Denuncian complicidad del Estado en el robo de 38 mil hectáreas de los Manjuí en el Chaco

En año 1998 el Instituto del Indígena (INDI) adquirió un inmueble en el distrito Mariscal Estigarribia del departamento Boquerón.  Son 38.406 hectáreas que estaban destinadas a la Comunidad Indígena Manjui Wonta Santa Rosa “tal como lo describe en forma categórica la transferencia de compra del inmueble individualizado con Padrón N° 3186, Finca N° 8525”, recordó la Ong. Tierra Libre.

Al día de hoy, dichas tierras fueron objeto de un juicio de Usucapión por parte de privados que pretenden apoderarse del terreno con “la complicidad oficial”, recordó en un escrito.

Hoy, la propiedad “ha sido invadida, además de la empresa carbonera, por varios ganaderos lo que ha devenido en cientos de hectáreas que están siendo deforestadas y taladas, esta situación se da con total complicidad del Indi que durante décadas ha abandonado el inmueble sin la más mínima constitución In Situ de parte de sus funcionarios, ni una denuncia penal, ambiental, civil o administrativa durante más de dos décadas.

Han pasado 23 años sin que se le transfiera dichas tierras a la comunidad, esta situación es un escándalo y una vergüenza para el Estado Paraguayo y la  responsabilidad del INDI en estos hechos es total y absoluta”, apuntó.

“…No solo no han transferido, sino que además el INDI es cómplice de las invasiones de estancias vecinas, la instalación ilegal de una empresa carbonera y hasta la inacción del INDI en un proceso irregular e ilegal de Usucapión sobre esas tierras públicas”, agregó.

Lo concreto es que para defender esa posesión se requiere de la inscripción del título, cuestión que según señala “se hizo desaparecer…, por lo tanto, el Titular (INDI) deberá presentar el título original para su reinscripción”.

Sigue narrando que “se presentó una denuncia al Ministerio Público, que ha enviado un requerimiento fiscal al INDI y otras instituciones involucradas, pero hasta la fecha el INDI es la única institución que no ha respondido ni ha enviado documentación alguna, mucho menos ha impulsado la investigación fiscal, al contrario, ha obstaculizado desde el inicio la labor fiscal”, indicó.

«Tierra Libre ha solicitado reiteradamente al INDI que impulse la Nulidad de Sentencia del Juicio de Usucapión sobre las tierras en cuestión, por ser totalmente ilegal, que los Bienes del Estado no se pueden usucapir, pero el INDI no ha actuado al respecto.

Tierra Libre además solicitó al INDI que realice la Denuncia Penal Ambiental y los trámites ante el MADES para evitar que siga la deforestación y tala de bosques,así como la producción de carbón en las 38.406 hectáreas que pertenecen al INDI y a la Comunidad Indígena Manjui Wonta– Santa Rosa, ya que tiene la obligación jurídica y moral de proteger los Bienes del Estado en favor de los indígenas”, recordó.

Allí la organización apuntó: “Desde el inicio de las relaciones de cooperación entre el Pueblo Manjui y Tierra Libre en el año 2015, mediante el trabajo conjunto y luego de 3 años de gestiones llenas de obstáculos de las instituciones públicas, se han podido titular más de 12.000 hectáreas a favor de la Comunidad Indígena Manjui Wonta– Santa Rosa.

Estas tierras nuevamente fueron conseguidas gracias a la gestión de organizaciones ajenas al Estado, como la Iglesia Hacia las Nuevas Tribus, que donó las tierras que eran de su propiedad a favor de esta comunidad, y Tierra Libre, que llevó a cabo las gestiones ante las Instituciones Públicas pertinentes”

Tierra Libre asegura que “el INDI ha sido cómplice por omisión en la defensa de derechos territoriales en contra de la Comunidad Indígena Manjui Wonta – Santa Rosa pero hay diferentes grados de complicidad de varias instituciones del Estado en estos delitos y crímenes, tales como:

Servicio Nacional de Catastro – SNC: Las tierras estaban inscriptas a nombre del INDI, pero posteriormente aparece como titular la ex propietaria Alice Muwo viuda de Benin.

Dirección General de los Registros Públicos de la Propiedad: Desapareció el asiento registral.

Poder Judicial: El Juez de Mariscal Estigarribia resolvió otorgar unas 15.600 hectáreas de las 38.406 hectáreas en Usucapión, una Sentencia aberrante, puesto que las tierras del Estado no son pasibles de Usucapión.

Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible – MADES: Otorgó permiso de instalación de hornos para la producción de carbón en dichas tierras al solicitante que no tiene documentos válidos”, enumeró.

Limpieza étnica silenciosa

En el texto dado a conocer Tierra Libre da cuenta que: “El Pueblo Manjui, perteneciente a la familia lingüística Mataguayo, que durante la Guerra del Chaco había sido fuertemente impactado por la acción genocida del ejército boliviano y ahora se encuentra gravemente amenazado en todos los niveles por la desidia del Estado Paraguayo, tiene su territorio ancestral en el Alto Pilcomayo y en el Noroeste del Chaco Central, en el departamento de Boquerón, Chaco Paraguayo; actualmente se encuentra distribuido principalmente en tres comunidades en las cuales conforma la mayoría en su composición étnica: Wonta– Santa Rosa, Comunidad Manjui de San Agustín (zona de Pedro P. Peña) y la comunidad urbana sin tierra Abizais (en la entrada de la Picada 500 en Mariscal Estigarribia), además de conformar grupos minoritarios en diversas comunidades del Pueblo Nivaĉle.

La situación de abandono y negligencia de las instituciones del Estado con esta población es total. El Pueblo Manjui tiene en Paraguay una población aproximada de 900 personas, la cual corre serio riesgo de desaparecer como etnia, como cultura y como lengua, sin embargo, hasta el año 2018 no tenían ni un solo milímetro cuadrado de tierra titulada en su territorio ancestral, y las escasas 1.000 hectáreas que poseen en San Agustín, no se encuentran en su territorio tradicional y son compartidas con la comunidad vecina nivaĉle. Estas pocas tierras que poseen han sido fruto de la iniciativa del Vicariato Apostólico del Pilcomayo, dejando claro que la desidia del Estado cuenta con una continuidad desde la época de la Guerra del Chaco hasta el presente.

Este contexto que padece el Pueblo Manjui históricamente lo ha llevado a la situación límite en la que se encuentran en los últimos años, presionados demográficamente por la situación territorial, la situación de extrema pobreza, habiendo sufrido durante muchas décadas una mortalidad infantil extremadamente elevada, y la agresividad de las políticas de “planificación familiar” del Ministerio de Salud, que en realidad apunta al control de la natalidad –asociado en este contexto étnico con una clara connotación genocida– lo que constituye casi la única forma de presencia del Estado existente para las comunidades Manjui. No es exagerado constatar que en los hechos las Políticas públicas en el Chaco Paraguayo han apuntado histórica y estructuralmente a la desaparición de este pueblo, siendo el INDI un actor principal en el desarrollo de tal política”, consideró.

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Tierra Libre – Instituto Social y Ambiental

 

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