Diputados aprueban convenio de cooperación con polémica dictadura africana

Acuerdo de cooperación «económica, científica, técnica y cultural». El Congreso paraguayo es conocido por sus “críticas” a la democracia venezolana, sin embargo, pacta  sin dudar con una de las dictaduras de los diamantes de sangre: Angola. Este país africano es considerado uno de los más corruptos y donde más violaciones de derechos humanos se cometen. En Argentina, un acuerdo entre el gobierno y el país africano generó polémica el año pasado.

Los diamantes son motivo de encarnizados conflictos. El periodista opositor angoleño Rafael Marques de Morais fue autor del libro «Diamantes de sangre», que luego fue llevado al cine. Foto: villatri.word

La Cámara de Diputados sancionó hoy el Proyecto de Ley, «Que  aprueba el acuerdo general de cooperación económica, científica, técnica y cultural entre el gobierno de la República del Paraguay y el gobierno de la República de Angola», aprobado por la Cámara de Senadores y remitido con Mensaje Nº 1865.

El diputado Óscar Silvero (ANR-Itapúa), titular de la Comisión de Relaciones Exteriores, solicitó la aprobación, debido a que Angola es la principal compradora de carne bovina. El documento se remite al Ejecutivo para su promulgación.

Dictadura

El año pasado, acuerdos comerciales entre el gobierno de Cristina Fernández y el gobierno de Angola había sido motivo de amplia polémica en la prensa opositora Argentina.

Angola, el país africano que hace 32 años es gobernado por una dictadura, según informes del 2012 de Transparencia Internacional, es uno de los Estados más corruptos del planeta. Una acusación que han respaldado otras organizaciones como Global Witness y Human Right Watch. La familia del dictador José Eduardo Dos Santos y sus amigos pudieran cosechar abultadas fortunas.

«Donde la esperanza de vida es de 51 años, […] donde la nafta y la cerveza son más baratas que un bidón de agua», según publicaba la prensa argentina.

En Angola brillan los contrastes. Es un país rico en recursos ricos: diamantes, petróleo y uranio. Pero el 40,5% de la población vive por debajo de la línea de pobreza.

Se cuentan por miles las personas que son obligadas a trabajar en la agricultura y minas de diamantes. Además, tiene un triste récord de importación: mujeres y niños angoleños están sometidos a la servidumbre doméstica en Sudáfrica, Namibia y en algunos países europeos. Es un país de tránsito para la cocaína que viaja a Europa occidental y a otras naciones africanas.

Angola fue incluido entre los países en los que se cometen violaciones a los derechos humanos, tanto por organismos de Naciones Unidas como por entidades supranacionales no gubernamentales, entre ellos Human Rights y Amnistía Internacional.

Esta última ONG multilateral incluyó, en su último informe de 2011, denuncias sobre «homicidios ilegítimos, desalojos forzosos, límites a la libertad de reunión, presos políticos, violaciones a los derechos de personas migrantes», principalmente en Cabinda, una provincia que está enclavada entre las repúblicas del Congo y Zaire, separada de la unidad territorial angoleña.

Según informes de organismos de derechos humanos, en Angola los niños son mutilados para que no escapen de las minas de diamante, sometiéndolos a un sangriento corte de cuchillo en la parte posterior de los tobillos justo por debajo del tendón de Aquiles, lo cual les impide correr. Es por este motivo que la Nación se conoce como «Angola, Diamantes de Sangre».

Es uno de los países con mayor tasa de mortalidad infantil. Mueren 260 bebés por cada 1.000 nacimientos. Desde que se descubrieron las minas de diamantes, estas han sido caldo de cultivo para las más violentas y sangrientas crueldades contra los niños. La explotación sexual infantil, trata de personas y narcotráfico, encuentran su apogeo en Angola. Menores de 18 años no tienen otra alternativa que prostituirse para sobrevivir en las minas de diamantes de Angola, según denuncia la organización Save the Children.

Venezuela

A la hora de “defender” la «democracia» y los “derechos humanos”, el Congreso paraguayo, la mayoría de los partidos de derecha que lo integran, tiene una especial fijación por la república bolivariana de Venezuela. Los partidos conservadores siempre rechazaron el ingreso de Venezuela al Mercosur, aduciendo diferencias políticas con el fallecido presidente Hugo Chávez y el oficialismo.

Ahora el gobierno de Horacio Cartes, desconoce como socio a Venezuela en el Mercosur, y reclama la titularidad del bloque tras haber sido suspendido por el golpe de Estado parlamentario del 2012.

 

Comentarios

Publicá tu comentario