“E’a hace un periodismo de contrapoder desde la orilla de la centralidad de los grandes medios”

Redacción E’a

Fotografías de Juanjo Ivaldi Saldívar

 

El 7 de agosto E’a cumplirá nueve años. Comenzó como periódico papel, ahora se consolida como medio digital. Han pasado muchas cosas en este medio de trabajadores de la comunicación. Su director, Arístides Ortiz, nos cuenta que internet exige mayor capacidad técnica, de chequeo y selección, y mucha lucidez para instalar los temas de agenda de contrapoder en una red dominada  por las grandes plataformas.

Acá un repaso por estos nueve años.

Comentanos, Arístides, cómo llegamos a estos nueve años de publicación de E’a

Llegamos gracias a la vocación y a la voluntad de un colectivo de periodistas que se había articulado diez años atrás. La fuerza de aquella articulación -cuyas primeras reuniones se realizaron en el local del Sindicato de Periodistas del Paraguay ubicado sobre la calle Herrera- llega hasta hoy, con la web E’a publicando obstinadamente aún en la red; haciendo un periodismo en la orilla, sí, pero escribiendo nuestra propia agenda, escribiendo lo que creemos y sabemos. Es cierto que hemos llegado con el colectivo reducido: varios miembros han ido a construir, legítimamente, sus propios espacios para seguir construyendo este país; es también cierto que padecemos penurias económicas y repetimos algunos errores, pero lo importante es que seguimos sosteniendo E’a hasta hoy.

Se creía que internet abriría una puerta más abierta y menos cara a la comunicación de contenidos. Aun si así fuese, en la experiencia, se han demostrado que el costo de producción, el mantenimiento de la web y posicionarla con velocidad y plasticidad, en un enorme mercado de contenidos, son tareas de gran esfuerzo y necesario colchón de capital.

Sí, internet tiene sus complejidades, su lado oscuro, su concentración de poder y control del flujo de comunicación por parte de las grandes plataformas como Google y Facebook. Pero pese a esta complejidad, ofrece más posibilidades que el espacio no digital -el de los medios tradicionales- para hacer un periodismo por fuera del gran capital, un periodismo de contrapoder, que es el genuino. Publicamos E’a impreso hasta inicios del 2011 y ya no pudimos sostener su costo ni su distribución ni su carga de trabajo. Esta imposibilidad nos permitió ver las potencialidades de internet. Así que pasamos enteramente al digital.

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La gran ventaja de internet para medios como el nuestro es que no se necesitan mucha plata e infraestructura grande para construir un contenido periodístico que llegue masivamente a los lectores, porque la estructura virtual de la red es mágica para superar aquellos obstáculos del periodismo tradicional. Respecto a la producción del contenido periodístico en la red, de ningún modo es más fácil que en el otro espacio: aunque sí cambia la forma, hay que ser rigurosos en producir contenidos de calidad, sin mentir al lector, sin perderse en el infinito océano de la red. Sí hace falta plata en internet para sostener, fundamentalmente, los recursos humanos profesionales: un periodismo de calidad, comprometido y riguroso no se puede hacer copiando lo que postean los usuarios de Facebook. Es cierto que la gente –como ha ocurrido siempre-, es la que produce la comunicación en internet, pero ella no tiene las herramientas técnicas, la formación, para escribir una buena información, un buen título, un correcto enfoque, un cuidadoso chequeo de la fuente, un necesario contexto. Hasta te diría que internet exige una profesionalidad superior a la que la prensa tradicional exige para hacer periodismo, por la capacidad de selección, de chequeo, de manejo de diversas herramientas de navegación y de claridad que el periodista debe desplegar en la red, para que esa montaña de información no lo trague.

¿Y cuál es el tipo de periodismo que E’a hace en la red?

