Director regional de Oxfam: “Las élites económicas han capturado las decisiones políticas”

Durante un conversatorio de una hora y media realizado anoche en el centro de eventos El Granel, y acompañado del director de Oxfam en Paraguay, Oscar López, Ticehurst habló sobre “Concentración de la riqueza y desigualdad extrema”, dentro del cual citó la larga lista de problemas sociales que no pueden resolverse por la oposición de los que detentan el poder económicos en nuestros países.  Y puso como ejemplo a Paraguay.

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“Paraguay padece una de las mayores concentraciones de tierra en el mundo, con el 1,6% de los propietarios dueños del 80% de las tierras agrícolas y ganaderas”, dijo el alto ejecutivo de la organización internacional, y agregó que el 92% de las tierras cultivadas en el país están ocupadas por el monocultivo de la soja y otros rubros, un fenómeno que expulsa a cientos de miles de campesinos y campesinas del campo a la ciudad, remató.

El conversatorio fue organizado por la oficina de Oxfam en Paraguay. La charla fue moderada por Oscar López. Destacados economistas e investigadores sociales como Dionisio Borda, Lila Moliniers, Luis Ortiz y Hugo Valiente participaron del conversatorio.

Ticehurst, actual director de Oxfam para América Latina y el Caribe, recordó que aquella concentración de la tierra está directamente vinculada a la política fiscal regresiva que se viene aplicando históricamente en Paraguay. “Este es un país donde el 80% de lo recaudado por el sistema tributario del Estado viene de los impuestos indirectos, es decir de las mayorías sociales”, recordó, subrayando que ese 20% es tributado por los más ricos del país.

Aquellas élites económicas no solo avanzan sobre la propiedad de la tierra, sino también en la de los medios de comunicación de nuestros países. En este sentido puso como ejemplo las recientes adquisiciones de varios medios de comunicación por parte del grupo empresarial del presidente Horacio Cartes, publicados en la prensa.

El expositor puso como una de las víctimas principales de la desigualdad en el mundo a las mujeres, mediante la discriminación de género en los salarios y en las oportunidades de trabajo. Ticehurst ejemplifico el caso paraguayo: “Una ley de la República establece que las mujeres que trabajan como empleadas domésticas  ganen solo el 60% del salario mínimo”.

“¿Quiénes son los que se oponen a los cambios para reducir la desigualdad en nuestros países?”, se preguntó Ticehurst; “…Son esas mismas élites económicas que han conseguido la captura de las decisiones políticas”, se respondió.

Remarcó que el objetivo de las sociedades latinoamericanas debe ser la aplicación de políticas públicas que “garanticen derechos, y no asistencialismo…”, aunque valoró la asistencia social a los pobres extremos para alimentación y otras necesidades elementales para la vida. “…nuestros estados deben aplicar un abanico de políticas públicas, múltiples, para reducir la desigualdad…”, concluyó Ticehurst.

 

 

 

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