Delincuentes en pueblo de Alabama pueden escoger entre ir a la iglesia o ir a la cárcel

La medida abarca a las personas que cometieron crímenes no violentos.

Ser un feligres en la “casa de Jesús” o un reo en una prisión de baja seguridad son las opciones que tienen las personas que han cometido delitos no violentos en Bay Minnet, Alabama. El programa Operation Restore Our Community permite a los ofensores seleccionar pasar todo los domingos de un año asistiendo a la iglesia local en vez de cumplir sus condenas en prisión.

El jefe de la policía de este poblado digo que la medida tiene también un motivo de ahorro económico –ya que los prisioneros le cuestan dinero al ayuntamineto–.  Pero además, el programa está redactado bajo la suposición de que ir a la Iglesia es una forma de rehabilitar a los delincuentes.

“Fue acordado por todos los pastores que en el núcleo de los problemas criminalísticos yace la erosión de los valores familiares”, dijo el sheriff Rowland. Valores que aparentemente provee la iglesia: “Muéstrame alguien que ame a Jesús y te mostraré a alguien que no es un problema para la sociedad”, dijo el pastor Robert Gates.

Mientras tanto algunas asociaciones civiles argumentan que la medida viola la constitución al forzar la participación en actividades religiosas.  Probablemente con razón, Rowland ha contestado que sí se les da una opción a las personas, y por lo tanto la actividad religiosa no es compulsoria.

Estados Unidos es el país que más presos tiene en el mundo, haciendo de la penitenciaria una oscura industria de vigilancia y castigo; en este sentido cualquier medida que busque rehabilitar más que castigar es bienvenida, aunque para algunos escuchar sermones todos los domingos podría ser peor que estar en la cárcel.

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