Nosotros venimos de un periodismo “de trinchera”, porque desde nuestro origen hasta hoy nos sentimos comprometidos con la agenda política de los movimientos sociales del país. Este compromiso nos ha llevado, muchas veces, a los excesos del periodismo rayano al panfleto, a la soberbia de sentirnos dueños de la “única verdad” por creernos portadores del poder de las mayorías. Quiero creer que hoy, los que quedamos de aquel colectivo inicial, estamos revisando aquella forma equivocada de ejercer el periodismo, y estamos apegándonos más a la humilde tarea de decir lo mejor posible sólo una de las tantas verdades, desde un lugar muy bien definido. Ese lugar que tiene al lector, a la gente, como sujeto y verbo de nuestra lealtad al escribir, al colocar una foto o un video para informar, investigar y analizar; un lugar por fuera del poder real que exige, no la neutralidad que no existe, sino la honestidad y la aproximación, hasta lo posible, a la objetividad. Digo que si escribimos una información crítica sobre Horacio Cartes o Aldo Zuccolillo, tenemos que contar sólo lo que encontramos en la realidad objetiva de estas personas, y no inventar cosas; no por un purismo ontológico, sino por respeto al pacto con el lector: no mentir. Porque los que somos hijos de lo que se llama izquierda, muchas veces solemos invocar a la “revolución” o al “pueblo” para cometer fechorías o ineficiencias, en este caso en el periodismo. Así, lo que E’a intenta es un periodismo nada neutral pero honesto; E’a hace un periodismo de contrapoder desde la orilla de la centralidad de los grandes medios, tratando de cuidar las formas necesarias de la mediación humilde y rigurosa para llegar al lector, no las formas del periodismo narcisista y morboso que pretende ser la estrella y el protagonista de su información, un tipo de periodismo que se está fabricando en cantidad industrial en estos tiempos de desesperada fascinación por el autoretrato.

Arístides Ortiz Duarte, director de E'a.

Arístides Ortiz Duarte, director de E’a.

Cuál es la agenda de temas que aborda el medio.          

Un lector asiduo de E’a identifica fácilmente los temas de la realidad ante los que nosotros nos posicionamos leyéndolos e interpretándolos periodísticamente. E’a intenta construir agenda con todos los temas que los grandes conglomerados de medios minimizan, obvian o manipulan porque contradicen sus intereses económicos y políticos; es decir, los de sus propietarios. La concentración de la propiedad de los medios, el control que ejercen los grupos de poder de facto sobre los administradores del Estado y los partidos políticos, la negada agenda de los pueblos originarios y los campesinos, las causas profundas de la desigualdad que van más allá de la simple corrupción, o la destrucción ecológica, son asuntos que contienen nuestra agenda periodística. Algunas veces no lo hacemos por falta de recursos económicos, otras lo hacemos con torpeza, otras con insuficiencia, pero las más de las veces tenemos presencia ante estos temas; sobre todo cuando saltan a la coyuntura, que es el momento en que la gente presta atención a aquellos asuntos centrales para ir resolviendo los problemas del país. Y notamos que los lectores  reciben nuestra agenda con beneplácito, porque los grandes  medios no publican esos temas, conflictivos para sus intereses. Aquí está la veta de E’a, que sin dudas debemos aprovecharla mejor.

-En algún momento, tal vez fue su mejor momento, E’a apostó  a competir con la producción de contendidos informativos diarios. Hoy se lo ve con más contenidos de fondo, algunas crónicas, reportajes, análisis y comentarios, pero se lo siente menos en el tráfico informativo de la red. ¿Volverá E’a a la producción diaria de contenidos informativos, o avanzará en esa línea de trabajar contenidos más temáticos?

Hace un poco más de dos años y medio, E’a llegó a tener un equipo de redactores con varios periodistas rentados para escribir noticias diariamente. Ese ritmo diario de producir 10 a 12 noticias, de intentar pelear la agenda diaria a los grandes medios, decayó porque no pudimos mantener un presupuesto mensual para pagar a todo ese equipo de profesionales. Y la causa es que no supimos gestionar más recursos para nuestro medio, nuestra debilidad principal, diría yo, en este proyecto periodístico. Al ser víctimas de nuestra propia limitación, vimos desde otro lugar cómo hacer un periodismo sin el vértigo noticioso en internet, con los pocos recursos que tenemos y con las posibilidades que ofrece la red: tener presencia en determinadas coyunturas políticas, económicas o sociales del país, coyunturas relevantes donde el país concentra su atención y en las que es imprescindible hacer presencia periodística desde la orilla; y también intervenir por iniciativa propia con notas de investigación, reportajes y análisis a fondo sobre determinados temas que nosotros elegimos. Este es nuestro abordaje de hoy.

