Despenalización del aborto salvaría muchas vidas

En Uruguay, la despenalización del aborto va camino a ser ley. Para el presidente uruguayo, José Mujica, de aprobarse, será un gran avance para reducir tanto los abortos como las muertes por aborto. En Paraguay es la primera causa de muerte materna.

En Uruguay los diputados aprobaron un proyecto de ley que permitirá a las mujeres, hasta la semana 12 de gestación, interrumpir voluntariamente el embarazo.

En Uruguay, la posible despenalización del aborto es un tema que acapara la agenda de noticias de las radios, diarios y televisoras.

El miércoles último, los diputados aprobaron por apenas un voto un proyecto de ley que permitirá a las mujeres, hasta la semana 12 de gestación, interrumpir voluntariamente el embarazo. La propuesta legislativa se dirige ahora al Senado, donde se espera su aprobación, ya que contaría con los votos necesarios.

Con ello, Uruguay se uniría a Cuba como los únicos dos países latinoamericanos que despenalizan el aborto voluntario. Aunque en el caso del país del Cono Sur, el hecho ocurre en medio de una fuerte controversia dentro de su sociedad.

El presidente de Uruguay, José Mujica, no es ajeno a las profundas divisiones y posiciones encontradas que genera este tema.

Sin embargo, según Mujica una despenalización podría no sólo evitar muertes en interrupciones de embarazos de manera clandestina, sino que además podría ocasionar una reducción en el número de abortos.

«Todo el mundo está contra el aborto. Pero si se le brinda apoyo a una mujer sola que toma esta decisión, hay quienes pensamos que muchas retrocederían», señaló. «Por esa vía salvaríamos más vidas», le dijo a BBC Mundo en una entrevista.

Organizaciones no gubernamentales uruguayas que respaldan la despenalización calculan que pueden darse unos 30.000 abortos clandestinos cada año. Sin embargo, el carácter secreto de estas operaciones vuelve difícil cotejar su veracidad.

«Sé que este es un tema que desgarra a todos los partidos, donde hay además visiones religiosas», afirmó Mujica. «Pero creo que es un hecho real que existe en todas las sociedades y es medio hipócrita seguirlo tapando», aseveró.

«Legalizando e interviniendo, se puede lograr que muchas mujeres retrocedan en su decisión, sobre todo aquellas en los sectores más humildes o quienes están solas», dijo Mujica.

Según el texto adoptado, se despenalizará el aborto hasta la semana 12 de gestación. La mujer que quiera someterse al procedimiento bajo esta ley deberá pedirlo a su médico, quien la enviará ante un comité formado por ginecólogos, psicólogos y trabajadores sociales para que le informen todas las posibilidades que tiene y se le dejarán cinco días para reflexionar.

En Paraguay

El aborto actualmente es la primera causa de muerte materna en Paraguay. Aun con el subregistro, oficialmente se da cuenta de 239 muertes de mujeres (una mujer cada 11 días) por aborto entre el 2001 y el 2007.

Paraguay tiene una de las tasas de mortalidad materna más elevadas de la región: 125,4 muertes de mujeres por cada 100 mil nacidos vivos en 2009, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La primera causa oficial de estas muertes prevenibles es el aborto, realizado en condiciones de clandestinidad y alto riesgo principalmente por mujeres en situación de pobreza, muchas de ellas adolescentes, sin acceso a educación sexual.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en el mundo se practican aproximadamente 20 millones de abortos de alto riesgo cada año, y que el 99.9% de la mortalidad materna por aborto ocurre en los países latinoamericanos.

A pesar de estos datos, que desde hace décadas están entre los más alarmantes de toda la región, el aborto sigue siendo penalizado en nuestro país y en el resto de Latinoamérica, excepto Cuba.

La penalización no salva ninguna vida

El Partido de los Trabajadores (PT) de nuestro país sostuvo en un pronunciamiento público emitido el viernes último por el Día por la Despenalización del Aborto que “la única que puede decidir  sobre su cuerpo, si parir o no, si ser madre o no, es la mujer”.

Según el PT, en la gran mayoría de los casos, el aborto es el último recurso de una mujer que no tuvo educación sexual, que no tuvo acceso a métodos anticonceptivos y que, por alguna razón –no juzgable– decide no seguir adelante con su embarazo.

“La penalización del aborto, de ninguna manera redujo el número de abortos practicados; no salvó ninguna vida en América Latina ni en nuestro país.  Una mujer que decide abortar lo hará, la penalización lo vuelve clandestino. Los abortos entonces se realizan en condiciones insalubres y con serios riesgos para la salud y la vida de las mujeres”, argumenta el PT.

“Las mujeres que mueren son las mujeres pobres, que no tuvieron educación sexual, acceso a los anticonceptivos y, al momento del embarazo no deseado, no tienen los recursos para pagar lo que sale practicarse un aborto con un médico”, asegura.

Finalmente, el PT reclama “educación sexual laica para decidir, anticoncepción universal gratuita para no abortar, aborto legal, seguro y gratuito para no morir”.

 

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