Docentes y niños de escuelas carpa son maltratados y torturados por la policía

Ñacunday. «Me llevaron preso en la comisaría y me hicieron declarar forzado, me garrotearon para declarar», relató el docente Juan Ángel Cardozo. Una madre denunció que su hijo fue golpeado camino a la escuela, y quedó con miedo, «ya no irá a la escuela». “Es muy triste que nos traten como criminales», indica un maestro.

Escuela carpa de Ñacunday. Foto: Ñacunday.

«Varias de las intervenciones de la Fiscalía y policías para defender los intereses de Favero, en la zona del Ñacunday, han derivado en graves violaciones a los derechos humanos de los campesinos, los niños y docentes de la escuela Carpa, quienes denuncian golpizas, torturas y apresamientos», expresa una gacetilla remitida por los docentes.

Unos 30 campesinos están imputados como invasores y en la actualidad enfrentan juicio oral. “Mientras los verdaderos invasores de tierras públicas como Favero y otros empresarios extranjeros del agro negocio gozan de impunidad, para depredar nuestras riquezas naturales y despojar de miles de hectáreas de tierras públicas al estado paraguayo, destaca la misiva enviada a nuestra redacción”, aseguran.

Maltrato a niños

Alma de Jesús de Insfrán,  madre de un niño que estudia en la escuela carpa del Ñacunday, dijo que policías maltrataron con violencia a su pequeño hijo. Señaló que el mismo  fue a eso de las 6.30 hs. camino a la escuela, la policía le agarro, tiró sus cuadernos al piso y le echó al suelo al niño, le hizo acostarse cuerpo a tierra y le pegaron por la cabeza, le dieron patadas por el culo.

“Mi niño dijo asustado que ya no irá a la escuela”, la violencia con que le trataron lo traumó por los múltiples golpes recibidos. Me duele como madre que le hagan esto a mi hijo. La golpiza al escuelero E. I., del séptimo grado, aseguran que le acarreó secuelas sicológicas severas, ya que a su corta edad fue víctima de represión injustificada de parte de las fuerzas públicas, sin comprender el por qué de la violencia contra él y su familia, que solo buscan un pedazo de tierra donde vivir y cultivar. Derecho que hoy solo tienen los hijos de extranjeros, indican.

“Mi hijo ya perdió varios días su estudio en la escuela a causa de la golpiza, también su profesor fue garroteado”.  En el maizal le hicieron acostarse en el suelo y le revisaron la mochila. El niño se entristeció por lo que le hicieron a su maestro.  Es feo lo que nos pasa en el Ñacunday.

Profesor de Escuela Carpa fue víctima de apresamiento y tortura

Juan Ángel Cardozo, secretario de la escuela Itinerante o Carpa, relató que cuando venía para la escuela carpa le interceptaron los policías, “mucho me maltrataron, me llevaron preso en la comisaría y me hicieron declarar forzado,  me garrotearon para declarar, desde que me agarraron me pegaron por la cabeza, me patearon y torturaron.

Aclaró que los docentes han venido a traer con mucha voluntad en la escuela itinerante. “Es muy triste que nos traten como criminales, nos han tenido presos por tres días en la comisaría de Ciudad del Este. Ellos no quisieron escuchar razones, a patadas nos llevaron presos, como si fuéramos delincuentes, frente a los niños de la escuela nos hicieron esto”.

Otro caso

Otro profesor Benicio Román Flores, afirmó que lo agredieron al salir de la escuela carpa, sin mediar palabras lo detuvieron y frente a un grupo de niños y niñas que me acompañaban, revisaron mi maletín donde tenía mis cuadernos de planeamiento educativo, echando todo al suelo en la tierra y sobre el pasto.

Los niños huyeron por el temor al monte desesperados, muchos tardaron en ser encontrados porque no volvieron por el miedo a los policías a sus casas, relatan.

“Es indignante que en Paraguay  los paraguayos suframos todo tipo de atropellos, que padezcamos de represión y barbarie. No habrá niños que quieran venir a una escuela donde policías y fiscales reprimen con violencia. Es por ello, que hay deserción escolar».

Se usan policías a caballo, helicópteros y carros hidrantes para reprimir a los campesinos, sus hijos y docentes de la escuela carpa, denunciaron.

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