Denuncian que un comisario habría redactado esquela del EPP

(Fuente Serpaj – Py) En un allanamiento en Tacuatí Poty el propio comisario habría redactado una esquela del EPP para involucrar a inocentes. Pobladores denunciaron maltratos y robos durante el procedimiento.

En el asentamiento Tacuati Poty, cercano a la localidad de Tacuatí, viven unas 400 familias que desde la muerte del ganadero Lindstron relatan sus padecimientos en una serie de allanamientos violentos donde se les endilga ser parte de la logística del EPP. Más allá de las grandes y extensivas plantaciones de soja que acabaron con el monte, están ellos e intentan sobrevivir de la agricultura familiar.

Ireneo Vallejos está preso por ser supuestamente del EPP. El día del asesinato de Lindstron su señora contó que estaba armando este carrito para uno de sus 5 hijos.

El sábado 22 de junio el día estaba gris, frío y con los restos de una lluvia prolongada que descomponía aún más el camino de tierra colorada. Todo el trayecto está flanqueado por zona de plantaciones de soja que en esta época del año da lugar a las interminables plantaciones de maíz y girasol.

“Estos son los bosques en donde se oculta del EPP” bromeó Rubén, un baqueano que guió hasta el último tramo para llegar hasta el asentamiento. La mutilación y el desmonte del entorno para los grandes negocios del agro es evidente.

Panorama desolador camino a Tacuati Poty. Desmonte y largos kilómetros destinados a la plantación de soja

Imponentes maquinarias y silos del agronegocio se elevan pocos kilómetros antes de llegar al asentamiento

En el cruce Tacuati Poty: para que los oigan

Alrededor de 80 personas – hombres, mujeres, niños y niñas- se manifestaron por el cese de los atropellos en el marco de la investigación del asesinato del ganadero Luis Lindstron.

Defensores de DD.HH. del Servicio Paz y Justicia- Paraguay y un abogado de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay les explicaron que iban para escuchar sus versiones y poder difundir también informaciones desde el lugar.

Victoria Sanabria, pobladora del asentamiento, dijo que no es una afectada directa pero que está cansada de los abusos que policías y fiscales cometen hacia los más pobres. “No estamos en contra de que se haga la investigación que corresponde, pero que sea una investigación justa basada en datos y pruebas fiables”, dijo.

“Que liberen a los campesinos, ellos son inocentes, sus familias los necesitan en casa”, decía uno de los carteles.

Los testimonios

Marcelo Larrosa, poblador y docente de la comunidad expresó especial preocupación por lo que toda esta campaña mediática está significando para su imagen. “Mi hermano vive en Argentina y me llamó a preguntar qué pasa, porque leyó que estoy preso”. Él no está preso, está en su comunidad pero hace días un contingente policial fue a atropellar su casa en uno de esos operativos de allanamiento.

Dijo que no usaron violencia marcada en su casa pero que en todo momento lo trataban de delincuente, directamente lo acusaban, le decían que él prestó su moto para el asesinato. No encontraron nada ahí, pero igual “ellos dañan mi imagen, ¿ahora cómo yo voy a borrar la imagen que crearon sobre mí?”. Y, como para no dejar pasar la visita se llevaron una planilla de la escuela donde trabaja en la que con su puño y letra completó unas líneas. Le dijeron que era para comparar su caligrafía con un panfleto del EPP.

Procedimiento fiscal y policial incluye tumbar ollas y robar pertenencias

Tumbar una olla con alimentos de una familia campesina, no parece tener más propósito que tocar la dignidad de las personas y, en el marco de un allanamiento que va tras pruebas del paradero del EPP, no hay razón. Sin embargo, la policía y la fiscalía lo hicieron, según los relatos.

Ante la insistencia de la fiscala de que ella tenía armas escondidas en su casa, Irma Espinoza le dijo que su única arma son sus dientes y que los usaría si no le devolvían de inmediato los 35 mil guaraníes que le hurtaron en el allanamiento.

Pocos días luego del asesinato, en las redes sociales se ponía en ridículo las “pruebas” que se recogen en los operativos. La publicación sobre el caso de Irma Espinoza, desató ironías. Irma, de la comunidad Tacuati Poty, fue llevada presa ya que en su vivienda “fueron hallados, entre otros documentos, un panfleto con el membrete del EPP, la bandera paraguaya y una bandera de color verde y rojo con la figura del Mariscal Francisco Solano López, estos símbolos impresos en el papel”.

Irma también se estaba manifestando y así, con la misma decisión con la que más tarde se la vio despedirse y montar su moto con sus dos hijos y una bandera paraguaya flameando en su trayecto, en más de diez minutos de video registrado nos contó su versión, la que no salió en el periódico. Esta mujer que con coraje se resistió al apresamiento ante la fiscala Fanny Aguilera, hasta que no le devolvieran los 35 mil guaraníes de los que policías se apropiaron en ese allanamiento. Logró que le repongan 30 mil.

Es sospechoso cualquiera que esté contra la sojización

Su marido no estaba en la casa ese día, solo ella con sus niños. La fiscala Fanny Aguilera no actuaba con menos prepotencia que los policías. Fue ella la que arrojó al piso una asadera con chipa guazú porque, según el relato, “ustedes están cocinando para el EPP”. Revolvieron toda su casa y llevaron fotos de sus hijos y de su marido. Ya después esa foto salió en el diario diciendo que él es miembro logístico del EPP.

El comisario Ovidio Benegas, de la comisaría 10ª de Tacuatí, tiene una definición muy personal de qué es crimen y qué no. En ese entonces, acusó a su esposo de estar en contra de la plantación de soja y las fumigaciones y eso lo convierte en un sospecho de formar parte del EPP. Ella y otros pobladores denunciaron, además, que a los niños los retiran un poco de la casa y en el patio les apuntan y les presionan para que les cuenten cosas; en ese escenario les hacen preguntas.

Las órdenes de allanamiento no especifican el caso que las motiva ni qué buscan. Dicen que van para “aprehensión de personas en fragancia” (sic).

El debido proceso avasallado

Al menos tres pobladores y pobladores desdoblaron el mismo documento de orden de allanamiento con que ingresaron a sus viviendas. Las órdenes dicen que van “en búsqueda de evidencias en relación al caso”, pero a continuación no mencionan qué caso. Dicen, además, que van para “aprehensión de personas en fragancia” (sic).Desde el vamos salta la negligencia, pues la documentación que avala la inspección de las casas, así como está redactada, la torna ilegítima y hasta podría declararse nula, dijo Francisco Benítez, abogado.

Según el relato de los afectados, de al menos de 11 patrulleras descendieron efectivos policiales para ingresar a esta vivienda en busca de evidencia que los vincule con el EPP

 

Absurda aparatosidad 

Frente a la aparatosidad de los operativos no se encuentra sentido cuando se ven las casas y se escucha el relato de que llegaron 11 patrulleras a una vivienda maltrecha con no más de 5 campesinos; un contingente de esa envergadura atropelló una derruida pieza de madera y piso de tierra que solo contiene una cama, para buscar evidencias del EPP.

Las fuerzas públicas, policías y fiscales, en la búsqueda del supuesto EPP operan bajo un grosero manto de impunidad, que salta a la vista con lo que denunció Irma. El comisario, frente a ella, escribió en un papel: ¡Viva el EPP! y le dijo que ahí está una de las pruebas de su vinculación.

Vivienda allanada

 

Uno de los testimonios. Don Genaro Cardozo cuenta que su hijo, Gustavo Ramón Cardozo Bazán, está preso y a otro, Juan Ramón, lo declararon prófugo.

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