DESFILE DE FANTASMAS

“Alguien que reivindica el Terrorismo de Estado y la Guerra Fría, no puede representar al Paraguay democrático y resistente».

Alfredo Stroessner Domínguez. Foto: Ñanduti.

Aún sin confirmar oficialmente, ha trascendido desde filas del propio Partido Colorado, que el ex Senador Alfredo Stroessner es el candidato del Presidente Horacio Cartes para representar a Paraguay ante la Organización de Naciones Unidas, desvergüenza asimilar a que los actuales gobiernos de Chile, Argentina o Uruguay, nombraran a un Augusto Pinochet, a un Jorge Rafael Videla o a un Gregorio Alvarez, como embajador ante la ONU.

La homonimia es antojadiza, producto de una provocación al grueso de la ciudadanía por parte del principal heredero de una de las mayores fortunas del país, acumulada durante 35 años de totalitarismo, de vaciamiento de las arcas del Estado, de represión de opositores, torturados, exiliados o asesinados, que instaló un perverso nepotismo como sistema de gobierno y consolidó un eficaz mecanismo de corrupción que continúa agravando hasta hoy la descomposición moral de la sociedad.

Alfredo Domínguez Stroessner, tal como fue registrado en el acta de nacimiento, es el creador de la homonimia, cuya opción fue interpretada en su momento por la ciudadanía e incluso por referentes del coloradismo, como un mensaje político significativo, que trascendía la confesa veneración del autor por el tirano “y su admirable gran obra patriótica”, como ha calificado a veces a esa ignominia.

Goli era llamado en su hogar desde pequeño, y ese sobrenombre se encargaron de popularizar los medios de la propaganda partidaria, buscando hacerlo familiar entre el pueblo al nieto del absolutista general, recordado por su perversión demagógica, su entrega de la patria a Estados Unidos y su participación en el Operativo Cóndor, que entre 1964 y 1989, en su cruzada ideológica transnacional, ensangrentó los pueblos del cono sur americano, junto a sus colegas en el terrorismo de Estado en Brasil, Uruguay, Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Centroamérica y el Caribe.

Hace unos años que se registró el travestismo de apellido, cuando el nieto acordó con la cúpula colorada ocupar una poltrona en el Senado utilizando el nombre del abuelo, aprovechando que pervivían resonancias nostálgicas, pero fundamentalmente como un gesto vengativo frente a la ciudadanía democrática, reinstalando ese nombre en el escenario político nacional, en infame burla a la decencia humana.

“En reunión con Cartes, el Goli no aceptó el cargo de Vicepresidente del partido, porque confesó no interesarle para nada, pero sí el de Embajador ante la ONU, dado que viaja constantemente a Estados Unidos, donde mantiene residencia”, comentó un dirigente colorado a algunos medios de prensa.

Lo cierto es que alejarse del país un personaje de su característica tiene un efecto absolutamente anodino, pues “el nieto” (aunque tiene dos hermanos), como se le conoce en la intimidad partidaria, ha pasado por la cámara alta como un fantasma, sin que jamás, como la mayoría de los 45 miembros, haya presentado alguna propuesta de proyectos de ley, ni tampoco haya influido en la actividad política nacional y ni siquiera orgánica, aparte de los aportes financieros que hubiera podido hacerle.

En cambio, el tema que importa analizar es la decisión del Presidente del gobierno que, desde el más elemental razonamiento político aparece como estúpida, que sólo podría explicar la necesidad que tiene Cartes de conciliar con algunos caciques y ciertas corrientes levantiscas que están apareciendo en el coloradismo, pugnando por  modificar la conducción del mismo, a cargo hoy de la Senadora Lilian Samaniego, una figura que se destaca, antes de cualquier otro rasgo, por su amor por el cargo.

Para entender el mal momento que atraviesa la política nacional, con el Partido Liberal resquebrajado y el progresismo desarticulado e indefinido, y en particular los males que aquejan al principal partido del país, es necesario observar el comportamiento público del veterano Senador Juan Carlos Galaverna, máximo mandamás del coloradismo en las dos últimas décadas, y actor principal confeso en cuanta tramoya y fraude electoral se ha producido en el país en estos años.

“A Cartes le prometí lealtad, pero jamás obediencia”, declaró días atrás el popular e irreverente “Calé”, en ocasión de ocupar la Vicepresidencia primera del partido, en un ascenso que representa un importante fortalecimiento de su autoridad, y que habilita la hipótesis de que se avecinan días complicados en la fracturada familia colorada. Ese cargo le correspondía a “El nieto”, pero es de presumir que todo fue negociado a cambio de darle los privilegios de la embajada en Washington.

Galaverna creó el Movimiento Colorado Independiente meses antes de la campaña electoral que culminó el pasado 21 de abril con la victoria de Cartes, cuando lo calificó de “patrón rico caprichoso”, e ironizó acerca del absurdo que un recluta quiera ser más que un coronel en el partido, marcando ya el terreno de las batallas internas que se aprestaría a librar, capitalizando el descontento interno que se venía manifestando por la oportunista adhesión de Lilian Samaniego al discutido mandatario.

Temido y odiado,  Calé, de origen muy humilde y con veinte oficios, provocador nato, petulante, es una de las pocas figuras paraguayas que ha hecho de la política una profesión, y esa acumulación de conocimientos, entre 125 legisladores que apenas una veintena se anima a presentar su historia política y profesional,  le permite conservar hoy una decisiva influencia en las decisiones nacionales, al punto que ha sido decisivo para que Cartes aceptara entregar al partido la presidencia de cinco importantes  empresas estatales: la del agua, de la comunicación, de la telefonía, de la tierra y de la administración nacional de la represa binacional con Argentina, de Yasireta.

La Directora del “Museo de las Memorias: Dictadura y DD.HH.”, María Estela Cáceres, reaccionó de inmediato a la difusión de la candidatura a la ONU de Alfredo Stroessner: “Alguien que reivindica el Terrorismo de Estado y la Guerra Fría, no puede representar al Paraguay democrático y resistente, a sólo un año de la campaña NO PERMITAMOS EL REGRESO DEL ESTRONISMO, porque esa idea contradice todo el sistema jurídico de los derechos humanos y a la propia Constitución Nacional”.

Además, enfatiza junto a otras organizaciones sociales, que esa propuesta es una aberración en un país en el que hay miles de víctimas de la tiranía estronista sin haber alcanzado una mínima indemnización y mucho menos justicia ante tantísimos crímenes y atentados a la dignidad humana, como es la actual condena de cárcel contra campesinos, convertidos en presos políticos por reclamar una reforma agraria.

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