De oportunismos y de maniobras

Jorge Lara Castro suele afirmar y coincido plenamente con él, que uno de los peores males que la dictadura nos ha legado es su praxis social y política. Es decir, la corrupción, el clientelismo, las maniobras y el oportunismo, tan característico de los personeros de aquel régimen, han sido adquiridos y asumidos por los integrantes de la oposición y por aquellos que se encuentran en diferentes sectores sociales.
Pero por supuesto, como nada es estático y todo se encuentra en permanente movimiento, hoy podemos decir que el campo de los derechos humanos –por lo menos algunos de sus representantes- también han asumido aquella práctica como algo natural y necesaria para alcanzar –por supuesto- sus objetivos más inmediatos, que siempre están respondiendo a sus propios intereses. La prueba más inmediata de esto la pudimos comprobar en el acto del pasado lunes 6 del presente mes, llevado a cabo frente al ex Departamento de Investigaciones. En el mismo, con claridad meridiana se pudo observar los esfuerzos de los organizadores por aparentar que todo se hacía en bien de los luchadores. Algunas lloraron mientras hablaban, otros gritaron, otra cuestionó las críticas de algunos luchadores y, así se trató de encubrir las verdaderas intenciones de ese acto.
Mercantilización. Desde hace tiempo vengo sosteniendo que la lucha dentro del campo de los derechos humanos enfrenta dos posiciones. Una línea que trabaja por alcanzar ciertos objetivos que tienen que ver con los beneficios para uno mismo y, otra línea, que sostiene que se debe dar el verdadero sentido político a las luchas de este campo para que se convierta en una alternativa para la ciudadanía y alcanzar objetivos, tales como enjuiciar a los torturadores, encontrar a los desaparecidos y reivindicar –en todos los sentidos- a los luchadores anti dictatoriales.
Como todos saben los representantes de esa primera línea se encuentran en altos cargos de instituciones que tienen que ver con la vigencia de los derechos humanos. Viajan por todo el mundo y cada día que pasa se enriquecen más y más. Igual que los colorados de antes, exigen que sus parientes tengan cargos públicos aunque sus presencias no sean necesarias. Aunque cada día les cuesta más disimular esa práctica corrupta y oportunista, no desaprovechan ninguna ocasión para estar presentes y poder ganar un nuevo espacio.
Los que sostenemos que los principios de los derechos humanos no pueden ser ensuciados con esas prácticas, muchas veces no tenemos la suficiente capacidad ni ganas de salir al paso de algunas de las trapisondas de aquellos personajes. Así le dejamos el campo libre para que hagan lo que quieran. Con esta forma de trabajar, creo yo, no le damos ningún tipo de argumento para que la ciudadanía sepa donde se encuentran aquellos que son y siempre fueron consecuentes con determinados principios y con ciertas praxis.
Por ejemplo, personas como Antonio Bonzi, Coca Lara Castro y muchos más, jamás hubieran estado de acuerdo en que a la conocida Kuña Pyragué se le otorgue ningún reconocimiento alguno, como estuvo planteado antes de los cuestionamientos a la misma Judith Rolón.
Volviendo al acto del lunes debemos ser claros y precisos. Es un nuevo intento por limpiar las acusaciones de corrupción, de maniobras y de actitudes oportunistas por parte de quien es acusada de cobrar un porcentaje del salario de uno de los funcionarios de la mencionada dirección; única manera de poder ser contratada. De esta misma persona aún esperamos las explicaciones –claras y transparentes- sobre el fondo destinado para iniciar los trabajos de identificación de los cuerpos hallados en tumbas NN y que nunca llegó a las manos correspondientes para comenzar dicho trabajo. Aunque todo pareciera que sigue igual, muchas cosas han y se encuentran en pleno proceso de cambios.
Hasta los personajes llegados desde el exterior se dieron cuenta de los motivos que se ocultaban detrás de ese acto. Pero lo más importante es que los luchadores, representados en varias organizaciones, también se dieron cuenta y hoy se encuentran tratando de realizar acciones para evitar nuevas maniobras de estas personas.
Reacomodos. Ayer eran otros los que actuaban en esa línea de corrupción y oportunismo. Por supuestos que muchos de aquellos todavía mantienen plena vigencia. Sin embargo, se van incorporando otros que quieren ganar un espacio en esa línea. El objetivo sigue siendo el mismo: mercantilizar los principios de los derechos humanos. En el acto algunas de ellas mostraron sus quilates. Por ejemplo, una de ellas llegó a afirmar que “hubo compañeros que quisieron empañar este acto”. Se refería a las críticas que se hicieron desde algunas organizaciones y que planteaban no asistir al evento. Por esa afirmación tan contundente me hizo recordar a la misma “Voz del Coloradismo”, que trataba por todos los medios de desprestigiar, disminuir y desautorizar las críticas o denuncias que se hacían desde la oposición a la dictadura stronista. Justamente una diferencia categórica que identifica a los sectores democráticos es poder realizar las críticas que se consideran oportunas y que los criticados la puedan asumir en su real dimensión. Atacar o adjetivar sobre las mismas, ya tiene cierto tufillo a autoritarismo y mandonismo.
Estos nuevos rostros que se acercan a aquellos espacios de oportunismo y corrupción estuvieron tratando de justificar su presencia en el acto señalando que se “trataba de una acción independiente y aislada”, que la “fulana no tenía nada que ver” y que la “tarea que están llevando adelante es grande e importante”, de ahí que ellos estuvieron en el acto. Por suerte no es tan numerosa la cantidad de personas que trabajan en el campo de los derechos humanos y eso nos permite conocernos, con nuestras mañas, defectos y virtudes. De ahí que esas justificaciones no son tenidas en cuenta.
Así como decíamos más arriba, nada es estático y todo está en permanente movimiento. Ya no seremos los que escuchemos y solamente comentemos en rueda de amigos las irregularidades cometidas por algunos. La hora de cuestionar y criticar de manera pública, ha llegado a su madurez. Aunque nosotros lo hemos hecho desde los cuadernillos desde hace tiempo, no perderemos la oportunidad para continuar con esa tarea.
Así como las voces de los luchadores y desaparecidos estarán elevando sus gritos contra estos oportunistas y corruptos y exigiendo justicia y verdad, se puede sentir las fuerzas de los militantes que trabajan día a días por esclarecer dónde están los desaparecidos y por enjuiciar al resto del cuerpo de torturados que están aún libre. Nadie puede ocultar el sol con un dedo, así como no existe obstáculos para detener la marcha de la historia. Es el tiempo nuestro…
Carlos Pérez Cáceres-Caperca258@yahoo.es

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