“Del dicho al hecho” frustrado a tiempo

“Los antecedentes personales son una cosa y los familiares otra cosa”, declaraba hace apenas un par de días el Canciller Eladio Loizaga justificando la inminente designación de Alfredo Stroessner II como embajador del Paraguay ante la ONU.

Goli Stroessner. Fuente de imagen: neike.com.py

Falacia  vergonzosa proveniente de quien tiene la responsabilidad de conducir la política exterior del país y de velar por su digna imagen en las instancias internacionales.

Los antecedentes personales, Señor Loizaga, están enraizados primeramente en la historia familiar y más aún cuando ellos son asumidos y hasta reivindicados conscientemente como la fuente de los valores personales y de la postura cívica. La opción de A. Stroessner, que empieza con la elección de su apellido y continúa con su activa y constante militancia en defensa de la “Memoria” de su abuelo, así lo demuestra. No se puede imaginar ni siquiera un instante que este señor ignora que con esa actitud él está haciendo apología de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura de su abuelo. Los Archivos del terror, cuyo artífice principal fue Alfredo Stoessner I, forman parte, como Memoria de la Humanidad, del patrimonio histórico de la UNESCO. ¡Sus antecedentes personales son claros y transparentes, son los que él enarbola y no otros!

Se puede entender que el Partido Colorado, que nunca se ha depurado de su lacra stronista, tolere la presencia de este tipo de individuos en sus filas. Desde luego, los tiene a otros  con pasados igualmente “ilustres” como los Stroessner. Pero lo que no se puede tolerar bajo ningún sentido es que semejantes personajes representen al país. En este caso, nada menos que en el hemiciclo de las voces del mundo en donde se juega, en gran medida, el destino de la humanidad.

Mis antecedentes personales, señores, también llevan la impronta  de mis antecedentes familiares. Mi historia se ha ido forjando paso a paso en los  surcos de vida trazados por mi familia. Soy la hija de Marciano Villagra y soy la hermana de Derliz Villagra, ilustres ejemplos de dignidad, de entereza, de compromiso con la patria, de coraje y de lealtad a los principios de la libertad, de la igualdad, de la justicia y de la fraternidad humana. Ambos fueron víctimas del dictador Stroessner. Mi hermano murió bajo tortura y supo defender con honor y coraje sus ideales. El sigue hasta hoy entre los “desaparecidos”. Ninguna “honorable persona” de la corte del sanguinario dictador,  que fue testigo de su asesinato y que sigue en vida, responde a los clamores de su familia para recuperar sus restos.

¡Señores! Respondan ¿dónde está el cadáver de Derliz Villagra? ¿Dónde están los desaparecidos? ¡El rostro de la patria que ustedes pretenden representar necesita liberarse de esa mancha!

Gracias a la opinión pública pareciera que la designación del A. Stroessner como embajador ante la ONU no llegará a concretarse. Sin embargo, este precedente debe alertarnos para no dejarnos engañar sobre la orientación de los “nuevos rumbos” del Presidente Cartes. ¿No nos están conduciendo más bien hacia el pasado que deseamos enterrar?

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