Diócesis dice que tienen “estima” a cura represor por su “calidez humana”

Argumentaron que protegían al sacerdote Aldo Vara, denunciado por delitos de lesa humanidad en Argentina, porque no tenía “sanción canónica”. Incluso oficiaba misas en Ciudad del Este. “No nos cabe más que estar agradecidos por la entrega y sacrificio demostrados por el padre”, expresaron las autoridades religiosas.

Rogelio Livieres, está a cargo de la Diócesis de CDE. Foto: Diócesis de Ciudad del Este.

Rogelio Livieres, está a cargo de la Diócesis de CDE. Foto: Diócesis de Ciudad del Este.

La Diócesis de Ciudad del Este, cuya cabeza principal es el obispo Rogelio Livieres Plano, confirmó que lo tenían resguardado al cura argentino Aldo Vara, reclamado en su país por denuncias de delitos de lesa humanidad en la dictadura del vecino país. “Fue recibido en la Diócesis de Ciudad del Este a pedido de su Obispo”, expresaron.

En un comunicado, la Diócesis indicó que Vara estuvo ayudando en la liturgia y otras actividades, según se lo permitían su avanzada edad y su delicado estado de salud. “El citado sacerdote goza de la estima de la comunidad parroquial por sus servicios y calidez humana”, expresaron.

Además, admitieron que el padre Vara colaboró en la Parroquia Virgen del Rosario del barrio Pablo Rojas de Ciudad del Este, tal como lo afirmó ya en medios de prensa el cura párroco Ecar Rolón. “Esto era posible al no existir sanción canónica contra el mencionado sacerdote”, argumentaron.

“Por lo que respecta a la Diócesis, no nos cabe más que estar agradecidos por la entrega y sacrificio demostrados por el padre durante este poco tiempo en que estuvo desarrollando actividades pastorales”, remataron.

Participación en secuestros y torturas de la dictadura

Una foto de Aldo Vara mucho más joven cuando oficiaba de capellán del Ejército argentino. Fuente: Página 12

Una foto de Aldo Vara mucho más joven cuando oficiaba de capellán del Ejército argentino. Fuente: Página 12

De 1971 a 1979, Vara estuvo como Capellán del Comando del V Cuerpo de Ejército y del Batallón de Comunicaciones de Comando 181, con el grado castrense de «capitán», y se encontraba prófugo desde el 7 de agosto del año pasado, cuando se ordenó su captura.

Los fiscales argentinos Miguel Palazzani y José Nebbia imputaron a Vara una supuesta participación en delitos de secuestros, torturas y homicidios perpetrados contra un centenar de víctimas en «La Escuelita» y otros centros clandestinos de detención que funcionaron en Bahía Blanca.

Para los acusadores las pruebas reunidas «dan cuenta de la presencia de Vara» en los centros clandestinos e incluso «en su oficina del Batallón de Comunicaciones 181, al que estaba asignado, fue lugar de cautiverio de varias de las víctimas que pasaron por ese centro clandestino».

«El rol de Vara no fue el de dictar su homilía en la capilla o llevar los oficios de la institución eclesiástica al Ejército, sino, y en ejercicio de su función militar, garantizó la continuidad de la privación ilegal de la libertad y torturó psíquicamente a los cautivos», indicaron.

El 28 de abril pasado se entregó a la Interpol. Por disposición del juez penal de Garantías, Hugo Sosa Pasmor, el padre Vara guarda prisión domiciliaria en la Parroquia Virgen del Rosario, aguardando el reclamo de las autoridades argentinas.

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