Desafíos de la Secretaría de Políticas Lingüísticas

El idioma guaraní deberá ser objeto de especial atención por parte del Estado.

Uno de los desafíos más importantes de la humanidad, en estos tiempos de globalización, más aún para América Latina y concretamente para el Paraguay, es el mantenimiento y fortalecimiento de la diversidad cultural y lingüística, la superación de las relaciones adversas entre las culturas y las lenguas, la superación de trasnochadas intransigencias con las alteridades,  para construir una sociedad intercultural y respetuosa, que valora su mismidad al tiempo de  convivir armónicamente con las otredades.

Creo que en Paraguay estamos viviendo un momento de inflexión de suma trascendencia y gravitación para construir una verdadera interculturalidad. Hace nueve meses –después de casi diez años esfuerzos de la sociedad civil- se promulgó la Ley de Lenguas; hace un poco más de un mes contamos  con un ministro de Políticas Lingüísticas; y en unos meses más contaremos con una Academia de Lengua Guaraní. Esto es histórico para el Paraguay; la Ley de Lenguas garantiza plenamente la bilingüización (guaraní-castellano) del Paraguay, el fortalecimiento y el respeto de las lenguas autóctonas y de otras comunidades lingüísticas que habitan nuestras tierras.

El desafío más grande que tiene esta Secretaría es la normalización del uso oral y escrito del guaraní, junto al castellano, en la esfera oficial y en la sociedad

Soy un fervoroso y férreo defensor de las libertades, de la profundización de la democracia, del respeto a las diferencias, de la participación más amplia y real de los ciudadanos y las ciudadanas; al mismo tiempo soy crítico opositor de todo tipo de segregación, de violación de los derechos humanos y de toda forma de autoritarismo y fundamentalismo. Por esta razón abrazo con reciedumbre la defensa de las lenguas y culturas paraguayas y latinoamericanas que por tantos años han sufrido todo tipo de atropellos fundamentalistas.

Desde ayer, 28 de setiembre de 2011, integro el novel equipo de la Secretaría de Políticas Lingüísticas, en cuya cabeza se encuentra el Dr. Carlos Villagra Marsal,  Secretario Ejecutivo de esta Cartera. En lo personal es un desafío muy importante mi incorporación a este equipo porque, por una parte, la Secretaría está en construcción, está empezando a dar los primeros pasos y nosotros pondremos las primeras piedras y trataremos –ya con otros colegas- levantar las paredes y el techo, a fin de contar con una herramienta pública que sea garante de la revalorización de las lenguas y el respeto de los derechos lingüísticos; y, por otra, porque la función de esta nueva cartera de Estado es muy desafiante; la misma debe vertebrar los mecanismos necesarios para la normalización y normativización de la lengua guaraní, y la par garantizar a los pueblos originarios y otras comunidades lingüísticas el derecho de vivir en sus lenguas.

El desafío más grande que tiene esta Secretaría es la normalización del uso oral y escrito del guaraní, junto al castellano, en la esfera oficial y en la sociedad. Las primeras acciones de la misma será la construcción de un amplio consenso nacional acerca de la necesidad de normalizar el uso de la lengua guaraní, para luego trabajar la sensibilización hacia este idioma, de manera a superar creencias y paradigmas desfavorables al plurilingüismo y el guarani que se han urdido por varias décadas en nuestro país. La Ley de Lenguas exige al Estado una atención especial a esta lengua, en el Art. 3 prescribe: De las lenguas oficiales. Las lenguas oficiales de la República tendrán vigencia y uso en los tres Poderes del Estado y todas las instituciones públicas. El idioma guaraní deberá ser objeto de especial atención por parte del Estado, como signo de la identidad cultural de la nación, instrumento de cohesión nacional y medio de comunicación de la mayoría de la población paraguaya. (el subrayado es mío).

Esperamos contar, desde Paraguái Ñe’ẽnguéra Rerekua ha Polítika Mboguataha (Secretaría de Políticas Lingüísticas) con las propuestas, las sugerencias, las críticas y el acompañamiento de todos los sectores como lo venimos haciendo desde los últimos años. La Ley de Lenguas ni la Secretaría de Políticas Lingüísticas no podrá lograr sus objetivos si la población no se involucra en esta apasionante empresa. Más que nunca –por suerte- hay una conciencia lingüística más auténtica en nuestro país y ello es un respaldo invalorable.

Es posible construir un Paraguay donde todos tengamos cabida, donde vivamos nuestras culturas y hablemos nuestras lenguas, donde pongamos de manifiesto nuestra mismidad en forma horizontal con las otredades, donde no haya excluidos ni excluidas. La Ley de Lenguas no es la panacea, pero es un instrumento muy importante. Con la misma humildad y pasión de siempre paso ahora integrar esta Secretaría y aportar mis modestas experiencias y conocimientos.

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