Divididos aplastó Formosa con un memorable show

La banda de Ricardo Mollo y Diego Arnedo repasó sus clásicos durante su concierto del domingo pasado. Fotos: Jorge Vallejos

Imagen tomada en el concierto. Ricardo Mollo en escena.

Salir a asustar

Por primera vez en sus más de 23 años de carrera, Divididos se presentó en la ciudad de Formosa y arrasó con todo, gracias a un contundente y magistral show de 2 horas 44 minutos que el público disfrutó de principio a fin. Y como suele suceder con un concierto de Divididos, las expectativas eran altísimas..y como suele suceder con un concierto de Divididos, el grupo las superó ampliamente, pues se sabe que el fuerte de la banda son los shows en vivo. Los seguidores de la banda no sólo saltaron, gritaron y aguantaron estoicamente durante casi 3 horas, sino que también pedían más y más temas hasta el final del show.El clima era de fiesta y la lista de canciones larguísima, (superaron las 25, seguro). Según un testigo de la prueba de sonido, el responsable de armar dicha lista fue Diego Arnedo, bajista y compositor de la banda. Y así nomás fue que apenas pasadas las 21:00 horas del domingo 22 de julio, Divididos arrancóel conciertocon el potente “Salir a comprar”, en el Anfiteatro de la Juventud de la ciudad de Formosa, ante más de 3000 personas.

Durante el show, resultó agradable y hasta un tanto sorprendente escuchar las veces que el guitarrista Ricardo Mollo recordó al legendario cantante de Sumo. “Dedicada al señor Luca Prodan, una persona a la que quisimos y queremos mucho, y que seguramente viviría acá ahora”, palabras previas al clásico “Spaguetti del rock”, a lo quela gente respondió con un cántico que decía que “Luca no murió”. Antes, había dedicado “Tanto antojo” a un niño formoseño llamado Luca. Para el momento de “Sisters” invitaron al guitarrita Diego Florentín, quien fue el único músico invitado en toda la noche. “Ahora vamos con una tarantela italiana compuesta por un músico italiano que ya ha partido hace años”, decía Mollo, quién continuaba con las recordaciones a Luca. Ahí mismo empezaron a sonar los acordes del primero de los varios clásicos que tocarían de Sumo y de la mano de“Regtest” el reggae seguía brillando en la noche formoseña.

Uno de los puntos altos de la noche se vivió con el emocionante “El arriero”,original de Atahualpa Yupanqui, en donde Mollo cantó cada palabra de esa sentida letra con alma y corazón, además de tocar unos solos de guitarra increíbles, todo al mismo tiempo. Cuando el guitarrista repetía: “las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”, conmovía y paralizabacon tan tremenda frase. Un coverúnico con el sello propio del trío.

Vientito de Formosa

“Como nunca vinimos, tenemos que tocar todos los temas”, advertíaMollo, al momento que deformaba solos de guitarra de LedZeppelin como previa antes dela potente “Nene de antes”. Decía Mollo: “‘Amapola del 66’ registra todas las peripecias que vengo pasando con este tipo que ven ahí, con quien vengo tocando desde 1978”, refiriéndose a Diego Arnedo, bajista con quien tocó en Sumo y con quién luego formaría Divididos. Era genial ver la química que existeentre el guitarrista y el bajista sobre el escenario, quiénes con tan sólo unos guiños y miradas saben exactamente dónde meter el toque justo en cada canción. Por supuesto, ayudados por el enorme talento del hombre/máquina que es el baterista CatrielCiavarella, quién tocó durante toda la noche como si fuera la última vez que lo hacía en su vida. Era imponente e impresionante ver la manera en que este muchacho de 33 años le daba y le daba a los parches. El lugar de baterista de Divididos lo tiene más que merecido, sin ninguna duda.

El sonido era sencillamente extraordinario e impecable, nada más ver la cantidad de equipos sobre el escenario ya lo aseguraba, las luces se vieronespectaculares, y el Anfiteatro de la Juventud es el lugar perfecto para shows de esta magnitud, en donde,además,a través de dos pantallas gigantes podías seguir los movimientos de cada uno de los músicos, del cual cada uno de ellos un espectáculo aparte, porquelos tres son instrumentistasdeun nivel asombroso.

No faltaron los clásicos propios:“Paisano de Hurlingham”, “Rasputín/HeyJude”,  la poderosísima “Paraguay”(canción que Mollo dedicó a todos aquellos que cruzaron la frontera para estar presentes esa noche), ese verdadero detonador de emociones que es “El 38”y ese tema increíble llamado“Aladelta”, a la cual le engancharon nada menos que “El ojo blindado”, una joya de Sumocon la que se desató un pogo de grandes proporciones al frente del escenario. Tampoco faltaron los covers:además de “El Arriero”, cuando empezaron a sonar los acordes  de “Sucio y desprolijo” de Pappo,cabe recordar que también se armó otro terrible pogo. Asimismo sonaron varias canciones de “Amapola del 66”, último disco de la banda, del cual se escucharon “Amapola del 66” y “Hombre en U”, entre varios otros.

Finalmente, llegó el cierre casi obligatorio con una canción de Sumo, sonaba “Nextweek”, uno de los tantos clásicos de la banda de Luca Prodan.Así, luego de casi 3 horas, Ricardo Mollo, Diego Arnedo y CatrielCiavarella se despedían tan emocionados como lo estaba el público, que en ese momento los veneraba y agradecía por el gran concierto que acababan de ofrecer, público que se hubiese quedado sin problemas otras 2 horas 44 minutos más a seguir viendo a Divididos. El show llegaba a su fin, en una noche que quedará grabada por mucho tiempo en la memoria de las más de 3000 personas presentes.      Vale destacar que luego del fin de Sumo y la separación de Los Redondos, Divididos es la última gran banda del rock argentino que queda activa y en excelentes condiciones. La aplanadora del rock se presentó en Formosa y el estruendo hizo eco en Asunción. Quela próxima sea, por favor, en nuestra capital. Amén.

 

 

 

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