Este abordaje de fondo y ante determinadas coyunturas, nos impide disputar la agenda noticiosa diaria, pero nos habilita a ir más a la raíz de los problemas estratégicos del país, a llegar a un nicho de lectores de mucha calidad que ya tiene su lugar en internet, sean lectores con pensamiento de derecha, de centro o izquierda; este abordaje también nos salva de esas noticias que duran milisegundos en los posteos de facebook y que luego van a la vacuidad del cosmos, sin que sirva a nadie.

Si dependiera solo de mi, este debería ser el abordaje de E’a en el presente y el futuro. Porque es un abordaje que le da más sentido al trabajo periodístico; lo otro, ese vértigo de periodismo en milisegundos en la red, deja mucho estrés y vacío al periodista, mientras alimenta de datos a las grandes plataformas como Facebook y Google, con los que están haciendo fortunas incalculables a costa de la producción de contenido de los medios digitales.

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E’a es una herramienta de trabajadores de la comunicación y de construcción paritaria. Esa complejidad cómo se administra, qué fuerza tiene y que debilidades ubicás en esta historia de sostener el periódico desde lo colectivo.

No se puede hacer periodismo de contrapoder si no se construye un colectivo de personas que tengan una visión política común, un entendimiento común de por qué y para qué hacer periodismo. Porque la otra forma de hacer periodismo es sobre la base del narcisismo de una persona y del dinero que ésta pueda poseer.  Creo que lo colectivo fue y es la gran fortaleza de E’a. Sin negar, claro está, que nosotros también padecemos, en cierto grado, ese gran mal de estos tiempos: el individualismo esquizoide, la gran construcción cultural del Capitalismo en la que estamos todos.

Respecto de nuestras debilidades, que son muchas, percibo que nos hemos cerrado mucho como colectivo; hemos cerrado –consciente o inconsciente- la puerta de nuestro proyecto a nuevos integrantes, por el temor y el rechazo a un pensamiento, a una práctica diferente a nosotros. Y al no poder sumar a más gente, fuimos restando. No estamos pudiendo –y me incluyo enfáticamente en esta imposibilidad- recrear el colectivo, con nuevos liderazgos, nuevas formas de hacer las cosas. Y lo que no se recrea, lo que no muere y renace continuamente, se sabe: acaba.

¿Cómo se financia el periódico?

Nuestra fuente de financiación ha sido siempre diversa, hasta hoy: fuerza de trabajo voluntario, el 10% del total de los presupuestos de los trabajos que la Cooperativa Atycom –propietaria de E’a- realiza; proyectos con financiación no reembolsables de agencias de cooperación del exterior; algunas pocas publicidades, donaciones de personas que se identifican con la línea de E’a. Que nos den toda la plata que quieran, ya que nuestra autonomía no es negociable: nosotros no jugamos en equipos ajenos. Pero la fuente de financiación fundamental sigue siendo el trabajo de los que integramos el colectivo, y el de muchos colaboradores que escriben notas en nuestro medio voluntariamente.

Quiénes lo integran y quiénes lo pueden integrar

No quiero dar algunos nombres, porque cometería la injusticia de no nombrar otros. Llegamos a ser alrededor de 22 los miembros del colectivo E’a 10 años atrás. Hoy somos 8 o 9. Casi todos escriben en E’a. Y lo pueden integrar los que quieran hacer periodismo acorde a la línea de E’a, incluso aquellos que no están tan de acuerdo con nosotros. Estamos abiertos.

Para terminar, cuáles son los desafíos que tenemos para mantener vital nuestro medio,  periodísticamente hablando.

Abrirnos a nuevos miembros y nuevas ideas, avanzar más decididamente en el tránsito de la cultura impresa a la cultura digital, aprendiendo su lenguaje multimedio, sus formas, el manejo de sus múltiples herramientas; aprender a gestionar el proyecto para acceder a recursos económicos, a trabajar duro cada uno de nosotros en lo que sabemos, y capacitarnos permanentemente.

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