Director del periódico El Mercurio de Chile al banquillo en Tribunales por su apoyo al golpe de Pinochet

Agustín Edwards, de 86 años, tuvo que ir a declarar también por la financiación de la CIA al principal diario del país. Es la primera vez que el poderoso empresario, uno de los pilares de la prensa de derecha continental, tuvo que pasar por tribunales. Y acudió patrocinado por los mismos abogados que defendieron al dictador en dos causas.

El director de El Mercurio Agustín Edwards Eastman. Foto: La Segunda/ Wikipedia.

Por primera vez en su vida, Agustín Edwards, dueño de la poderosa cadena periodística El Mercurio y uno de los intocables del empresariado chileno, prestó declaración esta semana ante el juez que tramita una querella para establecer quiénes fueron los instigadores civiles del sangriento golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. El juez Mario Carroza tiene en su despacho una voluminosa y documentada presentación de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, en la que el heredero único del diario de derecha aparece como principal responsable.

La causa en la que el abogado querellante Eduardo Contreras pretende que se juzgue a quienes gestaron, instigaron y respaldaron el golpe que comandó militarmente el general Augusto Pinochet, se abrió en enero pasado, y el titular de El Mercurio, uno de los periódicos de cabecera del Grupo de Diarios América (GDA), junto con el argentino La Nación, es el primer notable que se sienta ante el magistrado. «Hoy concurrió a mi despacho don Agustín Edwards en compañía de su abogado, Miguel Schweitzer, y fue interrogado por la querella presentada por las agrupaciones para averiguar los hechos anteriores al golpe militar», señaló Carroza.

Schweitzer, titular de uno de los bufetes de abogados más tradicionales de Chile y fuertemente ligado a los sectores ultraderechistas del ejército, no es un letrado cualquiera: fue uno de los defensores de Pinochet cuando el dictador estuvo retenido en Londres, gracias a un pedido de extradición formulado por el juez español Baltasar Garzón, que pretendía aplicar el principio de justica universal para juzgar los delitos de lesa humanidad de la dictadura. También fue su defensor cuando el general debió enfrentar juicios por corrupción en los estrados chilenos.

Carroza agregó que Edwards también fue interrogado en el marco de una segunda querella sobre la llamada Operación Colombo, una maniobra montada por grandes medios de Chile, Argentina y Brasil para negar que hubiera desaparecidos. En este caso, Edwards declaró como testigo por un título publicado en 1977 en La Segunda, uno de los vespertinos de El Mercurio, embarcado en ese plan de los grandes medios de los tres países, integrantes hoy del GDA. «Exterminados como ratones. Miristas se matan entre ellos», decía la tapa del diario en referencia a 119 militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) ejecutados por la policía política, a los que se quería hacer pasar como muertos en Buenos Aires en rencillas internas.

Uno de los titulares a los que hace mención la nota.

El juez se escudó en el secreto del sumario para no dar ningún detalle sobre las declaraciones de Edwards y, como dando por terminado el tema, agregó que despachó una orden para que la policía civil tome declaración al ex líder de los comandos ultraderechistas de Patria y Libertad, el abogado Pablo Rodríguez Grez, quien también formó parte del equipo jurídico que defendió a Pinochet en las querellas por violaciones a los Derechos Humanos.

El dinero para la desestabilización

La justicia chilena debería probar la complicidad de El Mercurio, y de Agustín Edwards en particular con la dictadura, tal como lo señala la querella que ayer logró que el intocable empresario periodístico se sentara en el banquillo. Al último heredero de la familia que se encuentra entre las fundadoras de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y del Grupo de Diarios América (GDA) se lo acusa de haber participado en la promoción del golpe de Estado contra el gobierno democrático de Salvador Allende. La tarea no debería ser difícil para el juez. Está acreditado que El Mercurio recibió abundante financiamiento de la CIA, con la anuencia del entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, justamente para eso, para desestabilizar al gobierno constitucional.

Un informe elaborado en 1975 por el senador Frank Church, y hoy guardado en la biblioteca del Congreso estadounidense, es lapidario. Dice: «Además de financiar a los partidos políticos, el Comité 40 (organismo de los servicios secretos norteamericanos) aprobó grandes sumas para sostener a los medios de oposición. La CIA gastó un millón y medio de dólares para apoyar a El Mercurio, el principal periódico del país y el canal más importante de propaganda contra Allende. Según documentos de la CIA, el diario tuvo un papel significativo en la preparación del escenario del golpe del 11 de setiembre de 1973.» En otra parte del Informe Church se identifica a Agustín Edwards como «el más confiable de los asesores de la CIA en Chile».

Fuente: Tiempo Argentino

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