Desgobierno en Salud, ambiente ideal para el Dengue

Para enfrentar la problemática del dengue se debe, en primer lugar, comprender la implicancia de los determinantes sociales que intervienen en el proceso salud-enfermedad.  (fuente de imagen: es.wikipedia.org)

“La Estrategia de Gestión Integrada (EGI) –Dengue es el instrumento que el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social del Paraguay (MSPyBS) utiliza para dar respuesta al problema del Dengue. Convergen en la EGI – Dengue cinco componentes: la atención al paciente; la vigilancia epidemiológica; la vigilancia entomológica, la vigilancia laboratorial y la comunicación y promoción de salud”, reza con cierto grado de ironía la página web de la Dirección de Vigilancia de la Salud del actual gobierno golpista.

El párrafo anterior es un ejemplo de cómo la teoría sobre un problema de salud no logra saltar del papel – en este caso de la web – a la práctica.

Los factores responsables de la emergencia o reemergencia de las enfermedades transmitidas por vectores son complejos, y por lo tanto también complejas las acciones a tomar para prevenir y mitigar una epidemia, más aún una esperada,  donde los contextos políticos influyen, y mucho.

Para enfrentar la problemática del dengue se debe, en primer lugar, comprender la implicancia de los determinantes sociales que intervienen en el proceso salud-enfermedad, en este caso, el devastador impacto socio-ambiental del modelo productivo agroexportador – especialmente de la soja, la deforestación, el uso indiscriminado de insecticidas, la migración -expulsión económica- de la población campesina a la ciudad, que se dio en los últimos diez años y con ello las causas estructurales que intervienen en el ciclo de la pobreza urbana y peri urbana, la falta de tratamiento efectivo de la basura en las ciudades, el cambio climático, entre otros.

En cuanto al Sistema de Salud en sí, se debe conocer a profundidad la estructura disponible y reconocer sus limitaciones, contar con personal de salud capacitado y comprometido, tanto para la prevención como la asistencia, insumos suficientes y un sistema hospitalario accesible y previsto para las contingencias, mantener una vigilancia epidemiológica y entomológica activas, en síntesis, se necesita contar con una Estrategia Integral de abordaje.

Todo lo anterior, se venía trabajando en el MSPyBS antes del Golpe, pese al boicot del Parlamento, sin los recursos suficientes, con las restricciones propias de un sistema de salud históricamente abandonado, pero en vías de fortalecimiento y transformación, con responsabilidad asumida a través del análisis integral de los factores antes citados y un Plan de Acción sostenido que se debía intensificar entre los meses de julio y agosto/2012.

En el gráfico extraído de la misma página web del actual MSPyBS, puede verse el comportamiento de la epidemia que sufrimos, notándose que la misma aparece en el mes de noviembre/2012 y tiene su pico máximo en enero/2013. Lo llamativo es que en años anteriores, se comenzaban a tener casos sospechosos recién en enero aproximadamente, y el punto más elevado se registraba alrededor de marzo, por lo tanto, ciertos condicionantes aceleraron el ciclo de la epidemia actual.

Si las autoridades de salud que asumieron la administración después del Golpe (junio/2012) al menos hubiesen ejecutado el Plan de Acción (EGI-Dengue) de la anterior administración, se hubieran evitado tanto la reemergencia temprana, como la gravedad de la actual epidemia con numerosas muertes evitables, pero para eso se necesitaba voluntad política.

Por ejemplo, el declarar Emergencia Sanitaria en su momento, no recién ahora, hubiese sido un gesto de honestidad, no esperable en un Ejecutivo que es todo, menos transparente, con un Parlamento que en anteriores epidemias hacía una encarnizada persecución política a la ex ministra de Salud, llegando al colmo de la interpelación, pero hoy ante una evidente inoperancia del MSPyBS, no ha movido un dedo y finge demencia ante una epidemia que rebasa los límites de la mentira.

Ocultamiento, ineficiencia y negación

Mención especial merece la prensa cómplice que, protegiendo al gobierno de facto con su cerco mediático, encubre los datos reales de personas enfermas, hospitalizadas y fallecidas a causa del dengue, además de ofrecer al pueblo un circo barato y criminalizar sistemáticamente la pobreza.

Para lograr que la población se involucre en temas de salud en los que su acción es vital, como la eliminación de criaderos del mosquito transmisor, se debe trabajar en forma sostenida en la construcción de ciudadanía, lo que no se logra ocultando los datos reales, culpabilizando a la gente o engañando con el uso y abuso de la fumigación, que solo elimina el mosquito adulto y no los criaderos de las larvas, dando una falsa sensación de tranquilidad, lo que perpetúa la desinformación. No bastan las campañas publicitarias alejadas de la realidad, a destiempo y hasta ridículas (como arrullar al mosquito en una cuna), ni la intervención casi policiaca que intenta implementar el MSPyBS.

Es cierto, el aedes aegypti -y en consecuencia el dengue- no entiende sobre política, sin embargo el abordaje (integral o paliativo), el manejo de la información (transparente o amañado), la capacidad de gestión de un sistema (eficiente o improvisado), la intersectorialidad que exigen las estrategias, y el impacto de la epidemia en una sociedad, si dependen del contexto político, que se define a través de las Políticas Públicas de un gobierno y requieren de un amplio pacto social en el que se encuentren y se sientan involucrados todos los sectores de la sociedad en general, salud, educación, municipios, organizaciones, instituciones y personas, desde los niveles administrativos hasta los comunitarios, tanto públicos como privados. Si bien todo eso no estaba garantizado en el gobierno anterior, al menos se estaba construyendo con gran esfuerzo, y todo eso se interrumpió.

En 7 meses de haberse apropiado de los entes públicos, los golpistas no tuvieron la iniciativa ni la voluntad de prevenir en forma articulada una inminente nueva epidemia en el verano, muy por el contrario, la situación política actual atenta contra la salud de la población, especialmente de los sectores más pobres, mediante la desarticulación solapada de la estrategia de Atención Primaria de la Salud, el abandono de la gratuidad, Hospitales abarrotados, sin insumos ni medicamentos, la reedición de prácticas clientelistas como las recomendaciones de caudillos y el amiguismo para acceder a servicios, el reemplazo de personal capacitado por cientos de operadores políticos, la desinversión en planes y programas a favor de la “recaudación” partidaria y sumado a todo ello el silencio cómplice de los medios masivos de comunicación.

El actual desgobierno es evidente en todas las áreas del Estado, con una serie de despropósitos que si solo fueran faltas administrativas podrían resultar hasta “menores”, pero improvisar en el ámbito de la Salud Pública es criminal. Franco es médico, y el Dr. Arbo, su ministro de salud, es una eminencia en infectología, pero poco entiende de la complejidad de la Salud Pública y justamente de ese tipo de incoherencias se trata el golpismo, que además representa la apropiación del poder para favorecer intereses sectoriales, el quiebre de procesos de democratización e institucionalización, el desmantelamiento de las Políticas Públicas, el manejo prebendario de los recursos del Estado.

«Papi, si yo fuera sapa podría comer todos los mosquitos del mundo de una vez por todas», le dice Ámbar, de 3 años, a mi amigo Blas, su padre.

Ella entiende que “algo” debemos hacer contra el dengue y se involucra, ella tiene una genuina intención de hacerse cargo del problema, ella tiene la inocencia propia de quienes carecen de maldad y una envidiable imaginación, y por sobre todo tiene una Estrategia, mucho más honesta, que el ocultamiento, la complicidad, la ineficiencia y la negación que caracterizan al presente desgobierno post golpe.

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