¿Dónde estamos? Preguntan nuestros muertos

Referentes de la izquierda paraguaya aglutinados en el Frente Guasu manifiestan su interés en realizar acuerdos en el parlamento con la A.N.R. (fuerza política mayoritaria), según ellos «para dar gobernabilidad y aprobar proyectos sociales y políticos de interés común.»

Días pasados el  Gobierno Paraguayo a través del  decreto Nro 11.019 autorizó el pago de la indemnización a un histórico miembro del Partido Comunista Paraguayo, indemnización ganada en un juicio al Estado Paraguayo por más de dos décadas de encierro  injusto como preso político en los calabozos de la dictadura stronista, dictadura sostenida por las FF.AA. y la A.N.R.

A la par de una pequeña sensación de justicia histórica, referentes de la izquierda paraguaya aglutinados en el Frente Guasu manifiestan su interés en realizar acuerdos en el parlamento con la A.N.R. (fuerza política mayoritaria), según ellos para dar «gobernabilidad y aprobar proyectos sociales y políticos de interés común.»

Frente a tan contradictorias informaciones tal vez muchos nos preguntamos: ¿y la memoria? ¿y nuestros muertos y desaparecidos? ¿y Curuguaty, que paso? ¿y el golpe parlamentario?. Tan fácilmente, con la escusa de la coyuntura política o la “realpolitik” podemos sentarnos a negociar y a pactar con un partido que mantuvo al dictador como presidente honorable hasta el día de su muerte, fecha en que llevaron adelante actos de homenaje en la Junta de Gobierno del Partido Colorado. Hasta el momento desde dicha agrupación política con la que hoy el Frente Guasu intenta pactar en el parlamento no  se ha pedido perdón de manera pública ni se ha pedido justicia por la persecución, muerte y desaparición de miles de compatriotas y cuyos restos, están siendo ubicados actualmente en instalaciones de la Agrupación Especializada de la Policía Nacional, pero sin poder identificarlos, garantizando de esta forma la invisibilidad de nuestros muertos y la impunidad de los torturadores tanto materiales como morales que hasta hoy siguen en las filas de la A.N.R. y muchos en el mismo parlamento.

Tan fácilmente y en pos de cupos de poder y cargos se pueden  guardar las convicciones y la memoria como si fuese solo un accesorio verborrágico y decorativo de los sectores progresistas.

Donde han quedado nuestros muertos y desaparecidos de la dictadura, donde han quedado las investigaciones paralelas de la Masacre de Curuguaty, artificio montado por la derecha paraguaya para el golpe parlamentario y cuya principal expresión de poder político y económico es la A.N.R.

Esto no tiene que ver con un puritanismo político ni con un ultraizquierdismo, solamente tiene que ver con un respeto a nuestra historia que hasta la fecha no ha tenido justicia, tiene que ver con saber quiénes han destruido las bases sociales de este país, tiene que ver con hacer política para transformar y no para acomodarse al status quo.

Con coyunturas y acuerdos puntuales con sectores tradicionales que han mantenido y siguen manteniendo en la oscuridad a nuestro país se puede enterrar el último cúmulo de esperanza y dignidad para los que pedimos justicia histórica.

La historia deberá deslindar responsabilidades al respecto.

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