que venden productos básicos de la canasta familiar”, explicó en otro momento de la entrevista, al referirse al control de los precios de los alimentos de los últimos dos años, el principal factor que favoreció esta relativa reducción de la pobreza.

Foto: Facebook.

El aumento del ingreso de los pobres en 200.000 guaraníes no significa que haya mejorado el nivel de vida, afirma la economista. Foto: Facebook.

La economista considera que la expansión del gasto en los programas sociales, en infraestructura y en la agricultura familiar tuvo impacto positivo en la generación de empleos y en la producción agrícola, lo cual a su vez contribuyó al crecimiento económico. No obstante advierte que es difícil saber “cuánto del crecimiento se debe a condiciones propias del dinamismo de mercado y cuánto al impulso dado desde el gasto público”, como por ejemplo a los programas de ayuda a los pobres de los últimos 10 años desde el Estado.

Respecto de la generación de nuevos puestos de trabajo, dijo que  “hay que ser prudentes con una visión exageradamente optimista”. Se están creando empleos, reconoce, pero no son formales, matiza la economista.  “La tasa de formalización (incorporación a IPS) está siendo mucho más lenta que la tasa de crecimiento del PIB, son empleos sin calidad”, sentenció.  Además recordó que una parte de esta formalización no se está debiendo solo al crecimiento económico, sino a que IPS está incorporando nuevos colectivos laborales, producto de una reforma que ya lleva varios años.

Con relación al aumento de los ingresos de poblaciones que estaban en la franja de pobreza, señala que este dato “es apenas uno de los determinantes del bienestar”. Explica que no cabe duda que si aumenta el ingreso, las personas tienen mayores oportunidades económicas. Sin embargo, relativiza este dato contextualizando que  “hoy en día la mirada del desarrollo está puesta además en otros determinantes como el acceso a una educación de calidad, de empleos de calidad, servicios de salud”.

“Que aumente el ingreso de los pobres en 200.000 por mes en dos años no significa que su bienestar haya cambiado radicalmente”, concluye la economista.

 

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